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64 A B C SAN ISIDRO 1987 VIERNES 22- 5- 87 Séptima corrida d e l camorra callejera se h Al llegar hoy a la plaza me he quedado de una pieza. Todo el mundo hablaba de la corrida de Miura. No se explicaban los motivos por los que don Eduardo no trata sus toros a la Villa y Corte desde hace tantísimos años. Y lo más divertido es que se hacían cruces quienes se llegaron a creer la burda campaña difamatoria que durante tantos años ha sufrido con tanta educación como estoicismo el legendario ganadero. Aficionados de formación acelerada se llegaron a creer que Miura, cuyo negocio está en lo terrorífico de sus toros, se dedicaba a hacer qué sé yo las infamias, entre ellas la de cruzar sus vacas con sementales de Carlos Núñez. Hasta eso se ha llegado a decir. Sí, ha tenido que ocurrir lo de ayer en las Ventas- l a verdad siempre se impone- á la vista de España entera para que ahora todos reclamen al empresario y al propio ganadero por no lidiar toros de este hierro en la capital de España. -Estamos viviendo la época de la más grande confusión de la historia. Nos hemos llegado a creer- tontos de nosotros- que la confusión es la democracia, que la libertad es confusión. La fiesta de los toros parece el reflejo de lo que ocurre en el resto del país. Ayer mismo, unos mugrillas, con cámaras de vídeo preguntaban en la calle a la gente sobre esta fiesta sangrienta Un transeúnte respondió a la encuestadora con otra pregunta: ¿Qué piensa usted, señorita, del aborto? La periodista se quedó confusa. Resulta que la moza era abortista. Y lo que le dolía a esta niña es la piel del toro, que viene a ser como la de una suela de zapatos, y no la del posible hijo que le podrían arrancar a pedazos de sus entrañas. Ahora vamos a tener Miura para rato. Los hay que hasta piensan que la corrida fue brava y que iodos los toros del resto de las ganaderías deberían ser iguales. Desconocen que si Miura arrastra una fama de casi un siglo se debe a que los toros de su vacada siempre fueron diferentes a los demás. Ahora somos capaces de saltar del victorinismo más ultra al miurismo más acérrimo, sin pasar por la razón. Un partidario de Antoñete me vino ayer con la monserga de Miura al entrar en mi localidad. Era el mismo plomo de la tarde de la despedida del madrileño, aquel que se abría paso a codazos para retratarse con el maestro. ¿Se da cuenta qué hubiera sido de la triunfal reaparición de Antoñete si todos los toros hubieran sido como los de Miura de ayer? Pongamos cada cosa en su sitio. No se amontonen, no arrempujen por favor, no tenemos término medio: o damos por enterrado a Eduardo Miura o le ponemos en los altares. Dejémosle en su sitio, en el que le corresponde, en el de un hombre bueno y honrado, auténticamente honrado, que acaba de aplastar la difamación y la calumnia con la personalidad de sus toros, auténticamente singulares. Honró el festejo con su presencia la Condesa de Barcelona, que ocui Roberto Domínguez recoge con arte al segundo él. No era posible torearlo al hilo del pitón, aunque se empeñara el jerezano. Mató de pinchazo y media estocada. Hubo división de opiniones. cho tiempo, y, lógicamente, al público le costaba entrar en la faena. Por fin consiguió una serie torerísima, que calentó a los grádenos. A Torero Precioso fueron los lances de salida para recoger al segundo de Roberto Domínguez. El de Valladolid jugó los brazos en hermosos capotazos genuflexo. Cuando tocó la hora de estirarse, cambió la decoración. No le salieron las verónicas. Tampoco en el quite. El toro de Alonso Moreno de la Cova comenzó a blandear, a caerse. La faena de muleta de Roberto Domínguez resultó compuesta, predominando su peculiar buen gusto, sobre todo en los medios pases, en ese su bien andar a los toros. El animal se quedaba muy cortito. Torero sí que estuvo Domínguez, pero él necesita cortar orejas. El toro no colaboró para el triunfo. Mató de dos pinchazos y descabello. Escuchó una ovación. Voluntarioso El primero de Alonso Moreno escarbaba lo suyo. Blandeó en el primer tercio. Rafael de Paula se descaró en tres verónicas y media en un quite. Le dio la réplica Roberto Domínguez con dos lances de manos bajas, media y un recorte precioso, para dejar el toro en suerte. Lucio Sandín entró también en su turno con otros dos lances muy toreros. Ovaciones para Curro Álvarez con las banderillas. Voluntarioso anduvo Rafael de Paula con la muleta. Coloca el engaño muy alto, con la figura medio encogida, siempre sobre las piernas, esperando la arrancada para componer la figura. Larguísima faena en la que se pasó más tiempo citando que toreando, pero los aparentes buenos deseos no faltaron. Sabía que el toro de Alonso Moreno era noble y suave, aunque demasiado tardo. Había que cruzarse con -Ficha de la corrida- Plaza Monumental de las Ventas. Séptima corrida de la feria de San Isidro. Cinco toros de Alonso Moreno de la Cova y uno de Daniel Ruiz. Los tres primeros de Alonso Moreno se dejaron torear, aunque muy escasos de fuerza. La otra mitad, incluido el sobrero de Daniel Ruiz, muy deslucidos. Rafael de Paula, de azul y oro, pinchazo y estocada atravesada (un aviso y división de opiniones) En el cuarto, media estocada atravesada, estocada baja, pinchazo hondo, tres descabellos, otro pinchazo hondo (aviso y bronca) Roberto Domínguez, de nazareno y oro, dos pinchazos y un descabello (ovación y salida al tercio) En el quinto, dos estocadas y cuatro descabellos (silencio) Lucio Sandín, de gris plomo y oro, cuatro pinchazos y estocada atravesada (ovación y vuelta al ruedo) En el sexto, pinchazo y estocada. Fue despedido con una ovación. Rafael de Paula fue despedido con una tremenda lluvia de almohadillas. Compuesto Mansurrón resultó el tercero bis, porque el titular fue devuelto por inválido. Llegó el toro muy noble a la muleta de Lucio Sandín, que anduvo compuesto, con la flámula a media altura. Por el pitón izquierdo logró una buena serie. Pero luego, entre pase y pase, transcurría mu- Espectí