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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 22 DE MAYO DE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA aquella etapa no se apresuren a dar un testimonio semejante. La fidelidad a la Ley no se improvisa ni la historia se barre con escobas venera, fluye por su propia fuerza inteideológicas o con decisiones de volungradora. El juez está acostumbrado a desaparecer personalmente ante el im- tad. La historia, precisamente porque perio de la Ley que aplica. Es el precio ha sido, es y sólo puede ser superada, de su legitimación como poder y termi- desde su raíz, con un tenaz y personal esfuerzo hacia la libertad. El juez fiel na siendo un estilo por el que la socieno tiene por qué ocultar ni rechazar su dad reconoce a quien lo ejerce. Por pasado, sino extraer de él la permaese estilo, el pueblo español, mediante nencia de su fidelidad a las leyes la voz y el voto de los constituyentes, constitucionales; por ello hablé antes ha confiado el amparo del Estado nue- de un auténtico estilo. vo a los jueces que estaban en el esPero el honor del juez le mete tamcalafón cuando la Constitución fue probién de lleno en la amargura por el demulgada. No ha querido jueces nuefectuoso funcionamiento de la Justicia vos, sino jueces capaces de asegurar y en el sentimiento de desamparo de la vitalidad de las nuevas normas. Ha que es objeto por parte de los restancomprendido bien la índole de su fideli- tes poderes públicos. No quiere, sin dad a las leyes del régimen anterior y embargo, descargar sobre ellos la cauha comprendido mejor que su interpre- sa de todos los males de la Justicia y tación de esas leyes es lo que, en se decide, a veces con desesperanza, gran medida, ha propiciado la transi- a soportarlos dentro de su fidelidad. ción pacífica hacia una sociedad en li- Sin acabar de entender por qué la JusEl furibundo e irracional viento hispabertad. En un régimen no democrático, ticia, que no funciona peor que otras no de la destrucción sopla ahora de fir- aunque haya leyes, no es la Ley lo instituciones del Estado, sufre un sañume contra ellos; esto pasará, pues el que impera, y en tales circunstancias, do y singularizado ataque, ha llegado a tal viento es tornadizo y llegará la hora el juez que no dimite, por razones de comprender que, soportando, se prede arremeter contra otra fortaleza. Lo conciencia siempre respetables, lo que serva la última confianza posible del que de veras importa es que llegue la de verdad hace es tomar al legislador ciudadano. hora de la razón y empiece a indagarpor su propia palabra y sujetarle al Este apresurado diagnóstico de la se la causa profunda de las actuales cumplimiento de la norma que promulinmensa mayoría de los jueces espadeficiencias de la Justicia; en una paiaga y en la que, sin embargo, no cree. ñoles lo es, paradigmáticamente, de bra, de que se acometa a fondo su reAlgún día habrá que decir que esto es Francisco Pera Verdaguer, maestro del forma, pues, hasta ahora, lo único que estilo de muchos de ellos, entre los ha entrado en vigor de la ley orgánica lo que ha hecho la gran mayoría de los jueces que sirvieron durante el régi- que se cuenta quien suscribe. Su imdel Poder Judicial es el nombramiento pecable y brillante trayectoria como de los vocales del Consejo General del men anterior, y tendrán también que juez constitucional y el vituperable ataPoder Judicial, la jubilación anticipada hablar los que entonces dimitieron. Es que que recientemente ha sufrido en lástima que quienes escribieron, ensede los magistrados y la forma de reun desdichado reportaje sobre el Tribudactar las sentencias. No es un balan- ñaron, administraron y negociaron en nal de Orden Público ilustran con rasce para sentirse orgulloso. gos personales, el trazo general del Pero, por lo pronto, el vendaval arrehonor con su carga simultánea de fidecia y no hay más remedio que poner a lidad y de amargura. resguardo el honor del juez, cuyo lugar Un juez bueno entre los jueces. no es precisamente un lugar mayestáNada más y nada menos. Y ahora que tico de privilegio e inmunidad. el presidente del Tribunal Supremo El honor del juez consiste en la fideacaba de afirmar que en España faltan lidad a la Ley. Esta es la raíz de su inmil jueces, alguien debería explicar a EDICIÓN INTERNACIONAL dependencia y el fundamento de la los españoles por qué la administraconfianza del ciudadano. Fidelidad de ción de Justicia se permite el lujo de Un medio publicitario único muy escaso relumbrón, más bien apaperder, anticipadamente, a hombres para transmisión de mensajes gada, no aspira siquiera a ser comcomo Francisco Pera Verdaguer. comerciales a ciento sesenta prendida en sí misma; a través de ella, naciones la Ley, instrumento primordial de conviFederico Carlos SAINZ DE ROBLES A jubilación ant i c i p a d a de mentes en plena sazón de prudencia, sabiduría y experiencia es un despilfarro inconcebible, incluso para España, tan hecha a estas dilapidaciones, sin sentido preciso ni orientación clara. Por fortuna, estos hombres no se retiran de España, sino de la Administración; pero da la casualidad de que la Administración es lo que menos está para tales derroches de energía. Le toca ahora a un juez, Francisco Pera Verdaguer, número uno del escalafón, ex magistrado del Tribunal Constitucional y presidente de la Sala Tercera del Tribunal Supremo. No tendría sentido alguno publicar un elogio en el día de su jubilación; por otra parte, creo conocerle lo bastante para saber que el elogio a secas no le agradaría. Pero sí es ocasión para hablar de los jueces, porque, con expresión grata a los escritores de la Biblia, Francisco Pera ha sido bueno entre los jueces. ABC REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID L FRANCISCO PERA VERDAGUER O EL HONOR DEL JUEZ