Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
98 A B C ESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 20- 5- 87 -Música- Crítica de cine Éxito de Achúcarro, con y la Orquesta de Euskadi Teatro Real. 13- IV- 87. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Director: Mathias Solista: Joaquín Achúcarro. Obras de Ursandizaga, Ravel y Beethoven. Nada más digno de aplauso que las visitas de orquestas procedentes de las distintas zonas de España a su capital, en organización del Ayuntamiento con motivo de las fiestas de San Isidro. Lástima que la forma inhabitual de la venta de entradas, aún a pesar de los precios bajísimos, se acusase en la reducida concurrencia que, en cambio, compensó con clau rosos aplausos la embajada artística de San Sebastián. La Sinfónica de Euskadi, numéricamente un poco limitada en la cuerda- e n la que advertimos a dos violas madrileños, lo mismo que en el viento a un solista de fagot- se nos muestra como una orquesta de calidad muy estimable, en la que es precisamente lo mejor, como bloque, el conjunto de instrumentistas de arco, de ejecución pulcra y calidad plausible. No faltan algunos mimbres en el viento dignos, asimismo, de resaltar, sobre todo, en el grupo de trompas, ya que sí cumplió bien su difícil papeleta el solista de Ravel, estuvo magnífica la colega de Beethoven. Otra cita especial, para la buena calidad del flauta, la más que discreta actuación del corno inglés, la soltura de instrumentista que muestra a el oboe. Olvidemos algún pequeño fallo de otros, para recordar la sensibilidad de la arpista. La presencia de Joaquín Achúcarro, dio él mayor realce al Concierto en sol mayor de Maurice Ravel, nueva ofrenda anticipada de la obra, que habíamos oído recientemente, en el cincuentenario de su muerte. Achúcarro se mostró como lo que es: un gran pianista de técnica firme, concepto serio, mecanismo fluido y expresión de musicalidad inatacable. Tuvo una formidable actuación. Fue justamente ovacionado. Se habían aplaudido antes, también elegidos para recordar el centenario del nacimiento de José María Usandizaga. A los efectos rectores y también de ejecución orquestal, lo mejor pudo gustarse en una obra nada fácil: la Sinfonía sexta de Beethoven, la Pastoral cuyo clima poético y cambiante exige madurez de criterio. El maestro germano Mathias siempre eficiente y claro en el gesto, lejos de la afectación y en énfasis, supo desgranar con sentido los distintos tiempos y encotrar uno adecuado para el comprometido Andante la bellísima Escena junto al arroyo aunque a la Tempestad le hubiese venido bien un poco más de fuego. En conjunto, una actuación meritoria, que deja en todos el más grato recuerdo. Antonio FERNANDEZ- CID Secretos indiscretos de Peter Medak Producción: Howard Gottfried para Atlantic Releasing (USA) 1986. Director: Peter Medak. Guión: Leonard Michaels, según su propia novela. Fotografía: John Fleckenstein. Color. Música: Lee Holdridge. Duración: 105 minutos. Principales intérpretes: David Dukes, Richard Jordán, Harvey Keitel, Frank Lan? elia, Roy Scheider, Craig Wasson, reat Williams, Stockard Channing. Salas de estreno: Amaya y Tívoli. Intento de radiografía generalizada sobre la conducta sexual del marido americano, centrado en un ocasional club de hombres y una reunión sembrada de sinceridades más o menos auténticas. Los americanos del Norte, especialmente los estadounidenses, tienden a mirarse el ombligo erótico- sexual de cuando en cuando, pese al puritanismo de sus orígenes. Científicamente son todavía famosos el Kinsey Rapport y sus derivaciones, y cinematográficamente hay también ejemplos- The Chapman Rapport -y antecedentes. En todos ellos, literariocientíficos o científicodramáticos, se buscan razones de conducta y, sobre todo, anécdotas más o menos picantes, con porcentajes incluiCindy Pickett dos acerca de índices de masturbación, tendencias homosexuales y demás variaciones limitadas. Secretos indiscretos The Men s Club -utiliza las historias de siete hombres casados, algunos de ellos en trance de casi divorcio o de separación, para establecer una especie de norma, más dramática que estadística, con apariencias de psicoanálisis colectivo. Presentar a los siete protagonistas- Cavanaugh, antigua gloria del béisbol; Phillip, profesor en Berkeley, claramente dominado por su mujer; Solly, agente de fincas que se engaña creyéndose liberado de toda emoción; Canterbury, abogado a quien acaba de abandonar brutalmente su mujer, llevándose todos los muebles; Terry, un doctor hedonista que sueña con conquistas fáciles; Paul, compañero silencioso que prefiere oír contar sus historias a los demás, consciente de que su fidelidad no tiene más defensa que su propia convicción, y Kramer, psicoterapeuta, anfitrión de la velada antes de que llegue su mujer y los despida a todos, agresivamente histérica ante ios destrozos causados, lleva casi media película. La resultante de ambas partes- relatos y diálogos teóricos, presentación de los personajes, de un lado, y acción en el burdel de lujo- es una película primaria en la que destacan algunas interpretaciones- -Roy Scheider, como Cavannaugh; Harvey Keitel, como Solly, y Frank Langella, como Canterbury- y la buena caligrafía del británico Peter Medak, dominando sobre un guión cuajado de tópicos. A destacar también el excelente papel, en una corta intervención, de Stockard Channing como Nancy. House Una casa alucinante deSteveMiner Producción: Sean S. Cunningham para New World (USA) 1985. Director: Steve Miner. Guión: Ethan Wiley. Fotografía: Mac Ahlbert. Color. Música: Harry Manfredini. Duración: noventa y dos minutos. Principales intérpretes: William Katt, George Wendt, Richard Molí, Kay Lenz, Mary Stavín, Michael Ensing, Susan French y Eric y Mark Silver. Salas de estreno: Proyecciones, La Vaguada y Real Cinema. Horror clásico mezclado con ciertas dosis de humor que, sin conseguir ninguna fórmula original, impiden que el espectador habitual de filmes terroríficos se aburra. Las películas de horror monstruo, es decir, aquellas en que el horror se logra- o se intenta lograr- a partir de la inclusión de artefactos de alambres y gomaespuma, que caen, de lleno en la clasificación de efectos especiales repulsivos han tenido últimamente una buena racha, que incluye los dos Poltergeist los dos Alien y algún título menor. En todas ellas, el horror monstruo repugnante -con el único antecedente en contra de Los cazafantasmas -se tomaba absolutamente en serio. Se trataba de angustiosos melodramas con respiro final y pesadilla casi asegurada. Steve Miner, siguiendo una historia de Ethan Wiley, lo ha utilizado casi todo, desde los esqueletos descamados o a medio descarnar a los monstruos de miembros capaces de actuar solos, separados del cuerpo, sin olvidar la presencia del hijo muerto- osecuestrado por las potencias del Mal, fantasmas sobrenaturales, fenómenos paranormales y tijeras que cortan solas lo que se les ponga por delante, pero lo ha hecho con humor. Con los golpes suficientes para divertir al espectador, especialmente al habitual de los filmes terroríficos, que sabrá degustar la intención cómica a base del uso que se da a una serie de elementos clásicos. William Katt- más conocido por una serie de televisión de héroe volador que por sus anteriores personajes cinematográficos- es el protagonista, Roger, un escritor de novelas policiacas que se traslada con un cierto estremecimiento contenido a la casa que acaba de heredar de su tía, después del suicidio de ésta. No ya por el óbito de su pariente, sino porque en aquella casa, en la piscina, precisamente, vio por última vez a su hijo Jimmy, misteriosamente desaparecido. A Roger, para más inri le ha abandonado la mujer. Y, en compensación, le llueven del cielo, o poco menos, una estupenda vecina con hijo travieso y otro vecino, Harold, un gordo jovial que está casado y que, de repente, pierde la jovialidad mientras en la casa alucinante el escritor libra una auténtica batalla en la que no faltan ni bayonetas ni bombas. Miner tiene, como realizador, la ventaja de no haberse propuesto nada que no fuera conseguir entretenimiento. Con sus intérpretes y el ritmo dado a su narración, lo consigue. Lo que, en estos momentos- y en cualesquiera otros- no resulta nada despreciable. Pedro CRESPO Apartamentos en Pinar de Guardamarrdel Segura PC