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MIÉRCOLES 20- 5- 87 SAN ISIDRO 1987 A B C 65 feria de San Isidro fueron un desastre ió contra el sopor Ni con el tesón... Ni con el tesón de Dámaso González pudimos ver nada. El toro de Pablo Romero tampoco ayudó lo más mínimo. Un astado soso, apagado, sin el menor brío. Producía verdadera lástima, precisamente cuando parecía que esta ganadería se recuperaba. Algo de verdad le ilusiona a todos los buenos aficionados porque representa mucho en la historia de la fiesta. Pero no ha sido así. No cabe mayor desgracia. Un petardo grande en Madrid y con la televisión de testigo. No podemos echar a Dámaso la menor culpa de la deslucida lidia de este toro. Y, naturalmente, de la de los otros. Mató de estocada atravesada y tres descabellos. El público no se proJosé Luis Galloso lancea despegado al descompuesto segundo toro nunció. diéndose, escarbando, con la cara entre las manos. Embestía violento El quinto, que era muy guapo, He- a la muleta de José Luis Galloso, gó al último tercio berreando, defen- descolocándole y aumentando las Patio del desolladero NADA ENTRE DOS PLATOS Madrid. J. L. S. -G. Por fin se cortó la racha de las cornadas. El ritual diario de la sangre tocó a su fin. No se repitió ese drama diario como si un pájaro de mal agüero hubiera caído sobre la feria isidril. La animación va a más cada jornada. José Luis Bilbao se encuentra, como siempre, en un nutrido grupo que escucha sus vivencias taurinas. José Antonio del Moral y José Carlos Arévalo reciben multitud de felicitaciones por sus dos últimos libros publicados: El enigma de Curro Romero y La tauromaquia de José Mari Manzanares dos verdaderos tratados de filosofía taurina. Después del boom que representó La Guerra Secreta han vuelto a dar en el clavo. Jaime Pablo Romero llega esperanzado a ver sus toros acompañado de su guapa esposa, Menchín Rojas y Bernaldo de Quirós, hija de los marqueses de Tablantes. Al matrimonio les acompaña su hermana la guapísima Clementina Rojas de Pera. Después llegarían las decepciones. Manolo Escudero pasea su majestad torera por los aledaños del 1. En esa zona saludamos al actor José María Labernia, un impenitente aficionado. Ricardo López de Uralde, director de Espasa Calpe, se deja ver por los umbrales del tendido 2. Por ahí anda también nuestro compañero Juan García; el futbolista Juanito: Vengo a ver a los toreros, no a los toros, todavía no sé si renovaré por el Real Madrid. De entrada a nuestra localidad vemos a Luis Olaso, Ricardo López Chícheri, Joaquín Mora Mallo, César Ñuño de la Rosa, portavoz de la Real Academia de Jurisprudencia, acompañado de la abogado Amparo Marín Rubiales. Al final del festejo la opinión es unánime. María del Carmen Paniagua Garrido, médico del Ministerio de Agricultura: Los pablorromeros no han respondido. Alfonso Blázquez (famoso en la década de los setenta por sus agendas taurinas) Ha fallado el ganado. Juan Quijano se ha llevado un disgusto por no haberse confirmado la recuperación de tan legendaria divisa Para el duque de Gor: Una vez salen los toros mejor y otras peor. El pintor Carlos Pérez- Herce, sobrino de Sebastián Miranda, nos dice: Vine con mucha ilusión y no he visto nada. Su esposa, Blanca García- San Miguel, también se lamenta del fallo de los bovinos. Pili Vega de Anzo piensa en el futuro y le agradan las sustituciones de Joselito, Roberto Domínguez y, quizá, Juan Mora. Berreante precauciones del torero de El Puerto de Santa María en su intento de torear con la mano izquierda. Acabó la cosa en regates del torero y topetazos del toro. La tarde se nos había ido al cuerno. Nunca mejor dicho. Galloso acabó de un sopapo. El público ya no tenía ganas ni de pitar. ¡Vaya tardecita! El sexto, buey Tampoco pudo hacer otra cosa Paquito Esplá con el sexto que banderillearlo con ánimo y trastearlo porfión y voluntarioso. El toro de Pablo Romero se defendió en todo momento. No se empleó lo más mínimo. Incluso a la hora de la muerte se tapaba con la cara alta, impidiendo que el diestro alicantino pudiera meterle el brazo. Abandonamos la plaza con la noche a cuestas. Los que se quedaron en casa viendo el festejo por televisión acertaron. La corrida había resultado una de las peores que recordamos, incluso a la propia ganadería de Pablo Romero en la última etapa. Imagino el disgusto del propio propietario. Lo de hoy en las Ventas ha resultado un importante paso atrás. El camino emprendido no podía ser más esperanzador, pero a la vista del pésimo juego de esta corrida, tan tremendamente deslucida, retoma el pesimismo. El público protestó su indignación y también su decepción. En esta ocasión le asistía toda la razón. Paquito Espié sale airoso y torero de la cara del toro en uno de lo pocos momentos lucidos de la tarde Vicente ¿ABALA