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64 ABC SAN ISIDRO 1987 MIÉRCOLES 20- 5- 87 Quinta corrida de Los toros de Pablo Romer Hemos pasado el día bajo el síndrome de cogida, que se ha apoderado hasta de aquellos que no se interesan nunca- están en su derecho de no ser aficionados, naturalmente- por las cosas de la fiesta. Me han llamado de no sé cuántas emisoras nacionales y locales. La pregunta, casi siempre la misma: ¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué cogen tanto los toros? Sólo Paquito Esplá, con destellos, I carne. Ahí. tienen el ejemplo. Tañía la oportunidad de marcharse. No quiso. Prefirió morir en el ruedo cuando Galloso se decidió a pedir permiso para acabar con él ante la imposibilidad de llevárselo. El toro fue aplaudido en el arrastre. En su lugar salió el quinto. Corrió tumo. ¡Cojo! ¡cojo! ¡cojo! Lo era de verdad. Otro toro a la calle. Sólo se ha lidiado uno y... llevamos una hora de corrida. Por fin salió el sobrero, de la ganadería de Daniel Ruiz, que embistió con codicia durante todo el primer tercio. Pero se encontró con un José Luis Galloso que no soportó las embestidas altas del encastado toro. Lo mató de una estocada chalequera. Escuchó pitos. Y la verdad es que algunos profesionales del micrófono y de la letra impresa le hacen meditar a une muy seriamente, no ya sobre el estado de las corridas de toros, sino por la situación del periodismo español. Cabezas abotargadas de falso europeísmo se llegaron a creer que los toros, en lugar de dar cornadas, regalan caramelos, que el torero no arriesga nada, que se trata de un ser cruel que se dedica a pegar naturales y estocadas en todo lo alto a perros falderos y a mininos de Angora. Por eso les llama la atención y convierten en espectacular noticia algo que va de la mano de las corridas de toros desde hace varios siglos. Entiendo que a una viejecita danesa se sienta sorprendida de que los toros repartan cornadas, pero me abruma que les sorprenda a periodistas españoles que vieron no hace tanto, por el vídeo de Calviño, las muertes de Paquirri y de Yiyo, dos hombres jóvenes que se dejaron la vida en los pitones de los toros. Si algo positivo tiene para la fiesta de los toros esta sucesión de percances, es la importancia que, por fin, parece que se le da al torero. Si esto fuera fácil, lo intentaría cualquiera de los tres millones de parados, precisamente cuando en el toreo un sencillo subalterno gana en una sola tarde, por ponerse delante de un toro veinte minutos, más o menos, más que muchos españoles en todo un mes. Un respiro Se produjo un respiro en el tedio de la tarde cuando Paquito Esplá lanceó a la verónica al tercero. Banderilleó vistoso, eon dos pares por los adentros y uno al cuarteo, éste último muy torero. Poco dura la alegría en casa de los pobres, porque el toro llegó a la muleta sin recorrido, mirando más de la cuenta a los muslos del torero alicantino, que hacía muecas de que el toro no tenía un pase. Lo trasteó con decoro y lo mató de estocada baja. Se dividieron las opiniones. El cabestrero Florito, en kicha con el toro de Pablo Romero para llevarlo a los corrales en la solanera del 6 Había ganas de presenciar la pelea de los pablorromeros en esta nueva etapa bajo la dirección de Jaime de Pablo Romero, que está luchando lo indecible por levantar la histórica ganadería. El primero renqueó de salida, para pelear después sin brillantez en varas, pero dejándose pegar de firme. Llegó a la muleta gazapón, muy andarín, probando constantemente, sin emplearse lo más mínimo. loj, mientras el tiempo pasaba implacablemente. No hubo manera dé que se fuera con los bueyes. Estaba herido y además era bravo. Quería pelea. Los toros de casta no quieren morir en un matadero como el ganado de Expectación Pese a las cámaras de Televisión, la plaza registró un entradón, Dámaso González no se confió apenas se apreciaban unos claros con él. El animal era de lo más deslucido. Los toros que más detestan los r Ficha de la corrida- ten toreros son aquellos que embis- -al paso, sin arrancarse con franPlaza Monumental de las Ventas. queza. No se acopló, lógicamente, Quinta corrida de la feria de San Isiel de Albacete con él. Optó por la dro. Lleno. Cinco toros de Pablo Robrevedad. Unos se lo agradecimos, mero y uno de Daniel Ruiz, mansos, pero no todos pensaban igual. Se lo broncos y deslucidos. Dámaso González, de grana y quitó de encima de dos pinchazos y oro. Dos pinchazos y media (silenmedia estocada. cio) En el cuarto, estocada atravesada y tres descabellos (silencio) José Luis Galloso, de lila y oro. Bajonazo (pitos) En el quinto, estocada (silencio) Mató el toro inutilizado de dos pinchazos y estocada (palmas) Paquito Esplá, de tabaco y oro. Estocada baja (división de opiniones) En el sexto, tres pinchazos y seis descabellos (silencio) A la calle El segundo fue teóricamente devuelto por cojo. Resultó una odisea el llevárselo. El animal se creció. Ya ni se caía ni nada. Y nosotros esperando, con la vista puesta en el re- Dámaso González se puso en el sitio con el cuarto, pero ni por ésas...