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DOMINGO 17- 5- 87 ESPECTÁCULOS Crítica de teatro ABC 95 La guitarra flamenca y pura del maestro Sabicas Si Ramón Montoya fue el guitarrista de la generación del 98, Sabicas lo es de la del 27. En cada generación existen entre las distintas artes ciertos vasos comunicantes, que se ponen de relieve principalmente por el sentido de la estética, que suele ser común. Y el toque flamenco de Sabicas, en su. sentido y expresión, es equivalente a la poesía de sus coetáneos, se trasluce en él la magia de García Lorca, la lucidez de Alberti y la donosura de Altolaguirre. incluso de la armonía colorista de Benjamín Palencia o la vivida simbología de Pepe Caballero y Manuel- Angeles Ortiz, si nos acordamos de la pintura al escuchar su guitarra flamenquísima. Agustín Catellon, el gitano Sabicas por buen nombre artístico, ha puesto en la programación de las fiestas de San Isidro el marchamo de la cabalidad flamenca. A sus setenta y siete años, es una figura venerable, un patriarca genial, al que los guitarristas que le han sucedido le deben el prestigio de su arte en el mundo entero. Por eso estaban allí, en su homenaje del viernes en la sala de profesores del Teatro Real, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Andrés Batistas Márote, los Habichuela, Carlos Pardo, Perico del Lunar y tantos otros, conscientes de su magisterio y de su prestigio. En este oportuno y supermerecido homenaje, ofrecido por él delegado de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Ramón Herrero Marín- a quien hay que felicitar por el acuerdo- también estuvieron presentes personalidades como el poeta Luis Rosales, de la Real Academia Española, o José Blas Vega, uno de los más cualificados investigadores de la historia del arte flamenco, así como entidades y peñas flamencas de distintos puntos de España. Nos correspondió entregarle a Sabicas el Premio Nacional de Guitarra, que allá en 1965 le otorgara la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, y la insignia de oro de la peña flamenca Los Cernícalos, de la misma ciudad. Igualmente le fueron entregados a Sabicas recuerdos y distinciones de la peña Juan Breva, de Málaga, y de la Institución de los Flamencos de la Tercera Edad, en un acto íntimo y repleto de calor humano. Después, ante un público ávido y entregado, Sabicas llenó el Teatro Real de música jonda en su concepción más pura y legítima. Su sensibilidad y su sutileza interpretativa se caracterizaron, como de costumbre, po una difícil sencillez, en la que cada acorde, cada arpegio, cada rasgueo o cada falseta, ya por arriba, ya por abajo, sobre la boca o sobre el mástil, con una u otra mano, manifestaba un cúmulo de perfección y de nítida belleza. En su completísimo paso por los estilos básicos, así como por composiciones auténticamente creativas, Sabicas- conmovido por las clamorosas ovaciones- dictó una lección magistral de su arte, verdaderamente asombrosa e inolvidable. Su concierto fue magno, en una palabra. Y promordialmente nos proporcionó un reencuentro con la pureza flamenca. Es decir, con lo maravilloso. Manuel RÍOS RUIZ Cosas de papá y mamá reafirmación de Paso un cuarto de siglo después Título: Cosas de papá y mamá Autor: Alfonso Paso. Dirección: Manuel Canseco. Intérpretes: Trini Alonso, Julia Trujillo, Rafael Alonso, Blanca Apilánez, Juan Meseguer, Almudena Paso. Teatro Lara. Veintisiete años después de su estreno en el Infanta Isabel y nueve después de su reposición en el Beatriz, vuelve, ahora al escenario del Lara, la comedia de Alfonso Paso Cosas de papá y mamá Primera comprobación: en estos momentos ningún autor de teatro domina el lenguaje, el diálogo teatral como lo dominaba Alfonso Paso a los treinta y cuatro años y a sólo tres de su consagración como autor, datable en el estreno de Los pobrecitos 1957. Con el ingenio, la habilidad, el humor y la desenfadada ¿comicidad del primer acto de Cosas de papá y mamá sobraría para animar coloquialménte una docena dé textos de este momento en el que lo que el prestigioso especialista norteamericano Brunstein llamaba aquí hace unos días parafernalia sustituye con demasiada frecuencia la ausencia 3 é tálenlo y- capacidad literaria de muchos que hacen subir a escenarios necesariamente subvencionados sus invenciones. Paso maneja ya en esa comedia de sus primeros tiempos de autor famoso el juego que alguna vez he llamado del mundo al revés Leandro y Elena, viudos cincuentones, llenos de alifafes, verdaderos posmas para sus hijos, se conocen en la sala de espera de un médico, la doctora Bolt. Redescubren la ilusión, la posibilidad de la aventura amorosa, y ese descubrimiento tos cura, los rejuvenece. Pero sus hijos, los jóvenes, han impuesto la dictadura de los prejuicios y las conveniencias. No es serio a la edad de los padres meterse en conflictos amorosos. A este nudo dramático en fórmula cómica, Paso añade otro ingrediente que ha de ser habitual en su teatro: la psicología médica, casi la psiquiatría. La doctora Bolt es partidaria de una medicina psicosomática. Dicho de otra manera: es necesaria la ilusión, el ansia de vivir y de hacer, para ser libres, para vivir verdaderamente. Alonso y Julia Trujillo, que componen así una deliciosa pareja central. Rafael es actor personalísimo, lleno de gracia. Redondea un personaje. Coloca las frases con eficacia éxptósiva sin necesidad de exagerar: Magistral. Julia Trujillo usa su manera declamatoria cómica con adecuación y plenitud de resultados. Alegre, matizada, exacta en la apoyatura a los efectos cómicos del diálogo, alcanza el nivel de una verdadera actriz cómica y da a su Elena acentos propios, muy diferentes de los valiosos otorgados por sus dos prestigiosas precursoras en la vida de la comedia. Graciosamente juvenil. Blanca Apilánez; acaso un punto más aniñado que joven, Meseguer. Suelta, en su debut, Almudena Paso, hija del autor. Lorenzo LÓPEZ SANCHO -r Stampone congenió con la Sinfónica de Madrid y el piano de El M I Madrid. Maite Alfageme ...Y todo a media luz, a la tenue luz del viejo sabor de lo clásico que ostenta el Teatro Real, que, por segundo año consecutivo, ha servido de marco al capítulo de conciertos incluido en los festejos de San Isidro. Triunfantes se pasearon por el magno teatro madrileño el compositor argentino Atilio Stampone y la Orquesta Sinfónica de Madrid, atenta a tos compases de la batuta del porteño. Stampone y su exquisita interpretación del popular Dos por cuatro envolvieron al público, tan numeroso como impuntual, en una sedante invitación a la melancolía; El día que tú me quieras Caminito La Comparsita y un largo etcétera de hasta cerca de cuarenta temas, clásicos del tango, nostálía materia, desarrollada en dos actos y gicos de saborear, que el argentino sirvió con una especie de prólogo, permite al autor des- aderezos de cosecha propia y calidad supedoblar la acción en dos planos. Uno, narrati- rior. vo, el relato de la profesora Blot, y otro, apaAtilio Stampone, que se define a sí mismo rentemente real, porque es el propio relato como un estudioso de los clásicos, sin dejar convertido en acción. Fórmula sonriente, muy de lado otras formas contemporáneas, como cercana a la farsa, voluntariamente exagera- el jazz o la bossa viajó a Madrid acompada, que quita gravedad a la tesis y la reduce ñado de cuatro solistas; Daniel Binelli, abraa divertidísimo juego cómico. Un gran primer zado al bandoneón, entusiasmó, tanto en la acto, un travieso y menos ordenado segundo primera mitad del espectáculo, suavemente acto y una demostración gozosamente cum- redondeado por Stampone y su noneto de plida aun amuñecando un tanto a los perso- músicos, como en la segunda, cuando Binelli najes. En suma: una lección de teatralidad en se incorporó a las filas de la Orquesta Sinfóplanos de trivialización que dejan transparen- nica de Madrid, dé la capital, la más añeja. tarse una rebelde crítica de las pautas sociaAdemás flanquearon al maestro José Broles en los años cincuenta. gato (chelo) Guillermo Ferrer (contrabajo) y Un escenario acogedor y gracioso en su Mauricio Marcelli (violín) Stampone, que ya entonación colorista exigida por el guión formara parte en sus inicios de la orquesta Una dirección ágil de Canseco, que produce del mítico Astor Piazzolla como pianista, conalgunos movimientos muy eficaces en el se- genió en seguida, sin demora ni rodeos, con gundo acto y sirve a la farsa sin más preocu- el piano de Ei Real, como sólo ocurre entre paciones. Interpretación espléndida de Rafael buenos amigos.