Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC, pág. 98- SANIDAD DOMINGO 10- 5- 87 Ramiro Rivera: La desilusión e indignación del médico hallegado ya al ciento por ciento Estamos en una profunda crisis, pero vamos a superarla Majadahonda (Madrid) Miguel Ángel Martín Muchos le consideran, un año después de su marcha, como el líder natural de los médicos españoles. Desde que abandonó la presidencia de la OMC, Ramiro Rivera ha guardado un prudente silencio. No se ha apartado ni un segundo de ios problemas, pero ha preferido no intervenir para que nadie le dijera que quería mandar desde la sombra, que quería reinar después de muerto hasta que, como todo, su paciencia ha debido tener un límite. Y hace unos días, en Majadahonda, en el transcurso de una cena- coloquio organizada por Ana Mayo, hizo unas importantes reflexiones a un auditorio donde se mezclaban los profanos y los entendidos. Compartiendo mesa y mantel estaban, entre otros, el empresario de revistas médicas Alfonso Caballé, el abogado Ricardo de Lorenzo, Carlos Kaiser, uno de los fundadores del sindicalismo médico; Rafael Botín, tesorero del Colegio de Madrid; Bartolomé Beltrán, secretario del INESBI, y periodistas expertos. -Y o creo- empezó diciendo- que el principal fallo de todos, el más gordo, es haberle hecho creer al ministro de Sanidad que los médicos estaban bajo control. Haberle hecho creer una situación distinta a la real. De manera que el estado de indignación y confusión ha llegado al máximo. Y le ha estallado el problema. Yo creo que aquí hay dos factores importantes: primero, la irritación progresiva y continua desde la llegada del primer ministro socialista a la Sanidad española. La indignación empezó con un fallo de Lluch, que anunció que iba a disminuir las listas de espera, haciéndoles trabajar más a los médicos. Se enteró de que en teoría los médicos tenían que trabajar media hora más en ios ambulatorios, y ordenó que se cumpliera el nuevo horario sin saber que no había habitaciones ni enfermeras suficientes para alargar esas jornadas. Eso molestó e irritó a más de ocho mil médicos. Luego, el cúmulo de medidas desacertadas fue creciendo y creciendo, y con García Vargas esa desilusión, ese desencanto, esa irritación que puso en marcha Lluch, ha llegado al ciento por ciento. se. Esa ilusión la ha perdido. Porque los hospitales están en un grado de deterioro brutal, porque no se puede asistir dignamente a los enfermos, porque la Medicina está masificada. Por eso mienten quienes desde sectores cercanos a la Administración señalan que el problema de los médicos es subirles el sueldo, que sólo quieren ganar más. Eso es falso. La huelga, a la huelga actual, se ha llegado ante el convencimiento general de que no se puede atender dignamente a los enfermos. Y el médico, desde que entra en la Facultad, lo primero que aprende, la primera ilusión que tiene, es el poder dar una buena asistencia el día de mañana. Así, pues, el problema rio se va a resolver subiendo el sueldo a los médicos. Es un problema político. ¿Cree que las inversiones de este Gobierno en Sanidad son las necesarias? -Es ahí donde radica uno de los problemas principales. La dedicación de este Gobierno a la Sanidad está muy por debajo de las de los países de la CEE, al menos de aquellos a los que tratamos de igualarnos. Mientras en esos países el gasto sanitario aumenta, aquí lleva ya muchos años disminuyendo. Pero es que ya lo ha dicho García Ramiro Rivera ha roto su silencio tras casi un año. Los delicados momentos por los que atraviesan los médicos necesitaban que una voz clara como la suya analizara la situación Vargas: que éstos son los presupuestos que hay y no hay más. Es al Gobierno al que hay que exigir que en sus prioridades esté la Sanidad. Falta seguimiento desde la OMC El presentador de su conferencia ha dicho que le han acusado de mano dura aquellos que confunden siempre la dureza con la firmeza y la defensa de los principios en los que se cree. Pero es que, ai menos antes, al médico que se sentía marginado por la Administración le cabía, al menos, la esperanza y el orgullo de que desde la OMC se respondía puntualmente a cada actuación del Ministerio, se elaboraba a cada proyecto de la Administración un proyecto alternativo. ¿No ha contribuido eso a generar más desilusión? -Mire, yo sé lo que haría ahora. Y qué estrategia llevaría. Y qué filosofía. Cada cual tiene su filosofía. La filosofía del actual presidente de la OMC es una filosofía muy discutida. Tan discutida que ganó por un solo voto: el suyo. De manera que había empate con el doctor López de la Osa y su voto decidió porque el otro candidato no votaba. Quiere decir, por tanto, que es discutible su filosofía, aunque defendible también. Su filosofía era, desde mi punto de vista, una filosofía simple: si como organización hemos logrado un cierto poder, vamos a llamarlo así, poder de influencia social, poder de convicción, como quieran llamarlo, vamos a usarlo aprovechando que hay otro ministro. Vamos a dialogar, mire usted, pero yo tengo una estaca muy grande. Eso sería una política lógica, una política de explotación del éxito. Pero donde está el error, y es lo que yo censuraría, fue el decirle al ministro: vamos a dialogar y yo me guardo la estaca. Eso no se puede decir. La estaca es mía. La tengo yo y la emplearé o no en función de cómo marche el diálogo. Pero no le prometo ni le firmo que no la voy a usar nunca, porque se pierde toda la fuerza. Ahí está todo el problema. No comment El anuncio de la conferencia de Ramiro Rivera causó una gran expectación en todos los sectores sanitarios. Muchos presidentes de Colegios provinciales se interesaron por asistir al acto, queriendo ver en él la posible vuelta de Ramiro Rivera a un puesto de responsabilidad en la OMC: Nada de ello es así. Antes y. después de la conferencia- coloquio no había nada de riada, o al menos así nos lo pareció. Sin embargo, hubo una pregunta directa que le hizo el aspirante a concejal de Sanidad por AP en Majadahonda, que vino a decirle: Me ha encantando su conferencia. Tiene usted las ¡deas tan claras como siempre. Es ése el remedio a aplicar. Por tanto, doctor Rivera, ¿cuándo vuelve? Ramiro Rivera sonrió. Pudo haber dicho que fue, un tiempo pasado y que para eso no se hubiese marchado, cuando era el presidente con mayor diferencia de votos que nunca tuvo la Organización Médica Colegial. Pudo, en fin, haber dicho mil cosas. Sin embargo, Ramiro Rivera sonrió, sonrió ampliamente, y mirando a Isabel, su mujer, que estaba allí, contestó: No comment. La culpa la tenemos nosotros -Pero, ojo, quiero decir que la culpa de parte de lo que se nos ha avecinado la hemos tenido nosotros, por no habernos concienciado hace tiempo de lo que iba a pasar. En mil novecientos ochenta y tres, el Gobierno socialista ya anunció que iba a hacer una ley de Sanidad y que habría un sistema nacional de salud en el que el médico iba a ser casi un funcionario. Y que se iba a acabar con la Medicina en libertad. -Doctor Rivera, ¿y en qué punto estamos... -Pues estamos en un mal momento. Porque el médico está totalmente desilusionado. Fíjese, el médico era el profesional más fácil de ganar. Se le compraba un nuevo aparato, el último electrocardiograma, ¿y sabe lo que hacía? pues que trabajaba más. Y sin que nadie se lo exigiera. Estaba a gusto en su hospital o en su centro. Tenía ilusión por superarse, por asistir a Congresos, por formar- Yo soy optimista Ya en las postrimerías del coloquio, Carlos Kaiser le preguntó si creía que estamos asistiendo al acta de defunción de los hospitales españoles... Ramiro Rivera, como dando un brinco, le contestó: -No; no puede ser. Estamos atravesando unos momentos de dura crisis. Unos momentos de cambio en los que si el médico tiene los objetivos claros y persiste en ellos va a triunfar. Yo soy optimista por naturaleza y optimista en estos momentos. Esta crisis va a acabar y yo creo que positivamente.