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GENTE N J i O deja de ser una impresión personal, pero me parece que a Tierno no lo entendió- n i lo entiende- nadie. Para unos fue una gran cabeza política; para otros, el hombre que arruinó moralmente Madrid; unos terceros le consideran el alcalde de la movida aún otros, en fin, dicen que ante todo fue un hombre bueno- lo que, dicho sea de paso, es lo menos elegante que se puede afirmar de un muerto- Para mí no es nada de eso. Para mí es el escéptico libertario más original de nuestra política desde que nos dejara el falangista Agustín de Foxá. De toda aquella generación que montó la pretransición y la transición, Tierno es el único que ha muerto aclamado por las masas. Después de montar- por entonces se dijo que con dinero argelinoaquella galería de personajes en busca de un autor que fue el PSP (Moran, Fuejo, Morodo, etc. y como quiera que la pirandelliana aventura le salió mal, la red andaluza del PSOE le cazó y le convirtió en el viejo profesor Prematuramente jubilado, privado de toda posibilidad real de acción política y consagrado como reliquia del socialismo histórico español, Tierno se convirtió sin embargo en uno de los testigos más lúcidos y despóticamente irónicos del parloteo socialdemocratízante de la España cotidiana. Cuando la buena con- Nuestros fluidos corporales De Tierno, nada ciencia gauche esperaba que ensalzara la lucha por los derechos humanos en África, Tierno resolvía bailar con una folclórica guineana de buen ver. Cuando la prudente burguesía progresista esperaba consejos de madurez y templanza, Tierno aconsejaba colocarse y al loro Cuando toda la clase política socialista se esforzaba por convencernos de que lo de los ochocientos mil puestos de trabajo fue un error de cálculo, Tierno afirmaba con fluido desparpajo que los programas no están hechos para cumplirlos En fin, cuando todos los políticos del mundo viven con la cabeza puesta en los votos y comicios, Tierno tenía el buen sentido de decir que esta sopa es más importante que ganar las elecciones Ignoro si Tierno y Ciorán se conocían personalmente; sea como fuere, a veces da la sensación de que cada uno encontraba inspiración en el otro. Y, bueno, sí, uno sigue prefiriendo a Foxá; sus sarcasmos, visceralmente conservadores y aristocráticos, tienen más encanto que las frías destemplanzas de don Enrique, aún demasiado cargadas de krausismo universitario. Pero, de todos modos, el hecho está ahí, y es más relevante aún si tenemos en cuenta que se trata (ba) de un hombre de izquierda, es decir, predispuesto al mal humor. ¿Y el Madrid que Tierno dejó? Indudablemente, el Madrid que Tierno dejó no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Como no lo supo estar la España que vio desaparecer a Foxá. Sigue faltando lucidez, cinismo, distancia, esa sabia combinación de mente reaccionaria y espíritu anarca que hace de uno un hombre de valor. Valor que, desde luego, mal vamos a encontrar en los futuros alcaldables de la capital, que se debaten entre el burger y la preocupación social, entre el carnaval de mentirijillas y la gran mentirijilla municipal. José Javier ESPARZA ACROMONTE. Pero monte profano de las madrugadas... Es una noche de castañuelas con sabor a castañas amargas y a limones de gitano rico... Viva el puente del Genil, viva Grana, que es mi tierra; viva el puente del Genil, la Virgen de las Angustias, la Alhambra y el Albaicín... Jipiostoria del cante jondo III. Jipío de la feria con los botones al lao... pones cuando quieras... Te las (El que quiera quitar el querer de esta serrana, ha de matarse conmigo debajo de su ventana... Como se ve, las ventanas ocupan un relevante lugar. Desde luego, más sentimental que arquitectónico. Porque debajo de una ventana se podía improvisar un altar, un himeneo con colcha de estrellas y hasta un campo del honor, si bien en este caso los rivales habrían de procurar reñir bajito para no darse de calabazadas contra el alféizar cuajado de flores. Tomatito de Dos Hermanas, alboreando ya el primer claror inspirador de gallos de venta y mesón, cuajó un pellizco de pensamiento en su duquelante, Caracolito de la Venta Vieja del Camino Nuevo de San Juan de Aznalfarache. Casi no le dio tiempo a recordar todo el nombre cuando se sintió, con sabor a romero agrio, esta copla entre los labios: Arbolito del campo, riega el rocío, como yo riego las piedras de la calle con llanto mío... Y es que Tomatito de Dos Hermanas, cuando se le despellejaba el sentimiento, tenía mucho zumo gitano. Rafael HERRERO MINGORANCE SÁBADO 9- 5- 87 La madrugada se viene entre bostezos de gatos golfos. De rePor granaínas está cantando Ba- pente, el silencio se hizo cueva. cín sin Tapaera, y se las dedica a Bacín sin Tapaera, ya con la cara Tomatito de Dos Hermanas, que, color pandereta y los ojos camaleoesa misma noche, salía para Sevi- nes, le dedicó otra letra al Tomatilla. Cuestión de cante y de duque- to: Los ojos de mi morena se palas, porque La Zumbió, según las recen a mis males... Negros como lenguas que bien escriben con ve- mis fatigas; grandes como mis neno, anda en el canchal de un pesares... amor, exprimiendo para Tomatito Aludido en berrendo de luna, Totodas las ulagas. matito se pegó un pechugón de las escaleras de la camisa que le dejó El jondío rival es Caracolito de la como un puñado de nieve caliente Venta Vieja del Camino Nuevo de entre los dedos. Y se arrancó: FatiSan Juan de Aznalfarache. Un can- gas, pero no tantas; que, a fuerza taor que, cada vez que lo anun- de muchos golpes, hasta el hierro cian, promueve una huelga de tipó- se quebranta... grafos. Tomatito de Dos Hermanas, emperejilado de celos, con unas Se echó a rajavaso medio cañeojeras como calamares fritos en al- ro de manzanilla, y miró enderredor bahaca, ha comprado un qué sé como mirando a ver si ya habían yo, un por qué para La Zumbió. Y llegado los arcángeles vestidos de quiere dárselo antes de ponerse a luces a desearle suerte para el casevillanear carretera... Vengo de La mino, largo y de gran cabeceo, enCarbonera; mira lo que te he tre el sueño, el tronchacuneo de la comprao: I unas botas de cartera diligencia y otras razones veletas. 112 ABC