Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC, póg. 46- SUCESOS -SÁBADO 9- 5- 87 El teniente que mató a un atracador: Ni como, ni duermo desde lo ocurrido Hice uso de mi arma cuando tenía ya el cucMllo en el pecho Madrid. Sebastián Basco Nos encontrábamos cenando en el comedor con unos amigos cuando todo empezó. Un ruido como de pelea salía de la sala contigua, tras el cristal esmerilado. Salí para ver qué ocurría cuando observé que una chica gritaba desde el suelo. Allí se abalanzó sobre mí un encapuchado esgrimiendo un machete... otro, con un revólver, aguardaba junto a la barra. Disparé dos veces. Minutos después me dijeron que había matado a un hombre José Sierro Calderón, teniente de Sanidad en reserva transitoria, se hallaba en la noche del miércoles cenando en un mesón de la madrileña calle de Pablo Neruda en compañía de su esposa y de un matrimonio amigo. Unas veinte personas se encontraban en esos momentos en el comedor y la velada transcurría con normalidad cuando, inesperadamente, se elevaron las voces de tono tras la puerta de cristales que les separaba del bar. Una mujer joven hrabía sido arrojada al suelo y se adivinaban empujones y golpes. El teniente Sierro decidió asomarse y ver qué ocurría: Salí mirando hacia el suelo para ayudar a levantarse a la joven. A cuatro pasos de mí un encapuchado empuñaba un cuchillo de grandes dimensiones y, sin darme tiempo a pensar, se dirigió hacia donde me encontraba. Traté de volver sobre mis pasos cerrando la puerta de acceso, pero el desconocido tuvo tiempo de llegar e introducir el pie... empujó con fuerza y penetró en el comedor Todos los asistentes fueron entonces conminados a arrojarse al suelo. Yo mismo lo hice- continúa el teniente- y pude ver cómo el resto de los comensales se tendían a su vez. Mi amigo es un hombre mayor y bastante grueso, tenía. dificultades y el atracador se abalanzó sobre él poniéndole el arma en la garganta. Aproveché ese momento de distracción para extraer mi revólver. Mi intención era darle el alto o hacerle huir... Todo lo que ocurrió a continuación fue como secuencia de una película que hubiese visionado en tres o cuatro segundos. En un intervalo tan corto de tiempo, nadie puede estar seguro de que su reacción sea la conveniente ante una amenaza a la propia vida y la de aquellos que nos rodean. A pesar de ello, el teniente no se siente culpable ante lo sucedido: Se lanzó sobre mí al ver mi arma... No se asustó y, cuando su cuchillo casi tocaba mi pecho, abrí fuego. Apenas estaba a un paso de mí. Se dobló sobre sí mismo y puso una rodilla en el suelo soltando el arma, que me apresuré a recoger. Se dio la vuelta rápidamente y salió del comedor. Al intentar su persecución, vi cómo un segundo enmascarado, junto a la barra, me apuntaba con una pistola e hice fuego nuevamente. Los dos salieron a la carrera y quedé convencido de no haber herido a nadie Los asistentes al local se apresuraron a comprobar que nadie había resultado herido por los asaltantes. Así era y no pudo apreciarse una sola mancha de sangre en el mesón. Unos minutos después alguien dijo que habían encontrado a dos hombres tendidos en plena calle muy cerca de allí. La Policía llegaba momentos después confirmando la muerte de uno de los atracadores. El teniente Sierro sintió que el mundo se le venía encima: He matado a un hombre En situación de reserva transitoria del Cuerpo de Sanidad, al que pertenece, se confiesa un hombre profundamente católico que no ha disparado un tiro en su vida a no ser en las prácticas que realizó con el Ejército: Compré la pistola hace muchos años y sólo la había usado en algún campo de prácticas. ¡Si hasta mi esposa tira mejor que yo! Tras los disparos, estaba convencido de que no había herido a nadie Casi olvidados ya los asaltos de la banda del chándal que sembraron el temor en los restaurantes madrileños, no han dejado de registrarse casi a diario este tipo de delitos a toda clase de establecimientos. Tan sólo en los dos últimos días se han registrado tres robos con intimidación en otras tantas sucursales bancarias, una anciana ha sido expoliada por tres extranjeros en plena calle, un automovilista asaltado en la Casa de Campo y se ha robado un tren de mercancías. Algunas víctimas han reconocido a quienes les atracaron. La inseguridad se enseñorea desde hace años de las grandes ciudades y un atraco sucede a otro en cualquier rincón, algunos de ellos, desgraciadamente, con víctimas mortales. Al respecto, el Gobierno ha confirmado en el Congreso que doce personas murieron en España a consecuencia de los atracos durante el pasado año. Cuatro de los fallecidos eran presuntos autores de los hechos delictivos. El teniente Sierro reconoce ahora que preferiría estar yo mismo en la cárcel con tal de no haber matado a nadie, pero ya no hay remedio. Es increíble que habiéndome presentado voluntario durante el conflicto en Ifni nunca haya disparado un solo tiro, y tiene que ser precisamente ahora, en paz y en democracia, cuando esto me sucede. Otras personas deberían encargarse de que esto no sucediera. El que un hombre de paisano se encuentre armado en un lugar público no debiera ser común, pero me siento obligado a llevar mi arma, pese a estar casi jubilado, porque hoy en la calle te arriesgas a todo El señor Sierro se encuentra tranquilo, no obstante, después de lo sucedido: El mismo juez me ha tranquilizado al respecto diciéndome que procure olvidar. De aquí a tres o cuatro años seré requerido para ratificarme en todo lo referente al caso. No siento ningún temor Tuve que disparar Y ahora este cargo de conciencia. Todos mis amigos- continúa- intentan ayudarme en estos momentos en que me encuentro completamente hundido. Llevo estos dos días sin comer. No, no creo que haya cumplido con mi deber, tuve que pensar, pero fue imposible mantener la cabeza fría. Si no hubiese sacado el arma, tal vez entregando el dinero todos los presentes, no hubiese ocurrido nada. No temí por mí, sino por mí mujer y por los que me acompañaban. Tuve que disparar Una vez reconstruios por el juez los hechos con toda minuciosidad, José Sierro no puede dejar de pensar en lo sucedido: No puedo sentirme culpable. Nadie podía saber que aquel revólver era de gas y ahora me sentiré desgraciado para siempre. Aunque uno de mis hijos había sufrido ya un atraco y mi mujer fue robada en plena calle, no pensé que aquello pudiera sucederme a mí Descubren en un pueblo de Avila un laboratorio de transformación de cocaína Madrid. M. Alfageme y J. F. Alonso Miembros del Grupo V de la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Judicial consiguieron localizar en un chalé del pueblo abulense de Higuera de las Dueñas un laboratorio de transformación de cocaína base en clorhidrato de este mismo estupefaciente. Los fabricantes dos españoles y un subdito colombiano, han sido detenidos. Mariano P. P. María de los Angeles V. V. y Martín M. G. españoles los dos primeros y de nacionalidad colombiana el tercero, conocido como El Cocinero introdujeron en España dos kilos y medio de cocaína, cuando aún conservaba su forma primaria, camuflada en las paredes de una maleta. Los sospechosos fueron sometidos a una estrecha vigilancia y capturados sólo cuatro días después de haber alquilado un chalé en el pueblo anteriormente citado, una pequeña localidad de apenas doscientos habitantes, en el que habían instalado el laboratorio. Entre otros efectos, les fueron incautados treinta botellas de éter, una garrafa de acetona de veinte litros, una botella de ácido clorhídrico, nueve lámparas de cuarzo- que utilizaban como fuente de calor para secar la droga en el proceso de transformación- va- rios cubos, jarras, molinillos de café, una plancha... Las mismas fuentes policiales indicaron que la razón de existencia de este tipo de laboratorios se debe a que es mas fácil introducir la cocaína en pasta, por su carácter, prácticamente inodoro. ü Á -cadena perpetua fue condenado ayer Rafael Medina, español de veinticinco años, por el Tribunal Criminal de Lausana (Suiza) tras ser declarado culpable de la violación y asesinato de la niña Eva María Carmona, de siete años,