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ABC, pág. 28 r una oronda señora y a mí, la ínclita compañía Iberia nos dejó varados en un aeropuerto nacional- u n vuelo suspendido por huelga de celo- durante la primera recién pasada avalancha de trastornos huelguísticos. La señora- encollaradaparecía sentenciosa y tradicional, pero ante nuestro mutuo estupor de abandonados se le puso una graciosa sonrisilla y me dijo: ¿Me permite que le diga un par de cosas? Le respondí que sí, y entonces agregó: Todo esto nos ocurre por dos motivos. Uno: la compañía Iberia está tan mal- y ya los motivos son un intrincado laberinto- que es como una línea llena de faltas de ortografía y con los acentos mal puestos. ¿Por qué no reinventarla y crear una nueva, una Royal Air Spain, por ejemplo, que sonaría tan bogito? Y dos: todo esto nos ocurre- además- porque Marcelino Camacho es un antiguo Como lo oye, de lo más antiguo que en este país tenemos... La señora se ofreció a llevarme hasta la ciudad, pero nos despedimos, con la efusividad de quienes han compartido infortunio, al decirle yo que iba primero a telefonear a unos amigos, a ver si me daban cobijo por una noche. Así es que la señora se fue, pero mé dejó con el retintín de sus palabras, ante las cuales yo no había tenido, momentáneamente, ninguna respuesta. En primer lugar el sempiterno problema de Iberia, que algún malvado diría es tan contumaz como el del País Vasco. Yo recuerdo que hace años- muy pocos- viajando a Yugoslavia con multitud de escalas (para ir a un Congreso en el que me acompañaba Pablo García Baena) sólo uno de aquellos innumerables vuelos, a la vuelta, era por Iberia: Ginebra- Madrid, si mal no me acuerdo. Ni que decir tiene que fue el único trayecto que tuvo retraso, y que su grado de calidad- comparado con las excelentes líneas aéreas suizas- resultaba deficiente... Claro que no es menos verdad que ya, al entrar en el aparato, Pablo y yo tuvimos como la íntima certeza de un clima conocido: Algo así como la evidencia de estar en casa... Sin llegarnos al grado de razón o sinrazón que asista a controladores, personal de tierra, pilotos y azafatas- las huelgas de controladores y pilotos suenan tremendamente a huelgas de derechas- el caso es que va tan mal Iberia, deteriora tanto nuestra imagen en el mundo y nos causa- acaso sea lo principal- tantas molestias, que seriamente hay que hacer algo... Iberia no le gusta ni a los que la inventaron, y es absolutamente necesario que se acometan en ella grandes reformas, o al menos que se explique a quienes componen la compañía toda, la penosa sensación que dan, ilustrando tal razonamiento- e n plan alemán- con algún discurso ennoblecido sobre las ventajas y maravillas de la voz eficacia. (Y ojalá sirva de algo este ruego. Pero luego estaba lo de Marcelino Camacho. A mí, para ser sincero, me parece que el andarín Marcelino tiene poco que ver con lo de Iberia- y en eso no le doy la razón a la señora- pero sí estoy cierto (como todos ustedes) que tiene mucho que ver con las otras huelgas de transportes y demás, que han dado la sensación días atrás- y esperemos que ya no días adelante- de vivir en una na- TRIBUNA ABIERTA SÁBADO 9- 5- 87 A la que se presionaba así a negociar, sino que iban en daño para todos, y quizá especialPor Luis Antonio de VILLENA mente para los menos favorecidos. Y es que ción al borde del caos o del tercermundismo. el derecho de uno acaba (quizá desgraciadaY digo bien la sensación, puesto que es obmente) donde comienza el del vecino. Y así, vio, en otros temas, que hemos abandonado si uno tiene derecho a ir a la huelga, el otro ese mundo. ¿Antiguo Marcelino Camacho? tiene derecho- e l mismo- a montarse cada ¿Qué quiere decir eso? En primer lugar que día en su tren o en su Metropolitano. Y es el calificativo no se refiere a su edad ni a sus que las huelgas de servicios públicos debiepresumibles buenas intenciones. ran tener un tratamiento bien disY, en segundo, que la señora tinto (y acaso mayores limitacioque se lo aplicó utilizaba un térnes) que las que afectan al enmino y un tono posmodernos. t r á m a d o de una e m p r e s a Antiguo- naturalmente- como privada. Pues no es lo mismo opuesto a lo nuevo, pero agre- a l menos en una primera ojeagándole un especial soniquete. da- la huelga del tren que la de El campanilleo, difícilmente exuna empresa siderúrgica. Y sigo presable en palabras, de quien hablando de lo antiguo del señor no está en la hora, de quien no Camacho. Don Marcelino parece está al día... -incluso en su oratoria- que Vaya por delante que yo no tiene por delante el plateado dudo, -ni por un momento, del ideal de la toma de algún palacio derecho democrático a la huelga, de invierno, parece estar aún soy dudo menos aún- sí ello fuera ñando con las leninistas y glorioposible- que vivimos una sociesas jornadas revolucionarias de dad injusta, que es necesario octubre... Y eso es lo antiguo: Luis A. de Villena paulatinamente (y con una sabia Su ideal soviético. Las huelgas Poeta mezcla de idealismo y realismo) en un país democrático deben ir ajustando. Sí, hay que mejorar ser conflictos destinados a correel nivel y condiciones de vida de los trabajagir algo que marcha mal, no batallas para codores, y cuando las cosas marchan muy mal lapsar el sistema. Y las huelgas de Camacho se puede recurrir a la huelga, claro. Pero parecen dirigidas más que a arreglar, a enreahora viene otra cosa- y de ahí ló de antivesado todo, más que a corregir, a desbaraguo- ¿en las huelgas y movilizaciones, que tar. Una huelga moderna es la que intenta casi habría que llamar mejor paralizaciones, presionar a través del diálogo, no la que fastide Comisiones Obreras, vale decir, por tanto, dia a todos para conseguir arreglar un déficit. de don Marcelino Camacho, no se nota, más Porque las últimas huelgas de servicios públiallá de la verdad de algunas de sus reivindicos no son la bofetada que un trabajador le caciones, algo como desaforado, injustificable propina a su abusadora empresa, sino- trisy apolillado? Yo estoy por decir que las temente- la bofetada que un trabajador le da huelgas- monstruo- salvo en casos que haa otro. El gran capital- digámoslo- está debría que llamar gravísimos- están mal justifimasiado por encima... cadas en un sistema democrático, que ha de La UGT queda como cogida entre dos fuecaracterizarse, sobre todo- y es la moderni- gos. Entre un pseudopopulismo camachista dadpor el diálogo, por la tolerancia, por el que no termina de creerse, y la necesidad de respeto mutuo. Porque las huelgas que heno parecer demasiado sumisa a un Gobierno mos padecido- trenes, Metro, médicos- no que pese a los errores que pueda cometer iban sólo en detrimento de una empresas, a aquí o allá, tiene un talante europeo y moderno en lo fundamental. Que el PCE ya no es moderno lo demuestra su crisis, y sus intentos de puesta al día que en muchos casos desvirtúan lo que fue su férrea estructura... ¿De dónde le viene entonces la fuerza a Marcelino Camacho? No ciertamente del comunismo (antiguo, tal como nos lo presentan) sino del prestigio sindical del obrerismo: es decir, que quien tiene problemas- y son muELECCIÓN DE RECTOR chos- quiere, y cuanto antes, que se los solucionen... HUELGA Y SEÑORA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE La Universidad Complutense celebrará Claustro para la elección de r e c t o r el lunes día 11 de mayo, a las 10,30 de la mañana, en el Anfiteatro Ramón y Cajal de la Facultad de Medicina (Ciudad Universitaria) ¿NIXTISITVCLASES PARTICULARES? La Sección de Anuncios por Palabras de Las últimas huelgas- monstruo (especialmente las de los servicios públicos) han sido huelgas que nos han dañado a todos. Poner al sistema contra las cuerdas no es lo procedente hoy día, y fastidiar a la mayoría queda bien lejos de la lucha de clases, poco efectiva en una sociedad que aspira, sobre todo, a mejorar y a subir, más que a tumbar sus propias estructuras. Así es que sí, la señora del aeropuerto tenía razón: en verdad Marcelino Camacho- pese a sus intenciones buenases un redomado e impenitente antiguo... (Y ojalá nos esperen horas de modernidad más viva.