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SÁBADO 9- 5- 87- OPINION -ABC, pág. 15 A celebración anticipada de elecciones generales en Gran Bretaña, que parecen definitivamente decididas por la señora Thatcher, puede acercarse, después de los buenos resultados en los comicios locales obtenidos por el Gobierno conservador, muy respaldado por un sentimiento popular cada día más perceptible en el Reino Unido. Ni el partido conservador pierde en las elecciones locales, lo que hubiese sido razonable esperar después de dos legislaturas en el poder, ni el prestigio de la primera ministra pare ce desgastado por ocho años de gobierno. Maggie gobierna, y gobierna de acuerdo con la mayoría de los ingleses. Pero el apoyo de una parte del país a los conservadores tiene varias y complejas explicaciones. La primera de todas podría ser la política económica de Thatcher, que ha sido buena para el país aunque le haya obligado a soportar fases de dolorosa austeridad. La inflación se sitúa en niveles excelentes- 3,4 por 100 este año- la productividad ha aumentado en un 6 por 100 y el crecimiento de la renta nacional se sitúa en torno al 3 por 100, porcentaje honorable. Si se recuerda eso que algunos partidos socialistas vienen llamando la herencia recibida el esfuerzo de Thatcher resulta mucho más meritorio, porque después de derrotar a los laboristas, el partido conservador recibió una inflación dé dos dígitos que Thatcher ha sabido reducir a uno solo y muy bajo. Pero lo importante es que ese esfuerzo haya sido entendido por el pueblo que una vez más ha dado pruebas de su madurez política. Este es el balance económico que parece empujar a Margaret Thatcher hacia una nueva elección anticipada. Pero sería necesario añadir que, junto a tales méritos, han jugado a favor de la dama de hierro las irresponsables actitudes del líder l a b o r i s t a Neil Kinnock, arrebatado por una especie de delirio diplomático que le hace caer en ciertas extravagancias internacionales. Mientras la señora Thatcher dialogaba con Gorbachov, llena de dignidad, sin adoptar ninguna postura exigente pero manteniendo la voluntad de defensa de Europa, el s e ñ o r K i n n o c k L THATCHER- KINNOCK realizaba su visita a Washington, donde a cada palabra era algo así como un contrasentido al buen orden de la defensa occidental. Por un lado, aparecía la madurez y la sangre fria de un pensamiento de Estado, encarnado en la señora Thatcher; por el otro, la irresponsabilidad de un pacifista de manual que propone el desarme unilateral Y esta diferencia parece que empieza a marcar el signo de las futuras elecciones, cuyo resultado nadie sería capaz de profetizar con certeza por anticipado. Pero mientras por un lado se predica una razonable política exterior, por el otro se hace simple demagogia hacia el exterior. La lección podría ser útilmente retenida en algunos países occidentales. N sesión plenaria, el Congreso ha aprobado una ley orgánica de financiación de partidos políticos. Prácticamente sin oposición, porque los votos en contra de la Minoría Catalana y del PNV no han sido discrepantes de la ley, sino del sistema de reparto de los fondos que la misma establece. Va a quedar así institucionalizada una subvención anual a los partidos políticos con cargo a los Presupuestos Generales del Estado; es decir, como carga económica que deberán soportar los contribuyentes. Mantenemos, ante norma tan anómala, la opinión que nos ha merecido en anteriores comentarios. Solamente en la especialísima circunstancia de los años primeros de la transición, y con el fin E PARTIDOS SUBVENCIONADOS L presidente Reagan hace frente a los hearings del Congreso sobre el asunto Irán- contra en unos interrogatorios retransmitidos a la nación entera por televisión. Los interrogados por la Comisión investigadora propinan hachazos interesados a la presidencia con tal de salvar la cara. La trituradora norteamericana es una maquinaria temible que en los últimos años acabó con Lyndon Johnson y destruyó a Richard Nixon con la trampa de Watergate. Por no mencionar el nunca aclarado final de John Kennedy. Ford y Cárter cayeron más tarde en el desprestigio. Y ahora las pantallas nos ofrecen el juicio público del presidente más popular desde Eisenhower: también Reagan ha caído en una trampa para elefantes. Gary Hart es sólo un ejemplo menor, liquidado de un plumazo, antes de la carrera, en la misma raya de salida. En la gran nación donde se aplicaron hace doscientos años las libertades individuales, la tolerancia y el respeto a la vida personal son valores establecidos. Un ciudadano tiene derecho a romper su matrimonio y vivir una historia de amor, grande o pequeña. Pero no es la moral sexual lo que está en juego, sino el rechazo de la sociedad americana por la mentira. Hart aparecía en los mítines del partido tiernamente enlazado a su mujer y el americano medio no acepta esta clase de comedias. Ahora la trituradora americana recurre a una historieta trivial para acabar con otro corredor de fondo. E LA TRITURADORA AMERICANA Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemáii Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores D. Valcárcel, J. Vila, J. Javaloyes, M. Adrio, R. de Góngora, J. Amado Jefes de Redacción: J. A. Gurxtn (Continuidad) J. C. Azcue (Internacional) B. Berasátegui (ABC literario) A. Fernández (Economía) J. I. G. a Garain (Cultura) A A. González (Continuidad) R. Gutiérrez (Continuidad) L. Lz. Nicolás (Reportajes) C. Mantona (Continuidad) J. L. Martin Descalzo (Sociedad) J. Olmo (Edición) L I. Parada (Suplementos Económicos) L Prados de la Baza (Conínuidad) C. Prat (QjmncaO. Santiago Casteto (Coteboraciones) Secciones: J Rubio (Arte) J M. Fdez. -Rua (Ciencia) A. Garrido y J Espejo (Confección) J. C. Diez (Deportes) A. Y á ñ e i (Edición Aérea) J Badia (Educación) E. R. Marchante (Espectáculos) J Pato (Gráfica) M. A. Flores (Huecograbado) F. Rubio (Ilustración) M. Salvatierra (Internacional) C. Navascués (Madrid) J. A. Sentís (Nacional) M. A. Martin (Sanidad) D. Martinez- Luján (Sociedad) R. Domínguez (Sucesos) V. Zabala (T c o s) E. Yebra (Vida Social) Director General de Prensa Española, S. A. JUAN MANUEL GONZALEZ- UBEDA Producción: S. Barreno. Personal: C. Conde. Financiero: I. Laguna. P. Datos: V. Peña. R. Externas: J Saiz. Comercial y Distribución: Enrique Gil- Casares. Publicidad: L. Escolar Teléfonos: Centralita (todos los servicios) 435 84 45. 435 60 25 y 435 31 00 Télex: 27682 ABCMDE. Publicidad: 435 18 90. Suscripciones: 435 02 25. Apartado 43 Prensa Española, S. A. de acelerar la adecuación a la democracia, pudo haber tenido alguna justificación la subvención de los partidos políticos. Ahora carece de sentido, de razón de ser, y presenta perfiles nada éticos- -quizá escandalosos- -y porque actuando al modo de quienes son jueces y partes, los partidos representados en el Congreso han decidido atribuirse 7.000 millones de pesetas, procedentes de los fondos públicos Sin duda alguna, con tan arbitrario recurso desaparecen muchas de las dificultades que plantean el mantenimiento y la actividad de un partido político. Pero también, sin duda alguna, se desvirtúan el concepto y la transparencia de la mecánica de una democracia de corte occidental. Y padece grave deterioro su credibilidad. Aunque piensen lo contrario los partidos Los partidos políticos, como creación de la espontaneidad social o ciudadana, no tienen justificación alguna para nutrirse con fondos aportados, en definitiva, por los contribuyentes. Deben cubrir sus gastos con las aportaciones voluntarias de sus afiliados o simpatizantes. De este modo, cuando los partidos políticos se convierten en algo muy próximo a las partidas presupuestarias, se deslizan peligrosamente por una pendiente que les lleva de su carácter representativo natural, espontáneo, auténtico, a asumir una condición artificial, inauténtica, subordinada a premisas de actuación que no les son propias. El sistema se asemeja mucho, y muy lamentablemente, a una remuneración de votos con efecto retroactivo. Y cualquier mezcla de votos y de dinero es sospechosa. Para colmo, en este modelo de democracia subvencionada, al recibir mayores cantidades los partidos que han obtenido mayor votación, se irán consolidando como opciones políticas, con práctica exclusión de las demás, asentados sobre una más poderosa economía. Así, dando razón a los impugnadores del sistema democrático, el poder político se irá limitando, ¿Es esto lo que se pretende en el fondo? Cabe sospechar, en tal caso, que hayan patinado no oponiéndose a la ley casi todos los partidos que le han dado su conformidad.