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VIERNES 8- 5- 87 ABC A B C 53 Si el inicio de las obras se hubiera retrasado en el tiempo y el desarrollo de éstas se hubiera acompasado a las necesidades del consumo actual, el endeudamiento de las empresas hubiera sido asumible sin inconvenientes representan el sector de mayor peso en las Bolsas españolas. El capital social de las compañías eléctricas admitido a cotización en Bolsa supone hoy ya el cuarenta por ciento del nominal correspondiente al total de entidades que acuden al mercado bursátil. El alto valor de los activos reales de cualquiera de las compañías eléctricas españolas es la consecuencia natural de décadas de inversión continuada y de un perfecto mantenimiento de las instalaciones generadoras, lo que constituye la mayor garantía para los inversores. El accionariado, integrado como yü he resaltado por pequeños y medianos ahorradores, ha depositado en las Eléctricas su plena confianza, no con fines especulativos sino, muy por el contrario, con el objetivo de conseguir una razonable rentabilidad, estable a largo plazo. Devolver al pequeño y mediano inversionista la confianza que él depositó es el más importante empeño de las compañías eléctricas y debe ser el objetivo ¡rrenunciable de la Administración. Algo que sólo entre ambas, actuando de común acuerdo, puede conseguirse. ¿Cómo valora usted las resistencias sociales que en ocasiones parecen promoverse contra las centrales nucleares? -Uno de los escollos más graves de cuantos ha tenido que afrontar el sector eléctrico en España ha sido la generalizada incomprensión hacia las plantas nucleares de generación. Nunca se trató de un capricho técnico interesado y, sin embargo, ha habido quienes quisieron considerarlo como tal. Cuando en la década de los sesenta el crecimiento económico exigía suministros crecientes de energía eléctrica, la única fuente que mundialmente demostró ser capaz de satisfacer la demanda fue la nuclear. Su instalación en España estuvo propiciada por la propia Administración, y a pesar de las tremendas inversiones que representaba, las compañías aceptaron acometer las obras, conscientes de que sólo los países que tuvieran acceso a esa tecnología estarían en condiciones de situarse a la cabeza del desarrollo mundial. Acusaciones insostenibles, denuncias reiteradamente calificadas de falsas y explicaciones carentes del mínimo rigor técnico generaron una interesada contestación a la energía nuclear que retrasó gravemente la entrada en funcionamiento de estas instalaciones. Se ha arrumbado inexplicablemente al olvido que en España se han triplicado, e incluso cuadruplicado las medidas de seguridad- l o que inevitablemente ha conducido al encarecimiento de las nucleares, sobrecargadas ya financieramente por el retraso de su entrada en servicio- y que estos sobrecostes, al no haber sido compensados hasta ahora por las tarifas siguen gravando las cuentas de resultados, precipitan sus efectos sobre los divi- Se han triplicado, e incluso cuadruplicado las medidas de seguridad, lo que inevitablemente ha conducido al encarecimiento de las nucleares, sobrecargadas ya financieramente por el retraso de su entrada en servicio rosas normas de transparencia en la gestión y en sus resultados. s Difícilmente se podrá encontrar un sector productivo que supere un examen tan minucioso, exigente e inflexible como el aplicado al sector eléctrico. Todas las empresas se han sometido a unas detalladas auditorías y han aceptado los contenidos de los acuerdos y disposiciones oficiales, con una solidaridad social encomiable, reconocida por la Administración, pero poco por el gran público. ¿Cómo evolucionan las relaciones, el diálogo y el entendimiento del sector con la Administración? -Para garantizar el deseable crecimiento, de nuestra economía es imprescindible que se culmine la tarea de adaptar el sector eléctrico a las exigencias futuras. Hay que superar, al respecto, la postura de tímida comprensión para afrontar decididamente, por parte de todos, las soluciones necesarias a los problemas de todas y cada una de las empresas eléctricas. dendos de los ahorradores y afectan la estructura financiera de las propias empresas eléctricas a corto plazo. Ecólogos y ecologistas ¿Es acaso más importante en el sector el problema de la contaminación que el asunto de la seguridad? -L a permanente acusación contra las centrales nucleares es que contaminan el medio ambiente. De poco sirven las constantes explicaciones del Consejo de Seguridad Nuclear, elegido por el Parlamento español, cuyos datos exhaustivos demuestran la total seguridad de nuestras plantas y su nula peligrosidad para el medio ambiente. Toda acción que conduzca al progreso de la sociedad, lleva aparejados algunos riesgos. La electricidad, obviamente, no es la excepción. Las críticas dirigidas contra la contaminación producida por las centrales térmicas convencionales, por ejemplo, se fundamentan en el incumplimiento de la normativa dictada por los organismos comunitarios correspondientes. Se quiere exigir a estas centrales que respeten los altos límites; pero no se tiene en cuenta que la calidad intrínseca de los carbones que se utilizan hace imposible acercarse siquiera a los niveles marcados por la Comunidad. ¿Deberían cerrarse también, sin contar con los problemas que ocasionaría a la ya controvertida situación de la minería española? Hora es ya de proclamar que el sector eléctrico está aportando todos sus medios a la protección del medio ambiente. Siempre estará dispuesto a trabajar con cuantos ecólogos deseen buscar soluciones a los problemas de la contaminación. Una mirada al futuro Estamos a un paso de concluir la década de los ochenta y se hacen imprescindibles nuevas instalaciones para afrontar el futuro. Será el Parlamento, o el Gobierno en su caso, quienes deban definir la energía necesaria para la década de los noventa y las fuentes de las que ésta ha de obtenerse. Técnica y humanamente, las empresas eléctricas españolas están sobradamente capacitadas para responder a cualquier demanda que se les haga; pero será imprescindible fijar un marco tarifario estable y suficiente, para evitar desajustes indeseados. A tal fin la Administración y el sector mantienen un diálogo permanente, del que deberá resultar la plena superación de incomprensiones y el reconocimiento de una clara ejecutoria positiva para la sociedad. Es impensable un futuro de desarrollo industrial y de bienestar sin el concurso de un suministro de energía eléctrica suficiente. El KWh, como elemento generador de efectos multiplicadores esenciales, deberá seguir siendo en el futuro un motor adicional de la actividad económica española. Querer ignorar esa realidad es, sencillamente, cerrar los ojos a la evidencia. Con notable acierto, se eligió en agosto de mil novecientos cuarenta y cuatro él nombre de Unidad Eléctrica para designar a la sociedad que reúne a las veintiuna principales compañías eléctricas españolas. Desde esa vocación de unidad, superamos los problemas a los que nos enfrentamos, conscientes de nuestra responsabilidad y decididos a continuar asumiéndola plenamente. D. E. El saneamiento económico -Volviendo al asunto de la Bolsa, ¿no será también que el sector no ofrece una imagen de suficiente transparencia? -L a más reciente de las pruebas a que ha sido sometida la empresa eléctrica española ha sido la de su readaptación. Para su consecución se han puesto en práctica programas de acción a corto y medio plazo, destinados a lograr, entre otros objetivos específicos, el saneamiento económico- financiero de todas y cada una de las compañías. No se han autorizado elevaciones tarifarias suficientes, con lo que los incrementos reales de costes de ¡a empresa siguen sin cubrirse adecuadamente y se han marcado unas rigu-