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VIERNES 8- 5- 87- CULTURA -ABC, pág. 45 De Arganda a un cigarral toledano: Crónica del vuelo de seis toneladas de hormigón El Rey fotografió el traslado de la obra de Chillida Madrid. Julio Bravo Toledo. Pedro Corral ¡Vaya lío estoy armando! comentaba Eduardo Chillida al filo de las ocho de la mañana, mientras supervisaba los trabajos de atalaje de su escultura homenaje a Gregorio Marañón, antes de que la obra, colgada de un helicóptero, despegara desde el suelo de Arganda del Rey rumbo al cigarral Los Dolores de Toledo. Para el escultor donostiarra, la jornada comenzó muy temprano. No habían dado las ocho cuando, subido sobre una gris pila de vigas de cemento, contemplaba cómo su escultura era envuelta en correajes, esperando que el helicóptero que la había de transportar a la finca toledana de Gregorio Marañón llegara. Chillida, con mirada atenta, rodeaba una y otra vez su obra escrutando junturas y comprobando la firmeza de las cuñas en las junturas. ¿Cuánto tiempo tardaremos en l l e g a r ai c i g a r r a l? ¿Habrá que colocar un banco de arena en el suelo para depositar la escultura o será suave? preguntaba a los militares que dirigían la operación de atalaje. Bajará como una pluma le contestaban. Como una pluma repetía él, intentando convencerse de que un objeto de seis mil kilos pueda tener, alguna vez, la ligereza de la pluma. Menudo lío estoy armando- repetía el escultor- Pero no hay otra forma de llevarla a la finca. Ya una vez, en Alemania, se pensó en la posibilidad de trasladar una obra mía de esta manera. Por eso- se me ocurrió comentar que quizá se podría llevar a cabo así el traslado. Pero la verdad es que ha sido una sorpresa. Como también lo fue- confesaba a ABC Chillida- el hecho de poder seguir en otro helicóptero el ligero vuelo de su escultura. Aunque lo que más sorprendió al escultor fue, sin duda, el tremendo ventarrón que provocó el helicóptero al acercarse a tierra para recoger la obra. Abrazado a su mujer, Pilar, Chillida aguantó refugiado tras una pila de vigas la avalancha de polvo y arena que se le vino encima. Casi me tira comentaba cuando la escultura izaba el vuelo. donde el doctor Marañón acostumbraba a extender su mirada sobre el paisaje, la claridad del cielo. Poco después avistábamos a lo lejos dos puntos que venían a nuestro encuentro. Uno al lado del otro, y como simulando la parada nupcial que realizan las aves, dos grandes helicópteros buscaban para sus juegos el ramaje de los cipreses del cigarral. En el primero llegaba la escultura de Chillida; en el segundo viajaba Su Majestad el Rey para fotografiar el descenso a tierra de la obra, como parte del proyecto editorial Un día en la vida de España Pérez de Cuéllar, virtual Príncipe de Asturias de Cooperación Oviedo. Faustino F. Alvarez Pese a que aún no estaba acordado por unanimidad, fuentes bien informadas a las que tuvo acceso ABC a última hora de la tarde de ayer consideraban al secretario general de la ONU, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, como el candidato con mayores posibilidades de obtener el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Iberoamericana. En Pérez de Cuéllar destacaron los partidarios de su candidatura su gran interés por los problemas de los países del Tercer Mundo, su actuación como pacificador, aunque sin éxito, durante la guerra de las Malvinas; su aportación a los esfuerzos del Grupo de Contadora en pro de la paz en Centroamérica y su mediación en los conflictos de Afganistán y Libia. Sin embargo, el Jurado del premio Príncipe de Asturias de Cooperación Iberoamericana no pudo terminar en su reunión vespertina la labor de análisis de las diversas candidaturas presentadas al galardón. Los retrasos que se registraron en la incorporación de tres de sus miembros- Luis Yáñez, Gerardo Iglesias y Rafael Fernández- retrasan hasta la mañana de hoy la decisión final. El Jurado, presidido por Leopoldo Calvo- Sotelo, está formado por Jaime Carvajal y Urquijo, Obdulio Fernández, Martín González del Valle, Manuel Olivencia, Jaime de Piniés, Manuel de Prado y Colón de Carvajal, José Prat, José Joaquín Puig de la Bellacasa, Antonio Ramalho Eanes y Emilio Botín, además de los mencionados Luis Yáñez, Rafael Fernández y Gerardo Iglesias (que se desplazó desde Asturias al entierro del trabajador muerto en Reínosa) actuando como secretario el ex rector de la Universidad de Oviedo Teodoro López Cuesta. Además de las candidaturas presentadas, cada miembro del Jurado tiene la facultad de proponer sus propios candidatos, tarea que aún no habían tenido la oportunidad de llevar a cabo quienes se incorporaron con retraso a la reunión. Entre las candidaturas presentadas por personas o instituciones, además de la de Pérez de Cuéllar, figuraban la de la Casa de las Américas de Cuba, la del uruguayo Héctor Gros, juez de la Corte Iberoamericana de Derechos Humanos, y la revista venezolana Interciencia Eduardo Chillida ceaba como un columpio sobre los técnicos militares que debían instalarla. Entretanto, evolucionaba en derredor del Chinook el helicóptero del Rey, a quien podía verse perfectamente en el interior de la aeronave, sentado a un lado de la portezuela abierta, disparando su cámara fotográfica. Una vez liberada en el suelo del armazón que la embalaba, y al ser izada de nuevo, la escultura chocó contra una de las paredes que- constituyen el monumento, derribándola. Finalmente pudo ser colocada en el lugar exacto. A las nueve horas treinta y dos minutos había concluido la operación. Chillida, después de comprobar que su obra no había sufrido daño, confesaba a este diario su frustración por no haber volado desde Madrid sentado sobre su obra. (Homenaje a Marañón en páginas El viento de la pradera El ruido de los motores de las dos aeronaves resultaba ensordecedor. El terreno del cigarral había sido previamente regado con agua para intentar paliar el remolino y la nube de polvo que produciría la rotación de las hélices. A pesar de ello, la nube se formó, y era tal el aire que se levantaba que apenas podíamos sostenernos en pie aguantando aquel azote de viento y tierra. La obra, suspendida en el aire desde la bodega del helicóptero pesado tipo Chinook palabra india que significa el viento que sopla en la pradera se balan- finales de huecograbado. El sillón anónimo La obra de Chillida que ayer se instaló en el cigarral que el doctor Gregorio Marañón poseía en Toledo pesa seis toneladas y es de hormigón armado. Tiene una altura de 1,70 metros y el ancho de sus cuatro lados viene a ser, aproximadamente, de 1,40 metros. Realizada según la concepción que del uso artístico de su material posee el artista vasco, la obra representa o evoca un sillón que, en su actual emplazamiento, sirve de homenaje al humanista. En palabras del propio Chillida, recientemente galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Artes, la escultura perpetúa la presencia de Gregorio Marañón en este cigarral, contemplando para siempre su Toledo desde el mismo lugar donde le gustaba hacerlo El escultor aún no ha pensado qué nombre darle a esta obra. Llegada al cigarral Cuando el sol ascendía sobre la ciudad de Toledo, un sonido fue quebrando desde el aire la tranquilidad y el silencio del cigarral. Comenzamos a escrutar entonces, desde el promontorio ¡QUE SE VAYAN! Tienen cara de alfombra. Julio CERÓN