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22 A B C OPINIÓN Panorama VIERNES 8- 5- 87 EL HOMBRE YA NO TAN FUERTE H ACE unos siete años, los periodistas occidentales empezamos a acuñar la expresión hombre fuerte para referirnos a Deng Xiaoping, la figura más interesante de la China posmaoísta. Ante la ausencia de cargos oficiales y la notoria evidencia de que era este vivaracho anciano quien dominaba la situación sin que se le pudiera llamar presidente, primer ministro, ni tan siquiera número uno alguien tuvo la feliz idea de aplicarle este apelativo tan claro como contundente. En seguida cuajó como flor de primavera en el abonado campo de un periodismo ávido de rotundidades sonoras en breves titulares. Pero el tiempo pasa, incluso por el milenario Catay, y quizá los profesionales del ordenador tipográfico (antes llamados periodistas) deberíamos empezar a plantearnos la conveniencia de cambiarlo. Razones hay para ello. Los ocho años de experiencia aperturista en China no han podido acabar con la tradicional pugna entre la política y la economía, entre el marxismo y el libre mercado, entre las bellas ideas y la cruda realidad. Los reformistas, los expertos, los dengistas no han podido acabar con los ortodoxos, los rojos, los maoístas. Parece claro- y soy consciente de la dificultad que entraña utilizar este término para referirse a la confusa China- que tras los disturbios estudiantiles de finales del año pasado y principios de éste, Deng Xiaoping, el hombre fuerte ha salido debilitado como si en cierto modo se tratara de un De Gauile cualquiera en un mayo del 68, que esta vez ha sido un invierno del 87. Es muy posible que los jóvenes tecnócratas que él impulsó hasta el poder le hayan retirado el apoyo que le sería indispensable para asegurar el continuismo de su sucesor que será dado a conocer probablemente el próximo mes de octubre. De momento, Hu Yaobang, su brazo derecho, no ha podido resistir el vendaval y ha sido retirado a una vía muerta de la política pequinesa. Y es que Deng Xiaoping ha caído víctima de sus propias debilidades. De esas debilidades que hace algo más de un año le llevaron a desencadenar un fuerte movimiento contra la corrupción en el Ejército, el partido y el mismo Gobierno, una especie de purga que ha irritado sobremanera a los ortodoxos. De esas debilidades que en la primavera pasada le llevaron a promover una nueva campaña de las cien flores auspiciando masivas críticas de los intelectuales a los dirigentes, y que acabó meses después con la caza de los ingenuos cazadores. De esas debilidades que le llevaron a autorizar el proyecto de ley sobre flexibilización de empresas (despido) asunto que ha contado con la oposición activa desde fuera y dentro del Partido Comunista. A partir de ahora, cuando en los periódicos nos refiramos a Deng Xiaoping deberíamos llamarle el hombre ya no tan fuerte de China pero me temo que ningún titular, por largo que sea, admitiría esta aparente perífrasis. Fernando PASTRANO ARTE Planetario L A cónica del tiempo que ahora vivimos los españoles habría que reuniría al gran modo de Valle- lnclán, bajo el título de Nuevo retablo de la Avaricia, la Lujuria y la Muerte. El juego de peleles que presenciamos viene a ser muy parecido. Mientras a Damborenea le sale la voz épica de don Juan Manuel de Montenegro, al combativo abogado Darío Fernández, debelador de autoritarismos judiciales, le sacan no sé que hijo de la lujuria si del amor no fuera, y los muertos alzan sus clámides ensangrentadas en manos de los que la explotan, ya sea contra el terrorismo batasunero, ya contra la benemérita irritación. Se nos descompone la actualidad en repertorio esperpéntico de actitudes desorbitadas. Rodríguez Sahagún fatasmagoriza al alcalde Barranco, suponiendo desierto el sillón donde descansaba sus psaderas filosóficas Tierno Galván. Ya hay quienes ectoplasmizan a Felipe González como espectral presidente y sitúan en su vagorosa estela, como miembro de la Santa Campaña, al vicepresiente Guerra sin dejarle reponerse de sus turísticas fatigas chinescas. Tocar a elecciones es como convocar fantasmas. Y fantasmones. Quizá para no ser acusado de translúcido, el galardonado Eduardo Chillida va a abrumar tardíamente a don Gregorio Marañón, aquel alado talento, aquella volandera generosidad, con seis tone- NUEVO RETABLO FICHET Cerraduras alta seguridad. Puertas acorazadas. Blindaje de puerta existente. Cajas fuertes. Sistemas de alarma. PRESUPUESTOS SIN COMPROMISO FACILIDADES DE PAGO ladas de hormigón armado, que a su lado, el pesadísimo colgante de nuestro museo al aire libre, es una agilísima gaviota. Si el monumento fuera titulado, como le conviene, Embalajes varios para el doctor Marañón el día de mañana los guías turísticos podrían explicar que los enormes pilones macizos significan las cajas para la eternidad en que las obras del sabio y escritor serán guardadas. El abogado Díaz quiere procesar a la jueza de Orgiva y la jueza Huerta, de Bilbao, proyecta procesar al presidente del Gobierno y a algunos de sus ministros, sin por eso dejar de poner en rueda de presos a sus amados guardias civiles. Es variado y truculento el retablo nacional. Florece a los cuatro vientos una cosecha de procesos, de entierros politizados, de manifestaciones incendiarias, mientras el Cojo Manteca esperpento dentro del gran esperpento nacional, se queja en la cárcel de que se te ha acabado el dinero, situación injusta cuando tantos desvelos ha dedicado a la modernización de la Universidad. A Juan Manteca viene a pasarle lo mismo que al Gran Capitán, que a Cristóbal Colón, de quien mi admirada amiga Amparo Senís asegura que nació en un puebiecito cercano a Palma de Mallorca, llamado Genova, o Hernán Cortés, por no llegar en la cita de personajes tratados con ingratitud a los tiempos actuales en los que, desde Fraga a Suárez, pasando por Pablo Castellano, la nómina bastaría para llenar los tomos de una enciclopedia histórica sobre la ingratitud en España. Colmo y medida de ingratitudes, ahí está el recuerdo del pobre Domingo Iturbe, alias Txomin ejecutado, como en una novela de Patricia Higsmith, por tos solícitos compañeros que le debían la gloria de un centenar de asesinatos. Gran figura la de Abasólo para ese nuevo retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte que sólo espera el gran escritor de nuestros días. Lorenzo LÓPEZ SANCHO Calle Infanta Mercedes, 55 Teléfono 270 6013