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20 ABC OPINIÓN VIERNES 8- 5- 87 A propósito ZIGZAG Reinserción La revista Mensaje es una iniciativa de un grupo de presos que intenta, a través de sus páginas, dar una visión de las prisiones españolas y abrir una puerta a la colaboración de reos. En su número diez, y bajo la firma de Dr. Guillotine, se crítica la fórmula de reinserción por cuanto no afecta a los presos comunes. Parece claro- s e l e e que, a partir de ahora, habrá cola en las ventanillas de alistamiento de ETA o Terra Lliure, ya que parece ser el único camino viable para que te respeten y te consideren como ciudadano La idea de un ejército de chorizos, piqueros y camellos, goma- 2 en ristre, no deja de ser original y parece que es lo que nos sugiere el sistema. No deja de tener razón el autor de estas frases, que además realiza una dura denuncia: los beneficios de que disfrutan los terroristas en las prisiones hace que los demás encarcelados anhelen sus privilegios. Si todos son delincuentes, todos deberían ser medidos por el mismo rasero. LOS JUECES A JUICIO L OS jueces se han convertido en objeto de polémica a raíz de las ruidosas críticas emitidas por el dirigente socialista vasco Ricardo García Damborenea. Dos sucesos ocurridos en Andalucía y protagonizados por sendos magistrados- cuyas actuaciones habría que calificar, como mínimo, de peregrinas- han reavivado un debate que, según parece, interesa a la opinión pública tanto como molesta a los magistrados. Como otros cuerpos y corporaciones quienes desempeñan la pública función de administrar justicia preferirían pasar desapercibidos y quedar al margen de controversias. Se explica así que cediendo a un cierto reflejo autoritario o, quizá, por un exceso de celo muy a la moda, algunos hayan reclamado la actuación del fiscal para restablecer el orden y el silencio. Más expeditivamente, al abogado Darío Fernández le callaron metiéndole en la cárcel. Es sorprendente que ciertos jueces, que gustosamente se ponen y ostentan la etiqueta de progresistas (como si la Justicia necesitara calificativos) puedan llegar a olvidar que, en una democracia que de verdad lo sea, todos cuantos desempeñan una función pública están sometidos al escrutinio, al control y a la crítica de los ciudadanos y de quienes les representan. Y esta crítica es aceptable tanto si se refiere a un acto concreto, por ejemplo una sentencia, como si apunta al modo general de plantearse y ejercer las funciones que tengan encomendadas las autoridades objeto de la crítica. Constitucionalmente los jueces no son, en su orden, de una calidad diferente que diputados y ministros, incluido el presidente del Gobierno, que deben contar con ¡a crítica permanente, tantas veces total y descalificadora como un elemento de su paisaje cotidiano. La propia figura del desacato debe entenderse de un modo restrictivo como han subrayado constantemente los grandes juristas anglosajones que han forjado el concepto de contempt of court sólo cuando existe una amenaza extremadamente seria que pueda impedir u obstruir la ordenada administración de la Justicia. Los jueces no son intocables. García Damborenea ha dicho en voz alta lo que miles o millones de ciudadanos, acertadamente o no, que eso es otra cuestión, piensan y comentan en privado. Legítimamente se puede disentir de las afirmaciones, en todo caso valientes, del líder socialista vasco, pero lo que no es de ningún modo aceptable es el establecimiento de la censura sobre lo que hacen los Tribunales y cómo lo hacen. La Justicia emana del pueblo según recuerda la Constitución y, por eso, no es ocioso que quienes la administran tengan presente lo que piensa ese pueblo que no debe renunciar a la libertad de juzgar y criticar a quienes en su nombre ejercen la autoridad. Sería triste y lamentable que los ciudadanos llegaran a la conclusión- y de ello ha habido síntomas estos días- de que los jueces son señores de horca y cuchillo que actúan por sí y ante sí como nuevos agentes especiales con licencia para encarcelar por un quítame allá esas pajas. La noble función de juzgar no debe ser vista meramente como algo represivo. Mal van las cosas cuando la Justicia empieza a ser menos temida por los delincuentes, hábiles en encontrar subterfugios para eludirla, que las gentes normales, obligadas a andar con pies de plomo para no caer en la maraña de una ley interpretada y aplicada con intempestiva solicitud. Seria, sobre todo, desconsolador que, artificial y autoritariamente se estableciera una contradicción entre justicia y libertad de expresión. Entonces empezaría a ser cierto aquello que sabiamente decía Quevedo: Donde hay poca justicia, es un gran peligro tener razón. Alejandro MUÑOZ ALONSO Contradecirse El secretario general de Asistencia Sanitaria, Eduardo Arrojo, critica la nueva huelga de médicos, y después de realizar una serie de afirmaciones sobre el conflicto y amenazas a los participantes en la protesta, cada una de ellas merecedora por sí de comentarios, hace una que no puede pasar sin ser destacada: No creo que sea muy afín con nuestro actual sistema político negociar capítulos enteros de inversiones Dejando a un lado la aparente confusión que entre democracia y dictadura posee el señor Arrojo, tampoco parece que está muy informado sobre las recientes decisiones del Gobierno, porque, sino, no olvidaría ni a los estudiantes, ni a Reinosa, ni... Mucho para una fiesta Parece excesivo que el Ayuntamiento de Madrid gaste ochenta millones en tan sólo dos actuaciones musicales durante las fiestas de San Isidro: aunque Tina Tumer y Génesis llenen los auditorios y su llegada merezca los aplausos de sus muchos seguidores, las pérdidas municipales pueden ascender a más de treinta millones de pesetas. Si es éste el coste de dos únicos conciertos ¿a cuánto se elevará la suma del resto de las actuaciones previstas? Cables madrileños Quien tenga tiempo para pasear por Madrid se asombrará de observar el gran número de cables que cuelgan sobre las calles de la ciudad. Sé tienden en los lugares más insospechados y son a veces un claro peligro. Además afean la ciudad, aproximándola al estilo de Bangui o Novakchott. Las galerías de servicio bajo las calles se hicieron para conducir esos cables y reunirlos, aunque ello justífique (en parte, obras de reparación y acondicionamiento. Urge que el Ayuntamiento revise las condiciones de 1 ese Madrid colgante, antes de que la ciudad se convierta en una auténtica jungla de lianas. Por la vida Las asociaciones contrarias al aborto, y especialmente las compuestas mayoritariamente por jóvenes, siguen demostrando que la aparente falta de éxito que acompaña sus esfuerzos no va a derrotarlas. La manifestación celebrada ayer en el centro de Madrid es un ejemplo de esa continuidad en una lucha pacífica, muchas veces original, y siempre animosa. EDICIÓN INTERNACIONAL Las noticias de la semana, recogidas por ABC en su Edición Internacional. Para llegar volando a todo el mundo EDICION INTERNACIONAL: Siempre a punto y en punto