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La Coronación de la Virgen (en el centro) La Anunciación (a la izquierda) y La Natividad (a la derecha) pinturas de El Greco para el Hospital de la Caridad, de Illescas (Toledo) restauradas y expuestas actualmente en el Museo del Prado Las pinturas de El Greco, de Illescas, en el Prado RAS su restauración en el propio taller del museo se exponen actualmente en el Prado las pinturas de El Greco para la iglesia del Hospital de la Caridad, de Illescas (Toledo) Cinco en total: La Coronación de la Virgen La Anunciación La Natividad La Virgen de la Caridad y San Ildefonso Las cuatro primeras están documentalmente fechadas entre 1603 y 1605. No hay testimonio alguno sobre la última y los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre su datación; unos, como Wethey, la creen anterior, y otros, como Camón Aznar, posterior a la citada fecha. En cualquier caso, nada o poco tiene que ver este lienzo, estilísticamente, con el conjunto principal destinado al presbiterio de la iglesia: La Cor o n a c i ó n de forma oval (163 x 220 cm) en el centro de la bóveda, en posición horizontal- -boca a b a j o- sobre el altar mayor; La Anunciación y La N a t i v i d a d ambos de forma circular (128 cm de diámetro) bajo los lunetas, enfrentados uno contra el otro, el primero en el lado del Evangelio, el segundo en el de la E p í s t o l a y La C a r i d a d (184 x 124 actualmente) en el ático del retablo. Los cuatro fueron pintados para ser vistos de abajo a arriba desde un mismo punto. Esto explica las forzadas perspectivas y la desenfadada factura expresionista que se advierten al examinar estas obras al alcance de la mano. Hace mucho tiempo que fueron apeadas de sus emplazamientos originales. T total- carpintería, escultura, dorado y pintura- presentada por El Greco. Diana de las críticas fueron las medias figuras de rogantes acogidos bajo el manto de la Virgen, ataviados con grandes cuellos de lechuguilla a los que se llegó a calificar de indecentes. Entre estos personajes está identificado Jorge Manuel, hijo del autor. Parece ser que al filo de la muerte de El Greco dichos cuellos fueron recubiertos y los rogantes disfrazados y maquillados como ancianos pordioseros tullidos. El grosero repinte fue levantado poco antes de 1939, con el inevitable daño para la pintura original. En la parte superior hay un añadido de mas de treinta centímetros de altura para adaptar el lienzo a un nuevo emplazamiento. Wethey cataloga La Caridad y los dos tondos- La Anunciación y La Natividad -como obras de El Greco y Jorge Manuel. Razona así la presunta colaboración del segundo: La confirmación del contrato, el 9 de julio de 1603, es muy significativa, ya que al nombrar a Domingo Griego y Jorge Manuel, pintores, no queda la menor duda de que el hijo ayudó a su padre en la labor pictórica. Los hay que tienen fe ciega en los documentos. Ningún otro estudioso de El Greco, que yo sepa, lo ha interpretado así. Bastante quehacer tenía Jorge Manuel, a la sazón jefe del taller, con ocuparse de concluir los atrasados retablos. A mi modo de ver, el nombre de Jorge Manuel en el contrato es sólo un aval de que la obra sería llevada a su término aunque faltara el maestro, que contaba ya sesenta y dos años, edad avanzada para la época. Es cierto que en las citadas pinturas hay tro- De estas cuatro pinturas, la más agraviada por los hombres y por el tiempo es La Caridad utilizada como caballo de batalla por los administradores del hospital, en el largo pleito tenido con el pintor- e l más cruel de cuantos padeció- a fin de rebajar la tasación de la obra JUEVES 7- 5- 87 zos flojos o malos, tales como el reclinatorio de La Anunciación y la cabeza de buey de La Natividad pero son malos incluso para Jorge Manuel y el más modesto aprendiz del taller de El Greco. Se olvida que estos lienzos han sido maltratados y repintados numerosas veces a lo largo de los siglos con criterios de sacristán. Ni Cossío, ni Gómez Moreno, ni Camón Aznar, ni Gudiol dudan un instante de que la autoría de estos lienzos es exclusiva de El Greco, antes al contrario, los glosan como nuevos logros felicísimos del genio. Me gustaría conocer- y espero que se publique- el estudio científico que, sin duda, se ha hecho en el Prado de estas pinturas. La limpieza y restauración reciente, realizada por Rafael Alonso, me parece a simple vista respetuosa y acertada; llega hasta donde era discreto llegar y se detiene donde debe. Quedan visibles- qué le vamos a hacer- los barridos de La Caridad por ejemplo. Más vale así. La Coronación de la Virgen replica con afortunadas variantes la composición realizada anteriormente en la capilla de San José (Toledo) adaptando el esquema rectangular al oval con valientes y acertados enjambres de angelitos. Ópticamente, y gracias al alarde perspectivo de El Greco, es una auténtica cúpula celestial abierta- originalmente- sobre el altar mayor. Asombroso. Aquí dio el pintor el do de pecho en Illescas. Es pena no tener espacio para comentar el colorido y la dicción de esta singular obra maestra. El San Ildefonso es un pasmoso retrato ideal, representado por un docto clérigo del XVI, del piadoso cantor, nueve siglos atrás, de la virginidad de María. Santiago ARBÓS BALLESTÉ A B C 141 San Ildefonso y La Virgen de la Caridad completan la serie de lienzos pintados por El Greco para el Hospital de Illescas