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JUEVES 7- 5- 87 ENTREVISTA A B C 73 ura del miedo: tero de ETA sstra democracia tuviera un sanguinario en Europa les. Desde el punto de vista intelectual, yo creo que como no les convenza la realidad de la inutilidad de seguir en esa dirección, no les va a convencer nadie. -Pero, ¿cree que en el seno de Herri Batasuna hay discrepancias sobre la estrategia política que pudieran incluso provocar una escisión? -N o descarto la posibilidad de una escisión. Lo que hay ya son sectores de Herri Batasuna que han arrojado la toalla, que ya están conque hay atentados que por el salvajismo que representan, por la inhumanidad que expresan, afectan más a los ciudadanos. Por ejemplo, el asesinato del gobernador militar de Guipúzcoa junto a su esposa e hijo, el de Yoyes y el incendio de la Casa del Pueblo de Portugalete. Esto contribuye, desde luego, a que se unan todos los ciudadanos que están contra esas salvajadas, sean cuales fueren sus ideologías. Esto lo hemos visto en Portugalete, en el entierro de Maite Torrano. ¿Puede decirse que la sociedad vasca en su conjunto vive todavía atemorizada? -E s un problema de grados. La respuesta es sí, pero hay que matizar. No tanto como en mil novecientos setenta y siete, ni tan siquiera como en mil novecientos ochenta y dos. Pero todavía sí vive atemorizada. No existe aún el suficiente desahogo personal cómo para que los ciudadanos se atrevan a opinar o a denunciar. Ni los ciudadanos, ni las instituciones, ni incluso los medios de comunicación o los jueces. Esa especie de tóxico ambiental que genera el terror nos afecta a todos. ¿Qué impresión le merece el hecho de que puedan coincidir en el Parlamento Europeo, por ejemplo, Peixoto y la viuda del senador Enrique Casas, incluida en la candidatura del PSOE? -No es probable que se sienten juntos la víctima y el sanguinario. Sería lamentable, además, que lle gáramos a la situación en la que una democracia como la nuestra envíe a la Asamblea Europea como representación española a un sanguinario. Pero no imagino que se vayan a sentar juntos. ¿Considera conveniente entonces modificar la legislación? -M e parece que el problema radica en la ley de Enjuiciamiento, que es la que puede permitir que en determinados casos, determinadas personas sobre las que no haya recaído sentencia accedan a las elecciones. En. este aspecto como en otros muchos la legislación española es quizá la más permisiva de todas las europeas. Quizá aquí no nos sentimos todavía lo suficientemente seguros de nosotros mismos como para tomar las medidas nece- exista gente en Herri e el terrorismo ve todavía atemorizada, ibiental del terror nos ian silencios cómplices ¡rroristas que a la Guarvencidos de que ese es un camino perdido, y de que hay que ensayar otras fórmulas de acción, incluso la participación en las instituciones democráticas. Hay personas concretas, con nombres y apellidos, que yo no soy quién para publicar, y por ese camino se puede producir una escisión en la organización, tanto más fácilmente cuanto más débil sea la situación de la parte terrorista de la familia radical de la banda de ETA. Atentado de Portugalete ¿Considera que los últimos acontecimientos, como el atentado contra la Casa del Pueblo de Portugalete, han dejado a Herri Batasuna más aislada? -Y o creo que sí. Ha habido tres atentados que han conmocionado de manera especial a la opinión pública. No es que la opinión pública sea insensible cuando muere un guardia civil o un policía nacional. Pero todos tenemos que reconocer sarias sin complejos. Los alemanes toman las medidas que deben para protegerse de los partidos antisistemas y de las organizaciones terroristas sin ningún complejo, y sin pensar que por eso la democracia sufre merma. Sin duda, sufre merma la libertad de los liberticidas, pero no la de los ciudadanos en general. ¿Cree que existe una vinculación directa entre Herri Batasuna y ETA? -Son la misma cosa. Yo no sé dónde termina Herri Batasuna y comienza ETA, porque no hay un límite claro. Ni lo señala ETA, cuyos miembros son todos de Herri Batasuna, ni lo señala Herri Batasuna. No lo puede señalar porque cada vez que sale a la luz un comando, sea legal, de información o de apoyo, pues resulta que sus miembros son de Herri Batasuna. De manera que es imposible establecer diferencias entre Herri Batasuna y ETA, ni tan siquiera desde el punto de vista teórico. Herri Batasuna nace para sostener én el terreno político y en la calle los intereses de ETA. De manera que no se debe hablar de organizaciones distintas, sino de brazos distintos al servicio de una misma estrategia. -A la vista de sus afirmaciones, ¿no le sorprendería entonces que con los papeles de Sokoa la Justicia confirme que ETA financia a Hérri Batasuna? -No, puesto que siempre lo he pensado. Es que Herri Batasuna no tiene otras fuentes de financiación. Cualquier ciudadano del País Vasco sabe que Herri Batasuna vive de la financiación de ETA, y que más de uno y de dos secuestros se han hecho para que Herri Batasuna pudiera acudir a las campañas electorales. Deslegalización ¿Cree que la ¡legalización de Herri Batasuna contribuiría a que se radicalizara la situación política en el País Vasco? -Sería igual. Eso es algo que preocupa a quienes piensan que los miembros de Herri Batasuna son muchachos descarriados que con una catequesis adecuada pueden volver al redil de la razón y aceptar los planteamientos democráticos, renunciando a la violencia. Pero es que yo no pienso eso, sino que actúan muy convencidos de lo que hacen. Y en ese sentido, poco tiene que ver que estén legalizados o ¡legalizados. Otro factor a tomar en consideración es si Herri Batasuna se va a dividir dentro o fuera de la legalidad. Tampoco puedo poner la mano en el fuego. ¿Considera que algunos dirigentes nacionalistas intentan propiciar una nueva amnistía, más o menos camuflada, cuando piden que las medidas de reinserción abarquen también los delitos de sangre? -E l Gobierno se ha manifestado ya en repetidas ocasiones en el sentido de que de ninguna manera se pueden extender las medidas de reinserción a los delitos de sangre. La sociedad española no lo toleraría de ninguna manera, y yo creo que el respeto a las víctimas tampoco lo permite. Carlos OLAVE