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JUEVES 7- 5- 87 INTERNACIONAL A B C 45 Muere el ex jefe de la CÍA y uno de los principales testigos del Irán- contra Supondrá una dificultad más para los comités de investigación Nueva York. José María Carrascal Al día siguiente de que su nombre saltara en los hearings del Congreso, ha muerto en un hospital de Nueva York William Casey, ex director de la CÍA. Neumonía es la causa directa, pero se encontraba ya mal desde que le operaron de cáncer de cerebro las pasadas Navidades. Tenía setenta y cuatro años. Deja a la Administración Reagan sin uno de sus puntales, y a los comités investigadores del Congreso sin uno de sus principales testigos. En su declaración de ayer, el ex general De continuar las vistas- como han empezaSecord dijo que se entrevistó tres veces con do, van a confirmarnos lo que sabíamos: que Casey, una para preguntarle éste sobre Irán y en los sótanos de la Casa Blanca Oliver los contra otras dos a requerimiento suyo, North montó un tinglado para vender armas a fuera su jefe de Gabinete, almirante Poindexpara solicitar de la CÍA más apoyo en la opeIrán y ayudar a los contra circunvalando la ter, puede aportar esa pistola. Y la impresión ración de ayudar a los rebeldes nicaragüenley y puede que violándola. Pero sin que apa- prevaleciente tanto en Washington como en ses. La respuesta de Casey fue vaga, pero el rezca la pistola humeante con las huellas el país es que no la aportará. De ahí el aire apoyo de la agencia no llegó. del presidente. Aunque estamos sólo en el aburrido que tienen estos hearings a difeEsto da al testimonio de Secord un doble comienzo, podemos ya decir que sólo el que rencia de los del Watergate. significado, como tantas cosas en el escándalo. Puede interpretarse como que Casey sabía de ésos manejos mucho más de lo que ha reconocido o como que no intervino directamente en ellos. Ambas cosas pueden ser ciertas, y su verdadero papel en el escándalo se lo Sorteo Extraordinario de los millones lleva a la tumba, con tantos otros secretos. Casey fue el creador de los servicios de inteligencia norteamericanos durante la segun da guerra mundial, para hacerse luego millonario en la Bolsa. Aparece en la política bajo Nixon, como director de transacciones financieras, e incluso intenta lanzarse al ruedo como congresista, pero es derrotado. Tiene mucho más éxito con la campaña de otro: la de Reagan en 1980, de la que es director, llevándole a la Casa Blanca. El presidente le hace lo que toda su vida había querido ser: director de la CÍA. Como tal, la revitaliza, dota de medios y devuelve un papel que había perdido en una década de fracasos y escándalos. Pero los métodos que emplea son controvertidos y la politización de la agencia choca incluso a muchos republicanos. A Casey parecen importarle poco las críticas que recibe. Su único interés es servir a Reagan, para quien tiene una lealtad a toda prueba. Algunos dicen hoy con sarcasmo que ha llevado su lealtad hasta el punto de morir en el momento más oportuno para el presidente. Con él desaparece uno de los pocos que podría demostrar el envolvimiento directo de Reagan en los mane: Y; uti primer premio de. 100 tiiiBpihesí, jos ilícitos con Irán y los contra Yuh segundo premio deí miBohés; Pues lo que está saliendo es dañino para Y tró pedrea también espeaat su Administración, pero no prueba su partici 0 é pación personal, que es a fin de cuentas lo que importa. El resto lo conocemos más o ííasete pfeida: puede ganar mocho, Hasta 500 por un sol décimo. menos. Secord ha dicho que estaba seguro de que la Administración Reagan sabía y aprobaba sus actividades pero donde más alto ha apuntado es hasta Bush, y aun a este no directa, sino indirectamente, pues un conocido suyo informó de sus actividades a un ayudante del vicepresidente. Del presidente sólo ha dicho que tratábamos de aplicar su política Eso no es cumplir sus instruccioA i S s í iísrí R R í. nes que sería lo verdaderamente dañino. También se ha acusado a un directivo de una firma de relaciones públicas, Richard Miller, conectado con North, al que ayer se abrió proceso por haber defraudado a los fondos públicos con el dinero reunido para ayudar a la contra nicaragüense. Es grave, pero tampoco es prueba jurídica suficiente para respal dar acusaciones más altas. Wilüam Casey, ex director de la CÍA, que falleció ayer en Nueva York a causa de una neumonía, fue de los más firmes puntales de la Administración Reagan y su política exterior 500 milloni por un sólo dé