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44 A B C INTERNACIONAL Horizonte JUEVES 7- 5- 87 La chica de Hart abandona súbitamente la escena pública Nueva York. J. M. Carrascal Gary Hart se ha marchado a su campaña, y Donna Rice a casa de sus padres. La modelo, más fotografiada en ios últimos días que en toda su carrera, ha dejado Miami para irse a Carolina del Sur con su familia, mientras el ex senador marcha a New Hampshire, escenario de la primera primaria para tratar de convencer al electorado de que nada ha habido entre ellos. Hart ha elegido una estrategia flexible, de ataque, defensa y humor. Ataque a la Prensa, por lo que considera poca profesionalidad en la información sobre él; defensa de lo que hizo, o no hizo para ser más exacto, al asegurar que cometió un error al ponerse en una situación que podía ser mal interpretada, pero sin haber hecho nada inmoral, y humor, al decir que necesitaba concentrar la atención sobre mí, animar un poco esta aburrida campaña, y lo he conseguido ¿Conseguirá remontar el bache? Es pronto para saberlo. No hay ninguna duda de que está herido y las encuestas acusan un descenso de diez puntos en su popularidad. Pero llevaba tanta ventaja a sus competidores que todavía está en cabeza. Mucho va a depender de cómo se porte en adelante y de que salten o no nuevos detalles de lo ocurrido. Desde luego, lo primero que tenían que hacer era evitar que miss Rice hablase, pues cada vez que abrfa la boca, en su afán de arreglar las cosas, no hacía más que empeorarlas. En su breve aparición ante la Prensa, contradijo la versión de Hart y su amigo en varias cosas, como que habían pasado el sábado en un picnic o que había sido el ex senador quien la llamó para invitarla a una excursión a las Bahamas. Es lo mejor que podían hacer, como lo mejor que podía hacer Hart es volver a la campaña. En este país, y en todos, gustan los luchadores. A la postre puede que quien decida su suerte sea su esposa, Lee. Esta se le ha unido a su campaña, en New Hampshire, diciendo: Si Gary dice que no ha pasado nada, no ha pasado nada Lo que significa que le ha perdonado lo que hizo, o pudo hacer en su ausencia. Lo lógico es que el público general no sea menos generoso que ella. EL CORAZÓN DE UN CANDIDATO Casi podrían haber puesto ustedes la mano en el fuego de que en cualquier momento, ahora que los candidatos presidenciables norteamericanos están tirando su sombrero a la arena, que es como se dice allí la presentación de una candidatura; de que en cualquier momento, digo, estallaría como un chupinazo sanferminesco, inicial de la gran fiesta electoral, un escándalo de faldas, que será de pantalones cuando siente sus posaderas en la Casa Blanca una señora. Y, en efecto, el escándalo de faldas ya ha estallado, con ese presunto adulterio del candidato Gary Hart (demócrata) y una modeloactriz, que es lo que se lleva ahora. (Otra modelo- actriz que sigue tallando titulares en la Prensa de su país es la linda miss Hall, la secretaria de Oliver North, que va a ser una de las estrellas del lrangate v en las audiencias públicas que acaban de comenzar en Washington con toda la pompa y circunstancia. Sobre el caso Hart ya les informó ayer extensamente desde Nueva York Carrascal. Me han preguntado, y ustedes sin duda se preguntarán, si un asunto de esa naturaleza, en un mundo tan permisivo como éste, empapado en erotismo y en pomo, y además en los Estados Unidos, donde siempre parecen haber nacido los siete pecados capitales, puede acabar con las aspiraciones presidenciales de un candidato. Me preguntan y contesto que no; que Gary Hart no habrá tirado su oportunidad a los puercos, siempre y cuando su mujer se esté quieta, como lo estuvo, por ejemplo, aquella gran y bella actriz británica, Valerie Hobson, cuando se destapó la historia de su marido, el ministro Profumo, con Cristina Keeker, entonces una prostituta. Sobre que parece mentira que en un país tan avanzado como los Estados Unidos una cuestión de faldas pueda levantar tal alboroto, pues así es. Podríamos quizá recordar que los ingleses que llegaron a América venían huyendo del anglicanismo, con sus ideales puritanos, que aún tienen algún peso en Nueva Inglaterra; pero al otro lado del país, en la costa del Pacífico, ese puritanismo residual tiene su contrapeso en el libertinaje de Hollywood. Sin embargo, no se trata dé una cuestión moral, sino de una especie de fblclore norteamericano, según el cual la vida política es demasiado aburrida, y puede incluso llegar a ser demasiado virtuosa, si no se la pone sal y pimienta, es decir escándalos, crimen y algún misterio. Desde los mismos orígenes de la nación, el escándalo ha formado parte muy activa de ese folclore Alguna vez les he hablado de Jefferson, casi el padre moral del país, por sus supuestos amoríos con una negrita y esclava suya, de dieciocho años, llamada Sally Hemings, escándalo que levantó un periodista amigo de él, llamado James Callender. Y por aquellos tiempos recordarán ustedes que murió en duelo Alexander Hamilton, uno de los talentos más grandes de América, que aún hoy tiene partidarios; aún se puede decir con pleno sentido soy hamiltoniano A Hamilton, el primer secretario del Tesoro, le mató de un tiro, en ese duelo, el vicepresidente (con Jefferson) Aaron Burr. Si recuerdan ustedes que además de esos líos de faldas varios presidentes fueron asesinados, y que innumerables políticos fueron truncados en cuanto anunciaron sus pretensiones presidenciales, comprenderán que nos hallamos ante una sólida tradición, que le ha tocado continuar a Gary Hart, quien por otro lado yo creo que tuvo y tiene pocas probabilidades de triunfar. La culpa de todo debe de tenerla Washington, como ciudad aburridísima que es. Kennedy y su esposa querían hacer de ella lo que los Médicis hicieron con Florencia, pero no les dieron tiempo. Manuel BLANCO TOBIO en Commidad