Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 A B C OPINIÓN JUEVES 7- 5- 87 Panorama PRÓLOGOS DE MARAÑON NTRE 1915 y 1960 Gregorio Marañón puso su firma a ochenta y siete prólogos de libros científicos y a ciento veintidós de obras literarias. Concluyeron llamándole don Prologorio, lo que debió parecerle natural. Sólo Paul Valery se le aproximaría en ese menester. Marañón teorizaba su abundosa costumbre: Para mí es indudable que un libro que no tiene más que su propio texto es algo tan incompleto como el fragmento arbitrario de un rompecabezas. Y asimismo: Yo suelo comparar los prólogos a esa esterilla que se coloca a la entrada de las casas para que el visitante limpie en ella los pies. Era consciente de que el lector que no tiene barro en los zapatos la elude, pero también de que no faltan quienes respetan el orden del volumen para adquirir una previa idea de lo que va a ocuparles. A don Gregorio le preocupaba esa suerte de cortesía sustanciada por el humanismo. El Quijote es un ejemplo de lo que conviene hacer para que suplamos lo que no puede decirnos el autor. Marañón no tuvo apego a los críticos de oficio ni a los especialistas. Nunca apelaba al tan frecuente ¡usted, qué sabe de esto! En consecuencia, apetecía la pluralidad de asuntos a la hora de los pórticos orientadores, motivo para darle forma a un apunte de ensayo que, no pocas veces, serviría para insistir en algunas ideas sobre pretextos favoritos. Así, don Juan. Marañón estaba convencido del declive de ese personaje de la mítica española, ya que la conquista de la dignidad de su sexo por parte de la mujer suponía un obstáculo a las andanzas amatorias del polígamo incansable. La antípoda de don Juan es Garcilaso; o sea, el que no cuenta sus aventuras en el mundo femenino. Un don Juan mudo es inconcebible. E ATRACADORES ¡NCLUSo LEÚOb Contraventana LOS DERROCHES DE LA VUELTA CICLISTA AY, en primer lugar, un derroche de gritos. ¡Hale, hale, hale! es el más repetido de todos, con eco y difusión expansora a través de los micrófonos. Si el escapado tiene nacionalidad colombiana, además, las radios hermanas levantan sus antenas y amplían la capacidad para narrar emociones. Un derroche de color en las camisetas y una demostración de letraset recorren el cuerpo del atleta. Los ciclistas de hoy viajan con una. sopa de letras a cuestas. Hace unos días, en una entrevista de urgencia, uno de los esforEl prologuista se autodefine: Yo que su- zados de la ruta, escapado en solitario y alpongo ser el último superviviente del naufra- canzado poco antes de la meta, se disculpagio occidental del liberalismo. Y, a propósito ba así: de éste su credo de por vida, explaya: Los- Y o tenía que hacer publicidad, ¿sabe? de las Cortes de Cádiz no eran, en verdad, li- Y he cumplido. berales. Defiende a los afrancesados y a los Los directores de equipo, a- la hora de la de la tropa del dilentatismo. Simpatiza con las verdad, declaran que es lo mismo llegar se figuras de Cánovas y Romanones. Se burla gundo o tercero. Si no llegas el primero, de de la dicotomía derecha- izquierda. Elogia la poco sirve la aventura y el esfuerzo. Por eso actitud españolizadora de Cambó. El país gritan tan fuerte el ¡hale, hale, hale! Detrás palpable le incita a cada paso. A su entender, de cada ¡hale! hay un montón de pesetas. la Cueva de Montesinos convierte a La Man- Los equipos tienen su programa de gastos y cha en una tierra inmortal. Prefiere la Andalu- de ingresos. Para que las cuentas cuadren- se cía suave y profunda (su madre era gaditana) tienen que ganar algunas etapas y cazar ala la pintoresca y tan aireada por los Dumas, gunos premios en metálico. Hazañas en soliGautier, etcétera. tario para dejarse arrollar en los últimos kilóYa casi en sus postrimerías surgen afirma- metros sólo sirven para enseñar a la firma ciones muy básicas: La razón lleva a Dios patrocinadora la hoja de imágenes y palay tos hombres son mucho mejores de lo que bras, escritas o por los aires, con la marca y se dice, incluso los malos Cerca de la el sello desde el manillar hasta las zapatillas. muerte, don Gregorio resume lo de allá y lo No sería justo regatearle a la Vuelta Cicfisde acá. Había acompañado con sus letras introductorias a quienes, a su vez, proyectaban las sombras de Feijoo, Cajal, Gide, Felipe II, Colón, Rilke El lazarillo de Tormes Fleming... De este continuo oficiante del presentar y reflexionar al hilo de las obras ajenas, pudo decirse: Por sus prólogos le conoceréis. COMEDORES Por la bondad y la inteligencia muy acompaMesas, desde 60.000 pesetas; sadas. y sillas tapizadas, desde 16.800 pesetas H ANDREE HIPÓLA SUPEROFERTAS Serrano, 16 (Madrid) Tel. 431 25 56 ta a España el derroche de energías. Sobre una bicicleta, horas y horas, esta clase de deporte tiene la admiración de todos cuantos conocen la capacidad de sufrimiento individual y colectivo. El ciclismo tiene tirón de espectáculo y tiene tirón de reconocimiento. Una escapada es difícil. Una etapa es un desgaste. Una Vuelta completa es un triunfo del esfuerzo continuado. Por muchos rodadores que preparen las llegadas, por muchos escaladores que tiren del pelotón, por muchos modestos que cedan sus bicicletas al jefe de filas que pincha, los kilómetros en las piernas terminan siendo de todos y cada uno de los que desfilan en la caravana. Debe anotarse el derroche de automóviles y el derroche de motocicletas. En realidad hay un derroche de compañía, que es también derroche de solidaridades. Al ritmo del ¡hale, hale, hale! la escapada tiene emoción y angustia. No sabemos si esta forma de animar tiene más deseo de velocidad en la bicicleta del protagonista o mayores ganas de acercar la pancarta del último kilómetro al coche del director. Es un derroche de colores y de sudor. Es un derroche, también de organización. Y de buen periodismo al segundo, en medió del griterío y de las bocinas... Todo esto hay que reconocerlo, cuando se asoma uno a la radio o a la televisión, invariablemente, jornada a jomada, a la rueda de los que van en cabeza o de los que se han quedado descolgados. El reloj cumple asimismo su derroche implacable, tanto para los que ganan tiempo, como para los que llegan con el control cerrado. ¿Y el derroche de espectadores? Media Galicia estaba ayer a ambos lados de la carretera, en hilera y en fondo de multitud. Es la mejor garantía de que la Vuelta Ciclista a España ha prendido todavía más en el interés deportivo de mayo. Luis PRADOS DE LA PLAZA Luis JIMÉNEZ MARTOS