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JUEVES 7- 5- 87- OPINION -ABC, pág. 27 AS declaraciones que publicamos hoy del secretario general del PSE- PSOE de Vizcaya, Ricardo García Damborenea, componen un turno, meritísimo, de oportunidad política y de valor ciudadano. Estas palabras del médico vasco guardan una perfecta continuidad con toda su ejecutoria personal frente al terrorismo de ETA y frente a sus cómplices políticos. En síntesis podría anticiparse que lo más relevante de la postura personal de García Damborenea es su condición de manifiesto permanente contra la dictadura del miedo. Y si ahora llega a decir que Herri Batasuna vive del dinero de ETA o que todos los miembros de ETA son de Herri Batasuna es, posiblemente, porque al margen de una línea previamente definida por su partido, ha entendido cuáles eran las raíces y cuáles las condiciones instrumentales en que el terrorismo vasco se desenvuelve. Por otra parte, habrá advertido el lector la coincidencia de algunos puntos de vista del secretario general del PSE- PSOE de Vizcaya con definiciones editoriales nuestras, especialmente en lo que concierne a los comportamientos de ciertos jueces dentro del País Vasco. La presión terrorista que afecta presumiblemente a algunos de ellos condiciona también negativa y gravemente la propia normalidad de los procesos electorales y de la libertad política en aquella Comunidad autónoma. Así se puede decir que ese tóxico ambiental a que alude García Damborenea diciendo que nos afecta a todos tiene, en este sentido que acabamos de señalar, proyecciones tan graves como la extorsión que Damborenea denuncia sobre algunos jueces- -muy pocos, sin duda- -en el propio desarrollo de lo que se entiende como normalidad política. Observado lo que precede, parece razonable la conclusión de que esa dictadura del miedo contra la que se alza García Damborenea es algo que altera estructuralmente el normal desarrollo del Estado de Derecho: constriñe la libertad de voto, al alterar las condiciones cotidianas en que éste se define y se decanta, y coacciona, no sólo psicológicamente, a una parte del estamento judicial. Resulta difícil dife- L CONTRA LA DICTADURA DEL MIEDO renciar en alguna ocasión qué actitudes judiciales- aisladas y como excepción a la regla- -son hijas naturales del miedo y qué otras pueden derivarse, por modo absolutamente ilegítimo, de una sintonía o de una simpatía ciertas con los enunciados de Herri Batasuna. Quienes defendemos el imperio de la Justicia y la independencia de los jueces, así como la necesidad de que los procesos electorales gocen de todas las garantías del Derecho, valoramos en su adecuada medida la importancia de la actitud del señor García Damborenea. Lo suyo está, justamente, entre lo que Vasconia necesita: la acción abierta y sin omisiones contra la dictadura del miedo. OS graves y proseguidos sucesos de Reinosa han sido velados por una discreta cobertura de silencio gubernamental. Ha informado la Prensa de sus incidentes principales y de su desarrollo, pero en muchos momentos en los que la opinión debió recibir información de las autoridades competentes, nada o muy poco dijeron éstas. Se supo de la decisión de destituir a un comandante de la Guardia Civil; y apenas nada más. Incluso en su reciente entrevista en televisión, el presidente del Gobierno sólo se refirió, de pasada, a las compensaciones económicas previstas para resolver el caso de la empresa Forjas y Aceros. Así, sucesos gravísimos y L CONSECUENCIAS DE REINOSA todavía no terminados, se han producido, y ocurren, en Reinosa, ante una desconcertante pasividad oficial. Porque se trata, nada menos, que de un pueblo que ha cortado o bloqueado vías férreas y que ha llegado, en diversos y duros enfrentamientos callejeros, a acorralar y desarmar a grupos de g u a r d i a s civiles. Como caso de extraordinarios desórdenes públicos- -en su calificación más leve- los sucesos de Reinosa carecen de precedentes en cuanto Éeva de existencia la recuperada democracia. LA FUERZA IHTEGRADORA DE LA CORONA A concesión de un título nobiliario con dignidad de grande de España al hijo del doctor Marañón es un homenaje de la Corona a la ciencia española en la persona de uno de los más esforzados humanistas de nuestro siglo. Gran investigador de la endocrinología, clínico excepcional, historiador y ensayista, Marañón fue siempre ajeno a toda filiación de partido. Poco inclinado a la política, Marañón creyó necesario comprometerse con una opción republicana, moderada y europea, cuando la Monarquía de Alfonso XIII entró en crisis tras la ruptura constitucional de 1923. Por eso la decisión del Rey al cabo de medio siglo cobra un doble significado. La Monarquía restaurada en 1975 demuestra haber asimilado las enseñanzas de la historia. Ahora el marquesado de Marañón nos recuerda que la Monarquía constitucional es, en el umbral del siglo XXI, una fórmula integradora, que representa y defiende el derecho de todos. Gran acierto, pues, el del Rey al honrar la memoria de Marañón con un título de nobleza. No ha sido el primero que en favor de intelectuales y artistas ha otorgado Don Juan Carlos- basta recordar a Valle- Inclan, Dalí o Andrés Segovia- -ni será el último. Vendrán otros del sentido de la justicia y de la liberalidad del Monarca y, entre ellos, sin duda, el que honre la memoria del intelectual que más influencia ha ejercido en el siglo XX español: José Ortega y Gasset. L Ha muerto, en Reinosa, un trabajador herido en los enfrentamientos del pasado Jueves Santo con los guardias civiles. Y se ha decidido, al parecer, retirar de la conflictiva localidad montañesa a las f u e r z a s de la Guardia Civil. Solución, de momento, que si se enfoca desde una óptica de contemporización puede tener un cierto valor pragmático. Pero que suscita otras consideraciones poco favorables a la prudente previsión que debe ser fundamento de la gestión gobernante. Seguramente no era la G u a r d i a Civil- -fin de a cuentas Instituto militar- -quien debió afrontar unos sucesos iniciados en el marco de un conflicto laboral aunque no se deba descartar que secciones especializadas del Instituto intervengan en este tipo de casos. Decidida la intervención de los guardias civiles, no es explicable que las condiciones en las que han tenido que actuar fuesen de tal limitación que hayan terminado impotentes ante una insólita rebeldía agresiva popular. El precedente no puede ser más deplorable ni dejar más por los suelos el legítimo principio de autoridad, cuya defensa no es ajena ciertamente a un Gobierno democrático. Aceptado todo esto, debe quedar claramente decidido que sean fuerzas de la Policía Nacional- -bien unidao des especializadas de ía Guardia Civil- -las encargadas de afrontar conflictos de esta naturaleza. Pero no para actuar con limitaciones que les r e d u z c a n a u n a práctica pasividad, sino para que ejerzan con rigor, dentro de la legalidad, la misión que en defensa del orden público les está encomendada. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores o Valcárcel, J. Vila, J. Javaloyes, M. Adrio, R. de Góngora, J. Amado Jefes de Redacción: J. A. Gundín (Continuidad) J. C, Azcue (IntemacKxial) B. Berasátegui (ABO Befaré A Fernández (Economía) J. I. G. a Garzón (Cultura) A. A. 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