Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 7 DE MAYO DE 1987 FUNDADO EN 19O5 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA HA j o v e n i n vestigadora norteamericana ha publicado un volumen con título harto pretencioso: El poeta Sotomayor en su marco: el final de un orden. Harto pretencioso, no porque el libro no merezca elogios, sino porque el poeta que se estudia, desde la atalaya de nuestros días, apenas si se eleva de los recuerdos localistas y, sin embargo el libro de Joan Pierson viene a sacudir no pocos olvidos. ABC REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID u AL SESGO DE UN POETA DIALECTAL Bienvenido sea el estudio de las culturas populares, siempre y cuando se haga estudio y no diletantismo estéril. Porque eso que llamamos ciencia exige un arduo caminar: aprendizaje de las técnicas, discreción para discernir, ponderación en ef discurso. Si no se tiene esto, corremos el riesgo de creer que la anécdota es categoría o que la trivialidad es metafísica. Cosas hay que no pasan de su nivel pueblerino porque no pueden salir de él, y bien haremos en dejarlas; otras necesitarán normas cuidadosas que las alumbren, y algunas- -más afortunadas- tendrán la suerte de encontrar al hombre (o a la mujer) inteligente que les dé una vida que de otro modo nunca hubieran tenido. Creo que la fortuna de José Alvarez de Sotomayor pertenece al tercer grupo. Ha encontrado una persona con talento, dispuesta al sacrificio de su tiempo y con unos saberes ponderados. De todo ello ha salido este libro. Pero partamos del principio: En 1933, Vicente Medina grabó para el Archivo de la Palabra Allí arremetió contra urt panocho que sotía tener cierto aire caricaturesco, y justificó su quehacer: En toda la región murciana y en parte de la de Albacete, Alicante y Almería, tierras linderas, se habla tanto por la gente fina como por la gente del pueblo tal como yo hablo de mis Aires murcianos. Estas palabras son justas. Por tanto, hemos de considerar dentro del dialecto murciano a escritores como Antonio Cano Cervantes, et poeta ciego de Garrucha o a José Martínez: Alvarer de Sotomayor, curiosa figura de cierto retieve en el sureste españof y, ert algúrr momento, de proyección nacional. Porque este hombre, nacido en Cuevas del Almanzora en 1880 (Vicente Medina era de 1866) practicó un mimetismo que le llevó de los delirios de Villaespesa a las amarguras de Vicente Medina. Es posible que no hiciera con uno y otro estilo más que literatura superficial, pero, dramáticamente, la guerra civil lo llevó en manos de tirios y troyanos y, si se salvó de todos, acabó desdibujado y triste, en 1947. Por 1912 se hizo construir una casa luz la presencia de Vicente Medina, según s e ñ a l a Joan Pierson: desde los tíde estilo árabe, fue a Madrid a pasear su tulos de las poesías hasta las protestas disfraz morisco y en esos años (1912- 13) contra la injusticia social. inventó el califato de Calguerín, con emiCierto que en el fondo está El embarres, ulemas, cadíes y demás abalorios, y go, de Gabriel y Galán, pero es que el en su juego embarcó a gentes tan poco maestro salmantino conformó en todas ocupadas como él. Pero poco podía partes este modo de hacer poesía. La diprosperar corr su ropavejería a cuestas, ferencia entre Medina y Sotomayor es porque el cetro de la maurofilia pasó de que aquél había vivido sus propias expeZorrilla a Villaespesa y ahí se agostó, si riencias, mientras que éste pertenecía al es que alguna autonomía no lo quiere re- mundo de los malos por más que su coger y volver a inventar con sentimien- corazón estuviera con los buenos En tos que ahora serían menos inocentes algún caso acertó y su obra llegó a Maque los literarios. Pero Ozmín el Jarax, o drid y en el Ateneo alcanzó no escaso en cristiano Pepe Soto, dejó sus marto- éxito. Sin embargo, e acierto de Sototas, sus alquiceles y sus albornoces, y mayor fue encontrar el filón dramático posó los ojos en el mundo que lo rodea- que esta poesía encerraba. ba. Por eso nos interesa: convirtió el moEs verdacr que este literatura no está dernismo de Mi terrera 1913) ert la poesólo en el quehacer de su tiempo. Pero sía, digamos provisionalmente, social da Rudezas (1921) Lo curioso es que el Vi- no sé hasta qué punto podemos decir que sea dialectal. Se asienta sobre un llaespesa del alhambrismo fue también el fondo de vulgaridad lingüística que en oficiante de la nueva secta. Y al final de muchos casos es lo que crea el único Rudezas- como recuerda Joan Pier- asidero posible. Se trata de ampararse sonpuso un epílogo que bien vale en unas hablas coloquiales que en todas como arrepentimiento con el que vino a partes tienen un trasfondo castellano vulenterrar tanta frivolidad y ligereza: gar que las une. Sobre ese trasfondo vulgar se incrustan los elementos propios, la posición terruñera. Pero- l o he Y cansado entonces de literaturas dicho- otro tanto ocurre en García Lory filosofías, ca, en Miguel Hernández, en Unamuno o en Juan Ramón Jiménez; también ellos de frases vacías salpican su poesía de dialectalismos, y y palabras sonoras y oscuras, no escasos, pero nadie los cree poetas buscando un oasis para tus desiertos, dialectales porque el cimiento en que apoyan sus creaciones no es el español clavaste los ojos con ansia en la tierra vulgar, sino el español literario. Y padeque en su seno se encierra cemos el espejismo de juzgar lo dialectal no por lo que es propio de una región, la ceniza de todos tos muertos. sino por lo que es común de todos los Pero si los moros le hicieron soñar con dominios. Tan dialectales unos como un mundo de evasión, evasión fue tam- otros, siempre y cuando tomemos en salbién este buscar el cobijo en un mundo vaguarda lo que es diferenciador, porque idealizado en el que el campesino es lo que en ocasiones produce la imagen bueno, la sociedad, mala, y los podero- falaz es el sustento no dialectal de cada sos, perversos. No es difícil ver al tras- una de esas modalidades tan parecidas. Los tiempos que corren son propicios para la vulgaridad y la chapuza, cosas éstas con las que se encuentran a gusto los caletres menos avispados. Si tos tales tienen, además, el poder local y el dinero de todos, engatusan a los muchos y hacen prevaricar a los pocos. Con lo que flaco servició hacen a esas que llaman sus raíces. Es necesario que vengan libros como éste para poner las cosas en su sitio y, más aún, para que el lícito amor a lo que tiene sentido episódico no enturbie las aguas limpias de la Verdad. Manuel ALVAR de la Real Academia Española EDICION INTERNACIONAL Un medio publicitario único para transmisión de mensajes comerciales a ciento sesenta naciones