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2 mayo- 1987 ABC ABC XI Vídeo Guía del vídeo- cine Carlos Aguilar Ediciones Cátedra- Signo e Imagen Madrid, 1987 Hay libros que son objeto de frecuente y útil consulta y que reúnen una información esencial acerca de una cuestión o faceta aportando datos para su conocimiento. La Guía del vídeo- cine se convierte a través de sus mil páginas en volumen eminentemente práctico. En fichas breves y de alcance crítico, el autor, Carlos Aguilar, con la preciosa colaboración de un grupo de especialistas en cine y particularmente en las voces de original español, películas, de Ángel Falquina, clarifica más de quince mil películas. Figuran título original, realizador, duración, sistema en que están rodadas, blanco y negro o color, año de producción, nacionalidad, principales intérpretes y una reseña que en pocas líneas sintetiza las características, sinopsis y valoración de la obra, según un personal criterio. En cada caso se menciona la distribución videográfica, cuando se encuentra en este medio. Como toda apreciación crítica, imputable a los gustos y preferencias de quien la formula, puede disentirse de algunas observaciones. Lo importante de esta obra- ejemplo de una paciente y extensa tarea de búsqueda de referencias, a menudo dispersas y confusas, y que se contienen en este diccionario, rescatándolas del olvido o la imprecisión- es lo que supone como aportación a una rápida y directa asimilación de datos. Se incluyen filmes españoles, que pueden considerarse malditos en cuanto a que pasaron inadvertidos o en ocasiones no accedieron al público. Con lo que se dispone de un material inédito y que corría el riesgo de perderse. Es una labor de recuperación estimable. Pero lo que determina en la obra de Carlos Aguilar es todo aquello que concierne a una realidad viva e inmediata. A los títulos que se manejan con más frecuencia, por su misma naturaleza, que hace de ellos piezas conocidas o significativas. La historia también se escribe, o más exactamente se dan piezas para escribirla, por medio del acopio de datos que luego encuentran su dimensión analítica o que simplemente se retienen como curiosidad que ayuda a la mejor identificación de las obras. No es sólo un volumen indicado para los cinefilos, sino para los videoadictos, que en sus páginas encontrarán una constancia de si aquella o esta película circula en vídeo. Es una especie de memoria y de aclaración a dudas ante una densidad considerable de videopelículas que aglutina el mercado español. Quizá en ciertos aspectos priva la opinión que no coincide necesariamente con la personal del lector en la estimación de unas producciones y se observa una tendencia determinada, y hasta comprensible, hacia un género determinado de cine. Las fichas críticas pueden ser objeto de extensión, fundamento de un posterior desarrollo imposible de cumplir en un diccionario cuya raíz es la acumulación de películas para dar un panorama que obliga a la síntesis. Vicente A. PINEDA -Novela- No se lo digas a nadie Ignacio Vidal- Folch Editorial Anagrama Barcelona, 1987. 122 páginas Para el crítico, habitualmente a vueltas con libros repetitivos de muy escaso interés- y lo que es peor, debidos a autores de los que ya, o sin ya, no cabe esperar ningún cambio positivo- resulta especialmente gratificante y estimulante toparse de manera inopinada con una obra que le revela la existencia de un autor por el cual merece la pena apostar, de un autor con dotes auténticas y que lleva en sí muchas virtualidades aún no actualizadas, de un autor con voz propia que se busca y que reserva, aun sin saberlo plenamente, muchas sorpresas a sus posibles lectores. De un autor, en fin, como Ignacio Vidal- Folch, quien, nacido en Barcelona en 1956, ha trabajado como periodista y ha publicado hace un par de años un libro de relatos, El arte no paga- bajo el exótico pseudónimo de Ignacio Molina para utilizar sus propias palabras- antes de abordar la novela con No se lo digas a nadie: un libro que, a pesar de ajustarse a un modelo pasablemente bien establecido, contiene promesas antagónicas con cualquier tipo de Hteratura reificada. El esquema sobre el cual se asienta No se lo digas a nadie no puede ser más simple: una periodista entrevista a un marroquí, preso en la Cárcel Modelo de Barcelona, a fin de extraerle información sobre la mala vida tanto en la prisión como fuera de ella. (Una pregunta al margen: ¿el título de la novela da la clave para descubrir el nombre de la periodista en la cual pensaba Vidal- Folch al escribir su obra? Que nadie espere, sin embargo, revelaciones más o menos espectaculares sobre los medios marginales barceloneses en Ato se lo digas a nadie, pues éste es un libro de humor, pura y simplemente, doblado de una sátira sobre el periodismo en general, sobre el nuevo periodismo americano en su cutre versión española, y sobre ciertas periodistas montaraces y agresivas. ¿Humorismo? ¿Sátira? Empecemos por el primero: Vidal- Folch practica un humorismo de amplio espectro- e l que se extiende entre los cuentos del tándem Borges- Bioy Casares y los cómics de Mortadelo y Filemón- a cuya exploración se entrega con alegre ferocidad, no rehuyendo en absoluto el uso de la sal gruesa, los excesos enormes. En cuanto a la sátira, es también de una desmesura extremadamente regocijante, pero se mantiene siempre a la distancia precisa para que resulte eficaz, operativa- quiero decir con ello que la caricatura nunca cobra autonomía plena, nunca hace olvidar el modelo que la hizo posible- Y todo ello, sin que Vidal- Folch manifieste en momento alguno ese fondo de rencor, de mala baba, que esteriliza los esfuerzos de tantos autores cómicos, de tantos satíricos: después de terminar la lectura de No se lo digas a nadie, el mundo y la vida no resultan más negros, más depresivos, sino más cómicos, más divertidos. Constituye un acierto importante de No se lo digas a nadie el que su autor, esquivando lo fácil, no haya escrito su novela desde la perspectiva que, de manera casi necesaria, le imponía el tema abordado. En efecto, VidalFolch no incurre en el ridículo de tomarse en serio, trascendentemente, la modernidad- hay entre nosotros escritores que se sirven del argot como si se tratara de una lengua sagrada- y, así, no juega a asumir los tics y los irrisorios mitos de una visión del mundo impresentable- l a de cierta juventud actual abocada a un malditismo, por así decir, institucionalizado; la de los pseudo revolucionarios de ayer apoltronados hoy, al modo minis terial, en un falso pasotismo que no excluye, ¡todo lo contrario! la obsesión por integrarse en las conformistas y desahogadas filas del funcionariado- y tampoco hace como si fuera uno de los personajes a los cuales retrata- lo cual prueba que, a diferencia de algunos, posee un sólido y sano sentido del ridículo- De donde el carácter abierto de su libro, la frescura que emana de sus paginas. Vidal- Folch escribe bien y cuenta bien, y sabe crear personajes con vida propia. Su dominio del estilo es incuestionable, permitiéndose bromas con muy numerosos autores- hay referencias irónicas muy varias, lo cual testimonia que, por naturaleza, rechaza esa magnificación espuria de lo literario próximo, tan alienadora, en la cual incurren muchosque no serían posibles si él no se supiera, potencialmente al menos, igual a ellos. Su dominio del arte de la narración es también grande: alcanza sus fines con gran economía de medios. Y crea personajes viables- d e hecho, memorables- no obstante haber escrito su libro- sospecho- con una perenne sonrisa en los labios: a pesar del carácter caricaturesco de los mismos, no pierden jamás su condición de seres humanos, y si son grotescos, lo son no en mayor medida que tantos personajes reales conocidos por todos. Dotado de una inventiva fértil, Vidal- Folch ha escrito con No se lo digas a nadie un divertimento divertido lo que nc es frecuente; un divertimento que no se toma grotescamente en serio; un divertimento que permite augurar a su autor un futuro envidiable. Leopoldo AZANCOT Empresa española de alimentación animal e instalaciones ganaderas, con 50 años de experiencia. Precisa para la Región Centro COORDINADOR COMERCIAL Se requieren buenos conocimientos del Sector. Estudios superiores y de marketing. Edad adecuada: 30 a 40 años. Trabajo exclusivo. Ingreso en nómina. Enviar C. V. a Or. Esquerdo, 168- 28007 MADRID