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X ABC ABC 2 mayo- 1987 -Novela -Infantil Cuatro novelas eróticas Felipe Trigo Edición y estudio de José M. Fernández Gutiérrez Colección Raíces. Diputación de Badajoz. 1986 Felipe Trigo disfrutó en vida del éxito popular y editorial. En los años gloriosos de Galdós y Blasco Ibáñez alcanza a emparejarse con ambos en tiradas y resultados económicos. El antiguo médico militar, héroe en Filipinas- donde llegó a ser propuesto para la Laureada- irrumpe en el panorama literario de comienzos del siglo con estallido inesperado. Contra quienes combatieron su popularidad, arrojándole a los infiernos en castigo a la ostentosa obscenidad de sus novelas, se levantaron en su día exaltaciones y reconocimientos. Trigo, profesional de vida ordenada y tentaciones aventureras, se convierte en un tema polémico más de los que acosaron la belle époque española, convulsionada por las bombas anarquistas, las campañas del Rif y las intentonas revolucionarias. Tras quitarse la vida en 1916- inexplicable para los que le creían escoltado por el halago- se alborota y ensancha la leyenda. Manuel Abril, crítico inquieto, intelectual cultivado y sensible, estudia en un libro apologético su vida y obra. Andrés González Blanco, escritor frondoso e impaciente, además de consagrarle algunos ensayos, otorga especial valoración a la narrativa de Trigo en su Historia de la novela en España Ambos- botones de muestra del sector que apostara por é l- recalcan la crítica social que define sus novelas más representativas- El médico rural Jarrapellejos a la par que celebran las aportaciones de Trigo a la configuración de una nueva conciencia en cuestiones tan palpitantes como la del feminismo, la actualización de los planteamientos eróticos y las relaciones entre la pareja humana. Después vendría el purgatorio provocado, a semejanza de lo acaecido con otros escritores, por una conjunción de razones- o sinrazones- literarias, políticas y sociales. Difumínación expiatoria de la que intentaron sacarle, periódicamente, amigos nostálgicos y renovados admiradores. Sin ir más lejos, hace una docena de años, Turner reedita con aires de recuperación dos de sus novelas de más incisiva crítica social, prologadas por José Bergamín y Rafael Conté. Ahora le ha tocado el turno a Cuatro novelas eróticas en edición a cargo de José M. a Fernández Gutiérrez, quien estudia cada una de ellas en análisis prológales ajustados a las técnicas estructuralistas. Un método de investigación crítica, hasta hoy no ensayado con la obra de Trigo, que nos ayuda a discernir los desarrollos arquitecturales en su narrativa. Los cuatro relatos que nos ocupan, acabados de reeditar por la Diputación de Badajoz, a modo de recuerdo y homenaje al escritor pacense, recogen los textos aparecidos en La Novela Corta publicación que inicia su andadura el mismo año en que Trigo se suicida. Proyectada con auténtico sentido de lo popular- s e vendía, pásmense, a cinco céntimos- alcanzó tiradas de hasta cuatrocientos mil ejemplares, absolutamente inconcebibles para la época. Se inaugura con Sor Simona de Pérez Galdós- por entonces en la cumbre de su prestigio y notoriedad- manteniendo para la selección de obras y autores pautas de un liberal eclecticismo. Los nombres más célebres de nuestro romanticismo- -Zorrilla, Espronceda, Bécquer... -alternan con los contemporáneos de las últimas hornadas. Aunque consecuentes con los propósitos de acercar al pueblo la vertiente literaria de la cultura española, La Novela Corta emplea en ocasiones criterios y prácticas bastante discutibles. Por ejemplo, refundir creaciones de gran magnitud para ajustarías a la medida de la publicación. Expediente aplicado a dos de las cuatro novelas eróticas objeto de este comentario: La altísima refundición hecha expresamente por su autor -y Los abismos La confluencia de diversos y encadenados factores determinaría la meteórica popularidad de Felipe Trigo. Principalmente provocada por el tratamiento dado a los temas eróticos. Mientras el lector común aprueba sus libros prendidos en el anzuelo del escándalo y de una cautivadora morbosidad, para ciertos grupos de la juventud intelectual y ateneísta representaba la función del celtibérico abanderado de las rebeldías importadas de Francia. En ese momento del tirón, muchas veces con pimienta escatofógica, dei naturalismo encarnado en la personalidad poderosa y áspera de Emilio ¿ola, con sus vivisecciones del nauseabundo y flatulento vientre de París Trigo no tomó por las veredas flanqueadas por frutos purulentos. Ni en los relatos de más descarnada crítica social suele apoyarse en las pestilencias efectistas. Prefiere recurrir, en cuanto las circunstancias temáticas y ambientales se lo facilitan, a los escarceos de boudoir y los ablandados lechos de las cortesanas para introducirnos en las explosiones pasionales de sus protagonistas. Aunque le falten matízación y hondura, el autor de Alma en los labios -u n título significativo y prometedor- intenta la indagación psicológica al través de las restallantes escenificaciones sugeridas por la guerra de los sexos Su obsesión por la piel, incluidas las lúbricas connotaciones, le aprisiona reiteradamente en los abandonos epidérmicos. Trigo, gustoso del verbalismo, acostumbraba mezclar la sensualidad voluptuosa con las teorizaciones sexuales. La garrulería de los personajes, aun en las situaciones más ardientes o dramáticas, era con frecuencia interrumpida por los asaltos discursivos del narrador. El lector habitual de Trigo- ¡y seguramente Trigo mismo! -creía que el novelista extremeño estaba levantando por medio de sus novelas las bases para una filosofía del erotismo Releer a Trigo ayuda a situarle en su lugar, sin reivindicaciones fanáticas ni condenas inquisitoriales. José María ALFARO El mundo medieval de Auno Mitsumasa Anno Editorial Juventud Barcelona, 1986 Hasta ahora el famoso ilustrador japonés Anno nos había mostrado su fascinación por el mundo occidental, a través de cuatro obras: Los viajes de Anno publicadas también en Juventud. Su último trabajo tiene como tema central un momento concreto de la historia de la Humanidad: el descubrimiento de la rotación de la Tierra alrededor del Sol. Este hecho tuvo unos protagonistas: Copernico, Galileo y Giordano Bruno, incomprendidos y maltratados, aquellos locos desinteresados murieron pobres porque jamás pensaron en ningún provecho material, Mitsumasa Anno pero abrieron las puertas al progreso económico de lo que llamamos mundo moderno. El exquisito ilustrador japonés Anno encuentra siempre la fórmula para unir arte y cultura. Imitando un pergamino orlado, con motivos renacentistas y medievales, plasma con armoniosa sencillez la vida de unos hombres apegados a unas creencias tales como la Astrología, la magia, los hechizos, los conjuros, la alquimia, que sustituían peligrosamente el conocimiento científico. La rigurosidad y la estrechez con que actuaba la Iglesia frente a la ciencia, en aquellos momentos, es difícil de comprender desde nuestros parámetros de hoy. El descubrimiento de que la Tierra es redonda y que el paso de la noche a! día es el tiempo que tarda el Sol en dar una vuelta completa viene explicado gráficamente de forma apenas perceptible. Lentamente el lector va tomando conciencia de la forma esférica de la Tierra hasta ver cómo desaparece en el Cosmos: entretanto la luz diurna va evolucionando gradualmente de la noche al día y viceversa. En estos momentos en que la edición de libros ilustrados ha cedido sustancialmente por el riesgo que supone su precio de mercado, hay que aplaudir iniciativas como ésta que vienen a enriquecer la cultura de los niños. Prueba de ello es el éxito que ha obtenido entre quienes valoran el buen gusto, el placer de la obra bien hecha y el deleite de un objeto artístico. María SOLÉ MÍRAFLORES DE LA SIERRA Dos últimos chalets en la mejor zona. Sobre parcela de 1.000 m 2, con piscina, 4 dormitorios, 2 cuartos de baño, 1 aseo, gran cocina, bodega, garaje para 3 coches. 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