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r 2 mayo- 1987 ABC nfcrario El libro de la semana ABC V un toro sobre la furio ENEMOS, desde sa arena de la Plaza hace a ñ o s a Mayor. Néstor Lujan (En los libros de por uno de esos escriAcuerdos del Concejo tos desaprovechados, de Madrid se puede por una víctima de su leer un texto espeluzlaberinto o, si se quieNÉSTOR LUJAN nante. Un servidor mure, por un afortunado nicipal pide una gratifiPremio Internacional de Novela ¡987. Plaza Janes. Barcelona en ese dédalo que él cación extraordinaria mismo ha sabido crearporque ha tenido que ¡levar a término un ajese, para saber mucho de literatura y no ha- componer con cada uno de ellos un enorme treado menester. Ha tenido que quitar del berla tomado nunca demasiado en serio, trozo de la historia de España. Y acaso sea centro de la plaza y con suma diligencia la como si se tratara de alguien que gustara del ésta una de las dificultades del libro. ¿Qué horca en que se le ha hecho justicia a un lujo de sí mismo. Ha asombrado siempre a hacen en la misma escena- decidnos- Lope desgraciado, porque al día siguiente hubieron los que le conocemos y le seguimos, por esa de Vega, y Quevedo, y Hurtado de Mendoza de correrse toros en la plaza. Quería tener disposición particularísima de su talante lite- y López de Guevara? ¿Cómo pueden entrar derecho al percibo no usual de aquellos marario. (Si aquí los gnomos, desaprensivos y ravedises bien ganados, porque en menos de tantas veces afortunados, que en las imprenuna noche tuvo que disponer de nuevo el catas manejan las hechicerías de las erratas, dalso que se retiró para que se celebrara la han escrito talento en lugar de talante, hafiesta. Acaso el hipogrifo violento que dijebrán acertado también, y por mí, tan contenra Calderón en el principio de su más famosa tos. Quiero decir que en nuestro mundo de comedia, era la imagen del conde, buscador las letras, donde existen y han existido tantos incansable de su muerte. Y presagio del misescaladores de mínimos recursos y de tan mo Villamediana en uno de los más hermoexiguas gracias aprovechadas hasta el máxisos tercetos con que termina un soneto suyo: mo permisible, contamos con otros escritores Quedándole ya sólo por seguro a mi quecon dotes sobradas de creadores de verdad, rella el tribunal del viento, a mi fortuna un de los que siempre esperamos un orden y esperar oscuro. una contención más provechosa de sus despiltarros. En este grupo, escaso y sugestivo, Esta queja solamente puede arrancarla de se encuentra Néstor Lujan. su pecho un gran poeta. Esto, todo esto, y muchas cosas más sabe Néstor Lujan, que Animador de empresas literarias, divulgaha logrado detenerse con destreza literaria dor de saberes de la más diversa índole, sa- y novelística también- en este don Juan bidor de decires acumulador avaro de que era todo lo bueno y todo lo malo que leyendas, costumbres, anécdotas e historias, puede ser el más infatuado de los gentilesen cientos de artículos y escritos ha hecho hombres Alguna otra frase hay en el libro siempre profesión de fe de lo alígero y volanque carga el platillo del desventurado y grandero, como si le faltara un tiempo para el redísimo poeta. En carta de Hugo von Stein poso ordenador de una obra más enteriza. protagonista totalmente imaginario de esta Acaso él lo quiere así, así es, si así os parenovela -a su hermano Franz le dice lentace ¿Querrá él que pasemos con la ligereza mente con su caligrafía gótica y tranquila que sabe poner en sus escritos? Apártalos en unas mismas y dramáticas jornadas Gónpara relatar la muerte del conde: En el fonque voy de vuelo... Y, por otra parte, ¿no gora y Olivares, y aquel Rey Don Felipe IV, y do murió con una aterradora lucidez, porque estarán sus maestros en esos nombres que aquella Reina Doña Isabel, y cómo pueden han hecho de la Literatura una manera de fu- todos jugar en una acción, en torno a una no- su vida era una tensión intolerable. Debió sentir por sí mismo asco, piedad y miedo, y gaz presencia, de testimonio que sabe huir ticia, en una terrible verdad del habitual menasí cayó mudo y horripilante, con los cabellos cuando pretendemos tomarlo con demasiada tidero? Señora, mi señora, han matado de llenos de cuajarones de sangre, sobre las rigidez? Todo esto me conduce a proclamar, mala muerte a don Juan de Tasis, el conde piedras y el polvo de la calle Mayor... Cuando lo que tantos de sus lectores saben, que de Villamediana, en la rúa de la calle Mayor, alguien comente quién mató al conde de ViNéstor Lujan no será jamás un escritor abu- llena de gente, con más de doscientos collamediana, dile que se mató a sí mismo a rrido. ches... ¿Cómo puede caber tanta gente, través de hasta siete personas que se destanta memoria, tantas armas que cruzaron Y el peligro que puede tener un l i b r ó l e honraron con la moneda de Judas y una que Historia, o apoyado en historias de las qué- ¿cuál de ellas? -el pecho más gentil de la le ejecutó. Corte, cómo puede entrar tanta gracia y tanta algo sabemos, es ése de la cuestión reiteratidesgracia, tanta cara y cruz, en unos versos Minuciosa e ingeniosamente, Néstor Lujan va, de la que conocemos al menos alguna que, indudablemente, no es partidario de su parte, y con eso creemos que nos basta. Que que los hombres aprenderían en el tiempo? ¿Quién podrá descifrar, todavía hoy, aquella héroe, como en el célebre cuento, narra esalguien nos lleve de la mano por trochas nuetas siete muertes pagadas de un episodio vas y se atreva a aventurarse por lo descono- estrofa cuya forma inventó Vicente Espinel, el tan oscuro como apasionante. Néstor Lujan cido, o por lo de dudosa certidumbre, es ta- mismo que añadió una cuerda a la guitarra? ¿Dónde estamos? ¿Qué España es ésta que ha elegido un personaje sobre el que se porea que tenía que resultar grata a un fabuladía inventar fácilmente. El autor ha escrito un dor como Néstor Lujan, acostumbrado a nadie entiende desde la gloria hasta la libro agudo y ameno; valiente también, pordeleitarnos con verdades, con medias verda- muerte? que se ha aventurado en un tiempo sobre el des y con sabrosas e incontaminadas invenDos libros han aparecido, con poca distanque se ha documentado con profusión, pero ciones. El conde de Villamediana, personaje cia entre ellos, inspirados en la figura de ese en el que no le ha detenido la posibilidad de atractivo y tentador si los hay, es como si hu- insigne muerto, de esa gloria de la poesía eslo novelesco. Néstor Lujan es un juez implabiera salido al paso del novelista para decirle: pañola que se llamó el conde de Villamediacable e inmisericorde con Juan de Tasis, con ¡Alto ahí; nadie como usted para contar mi na. E l de Carolina- Dafne Alonso Cortés, garde de Villamediana. Cuando tiene que arremuerte, mis muertes, las siete muertes del boso y castizo en su andadura, y que ha lometer contra él se ampara en la palabra de gato que pude ser, huyendo de tantas, pero grado un premio de la Real Academia Von Stein- n o lo olvidemos, según confesión cediendo, de tremenda y oscura manera, a la Española, y éste que hoy me corresponde del autor, protagonista totalmente imaginadefinitiva! comentar, galardonado con uno de los prerio Un poco de piedad para el poeta que mios más codiciados en nuestro mercado de La época en que le tocó vivir al personaje, escribió: Nadie escuche mi voz y triste acenen la que le tocó morir, fue verdaderamente la fortuna literaria. Son mis amores reales to de suspiros y lágrimas mezclado, si no estelar. Asusta contemplar en los alrededores podría decir el conde misterioso y gentil, es que tenga el pecho lastimado de dolor de una historia, desbordantemente humana, realeza temeraria de sus arrogancias y semejante al que yo siento. ese teatro, o ese escenario de una única re- desvíos, dineros del ostentoso collar, equívopresentación donde se han dado cita unos fi- ca divisa hacia la muerte que pudo estar, José GARCÍA NIETO gurantes, que se podían aislar y se podría para él, más noble y entera en las astas de De la Real Academia Española T DECIDNOS, ¿QUIEN MATO AL CONDE? (LAS SIETE MUERTES DEL CONDE DE VILLAMEDIANA)