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IV ABC ABC ÜTcrarto 2 mayo- 1987 respuestas. La Historia L mundo de los no puede ser enmenmuertos no dada, y lo que fue ha cesa de obsesido y será siempre sionar a la literatura. Hartmut Lange como f u e Pero los Hace ya más de treinta Traducción de P. Giralt. Seix Barral, Barcelona, 1987. 155 páginas. 750 pesetas planteamientos del esaños que Juan Rulfo lo critor tienden asimismo convocó en las calles y a poner de relieve el casas de Cómala, emabsurdo de la Historia, aunque haya sido, y a palmando con la antigua tradición. Ese mun- señal del perdón: la injusticia de su asesinato do ha rondado Cien años de soledad, se ha se tornará insignificante porque se habrán mostrar la imposibilidad de que sobre ese absurdo pueda construirse el futuro. El uso de manifestado en la prosa de Giorgio Manganeabolido sus efectos. Como uno de los asesila paradoja dentro de la general visión alegóili y ha pisado la escena de la mano de Tanos e dice al pianista: debe saber que yo rica se orienta en ese sentido: paradoja es, deusz Kantor. Ahora, Hartmut Lange (Berlínno podré expiar mi culpa hasta que usted se en efecto, que Lewanski, el pianista, toque Spandau, 1937) lo ha volcado en las páginas haya convertido en un maestro. En la posibiante sus asesinos; mas, como comenta otro de El concierto. Una dolorosa tromba de dopersonaje, ¿qué otra cosa nos queda en la lor y tormento, de angustia y culpa; un río muerte que sentarnos de lado criminal y vícinexorable de desdichadas sombras: tal es la tima y asombrarnos de las cosas absurdas visión y la imaginería de que la obra se nutre. que suceden de modo irrevocable en la Estos son los muertos de la gran tragedia vida? Por eso este mismo personaje suele nazi, las víctimas y los verdugos del holoinvitar a su casa a quien lo asesinó, y por causto judío. eso, otro señala que si el músico no puede alcanzar jamás la perfección de la vida maduEl artificio del escritor consiste en hacer de ra, lo mejor es que no vuelva a aparecer. En Berlín un espacio de ficción, en el que los última instancia, la culpa es una gran muertos coexisten con los vivos. Convertidos oportunidad... para la expiación en espectros, perciben la realidad como era en su vida, pero también pueden contemplar Texto de alto calado El concierto. Profundo el presente. A partir de este recurso se levany potente, denso de pensamiento y dotado de ta un universo terrible y entrañable a la vez: una admirable percepción visionaria. Consel terror proviene de la pesadilla que los truido con equilibrio y economía, en las paumuertos arrastran en su condición de víctitas de la novela corta, es una magnífica indamas- los judíos- y de vergudos- los nagación novelística en uno de los temas cenzis- Lo entrañable se engendra en la cotitrales de nuestro siglo. Hay momentos dianeidad de que este universo se reviste. impresionantes, y a lo largo de todo el relato Estos muertos beben, comen, tienen casas, un pulso narrativo sostenido va explorando pasean en coche, van a los conciertos... las cuestiones planteadas hasta no dejar ninguna fisura. La fusión de cotidianeidád y ulTal reales fantasmas están congregados en trarrealidad se produce con fluided, sin que el un más allá que es también el más acá. La escritor recargue nunca las tintas hacia un muerte no los ha unido, pero, ¿es posible plano u otro. Gran acierto, sin duda, la natuque los una? O dicho en otros términos, ¿el ralidad con que el mundo de los muertos se perdón resulta viable? He aquí la idea motriz inserta, lejos del tenebrismo, pero abierta a la de El concierto, con la que Lange se alinea lidad de que ello suceda reside el núcleo arfantasía. Es modélico sobre el particular el dentro de la gran reflexión alemana sobre las gumental. consecuencias históricas y morales del nazis- Una imaginación excepcional despliega los episodio de la llegada del pianista a la Cancillería del Reich. mo. Dista de ser- l o comprobaremos día a climas y trenzados narrativos precisos para díaun tema declinante. Hace unas sema- mostrar en términos novelísticos estos temas. Dos de las cinco narraciones prolonga este El el actual Berlín sigue viviendo aquel mundo: La sonta Waldsteiñ y La sereninas, el presidente de Israel, Chaim Herzog, proclamaba, en su visita al antiguo campo de otro Eterlín: los salones y teatros de entonces dad de la muerte que, en mi opinión, son Bergen- Belsen, la imposibilidad del olvido: encienden sus luces nuevamente; el bunker sensiblemente inferiores a El concierto. En Sólo los muertos tienen derecho a perdonar del Führer está lleno de gente que espera el ellas hay demasiada explicitación y el conjun- d i j o- y a los vivos no les está permitido ol- gran concierto, entre ella, claro es, aquel rey to resulta forzado. Las otras tres se dedican a vidar. La necesidad de ese olvido y, a la de dioses que todavía nos da que hacer figuras de la cultura alemana: En los Alpes vez, su inviabilidad, el problema moral de ese quien aparece condenado a celebrar para versa sobre la crisis final de Nietzsche; En perdón, son los ejes temáticos en que des- siempre su boda los antiguos verdugos noviembre cuenta el suicidio de Heinrich cansa El concierto: todos sus esfuerzos buscan desesperados a sus víctimas; muchas von Kleist, y Seidel el de Alfred Seidel. -s e dice de frau Altenschul, una distinguida de éstas rechazan su compañía, pero algu- Aunque aquí el nivel es excelente, quizá e) nas la aceptan; en el público, que acude a dama judía, amante del arte y de la músicamejor de los relatos lo constituye En nohabían ¡do encaminados a lograr para sí y escuchar al pianista se ven muchachos con viembre perfecto de cuma y desarrollo. para los demás, que la experiencia de su es- la cabeza rapada, que no se dejarán crecer En la actual boga de la narración alemana pantosa muerte cayera en el olvido, porque el pelo hasta que se les demuestre que esa en España el nombre de Hartmut Lange no humillación a la que fueron sometidos podría para quienes, como ella, habían sido condedebs pasar inadvertido. La hondura de su vinados a yacer por toda la eternidad en una ser un día revocada... sión y la capacidad para articular un universo fosa llena a rebosar, con la cabeza torcida y Entre Dante y Kafka discurre así un relato literariamente novedoso- me refiero otra vez los miembros dislocados, era lo más natural verdaderamente turbador. El concierto a El concierto- -son dignas de la mayor atenesforzarse por tener de nuevo ante los ojos- concierto de la resurrección -se celebra ción. Sólo los esritores de talla alcanzan relas cosas hermosas de la vida. al fin de nada menos que en el bunker de Hi- sultados de esta índole. A la luz de obras de tler, en presencia de éste y de Eva Braun, y tal factura artística se confirma lo gratuito que En un músico, Rudolf Lewanski, se concen- ante millares de verdugos prodigiosamente resulta resucitar las discusiones sobre ef tra el desarrollo argumental. Pianista genial, reunidos en el lugar siniestro, que se ha compromiso, tan activas en ciertos medios liasesinado a los veintiocho años, le faltaba transformado en escenario de una hipotética terarios de la República Federal. Cuestión por su temprana muerte, la experiencia vital redención. Pero Rudolf Lewanski, el pianista, bien distinta es que en España haya quienes necesaria para rematar la ejecución de deter- no podrá rematar la ejecución de la Sonata sostengan posiciones estéticas que más minadas piezas de Beethoven: el Opus 25 o en mi mayor Opus 109, la gran poetización que estar lejos del compromiso se encuenel Opus 109 Su regreso a Berlín ha desper- musical de la experiencia de la muerte: ten- tran a mil leguas de lo que son el arte y la litado enormes esperanzas: para algunas de drá para siempre veintiocho años; nunca con- teratura de hoy en toda Europa, y representa las víctimas; su arte puede ser el medio má- seguirá en él mundo de las sombras lo que la versión renovada del viejo provincianismo gico que les restituya la belleza de la vida; les fue vedado en vida. hispánico. para los verdugos, el que el músico consiga ¿Es ésta la tesis de la obra, la imposibilien la muerte la madurez interpretativa será la dad del perdón? En realidad, Lange acumula Miguel GARCÍA- POSADA E 1 EL CONCIERTO Y CINCO NARRACIONES