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42 A B C CULTURA Chillida, premio Príncipe de Asturias de las Artes SÁBADO 2- 5- 87 Ni arquitecto ni futbolista Madrid. Documentación La personalidad artística de Eduardo Chillida, nacido en San Sebastián el 10 de enero de 1924, lleva el sello del genio que habla un idioma que todos entienden y con el que tras- pasa sin dificultades las fronteras de su patria. Su irrupción en el mundo del arte fue inmediatamente seguida de múltiples reconocimientos internacionales, a la vez que sus esculturas eran reclamadas para exhibirlas en los más importantes museos y galerías de Europa y Norteamérica. Tras abandonar en 1947 la carrera de Arquitectura, Chillida se consagró de lleno a estudiar dibujo y a esculpir. A sus espaldas quedaba un brillante historial futbolístico, malogrado por una inoportuna lesión que le impidió fichar por el Real Madrid cuando este equipo se interesaba por él; el deporte perdía así una figura que había destacado como guardameta de la. Real Sociedad. Metido de lleno en su papel de escultor, expuso por primera vez en el Salón de Mayo en 1949, trasladando a continuación su residencia a París. Allí maduró su arte y evolucionó hacia una expresión no figurativa. De París marchó a Milán y más tardé a Berna y Nueva York. Su periplo continuó por El premio Principe de Asturias a Eduardo amada tierra, o vuelan como el pensamiento, Chillida es el premio a una de las más ricas y como el aroma, como pájaro vagabundo y li- numerosas ciudades más hasta que en 1951 decide regresar a España. De Hernani, donde originales personalidades de la plástica ac- bre. Formas, volúmenes, tensiones, temperatu- vivió durante un tiempo, pasó a San Sebastual. Su obra es bien conocida en todo el mundo, y por todo el mundo, también, supon- ras: es casi imposible traducir a palabras ese tián, donde fija definitivamente su residencia go muy amada y admirada, al menos por lenguaje hecho de propiedades y cualidades en 1957. Desde entonces ha celebrado un sinfín de exposiciones, en las que ha recibido visuales y táctiles. Así escribía Octavio Paz este que asf escribe. Chillida es un gran escultor, claro, pero a propósito de su obra; difícilmente puedo yo un gran número de premios que han hecho de él el escultor español más galardonado en también un gran poeta que inscribe con can- ahora enmendar al poeta, sólo rendirle homeel extranjero en los últimos años. Ya en 1954 dente hierro en el espacio, en el aire, en el naje y demostrar mi contento por tan mereciobtuvo el Diploma de Honor de la Trienal de vacío, sus mensajes para el espíritu. Mensa- do premio. Milán y en 1958 el Gran Premio Internacional jes que nacen de la tierra y crecen hacia el de la Bienal de Venecia. Tras ellos vino el espacio infinito, como el roble sagrado de su Rafael CANOGAR Premio Kandinsky (1960) el Premio Carnegie de Pittsburg (1 9 6 4) el Premio Land Nordhein- Westfalen (1966) el Premio Wellington (1970) el Premio Rembrandt de Basilea (1975) ei Premio Andrew W. Mellon y el En la bibliografía del Gabriel Celaya hay una obra, Los espacios de Chillida excepcional por diverMemorial Juan XXIII (1978) la Medalla de sas razones. Una de ellas, la de tratarse de un libro de encargo. El poeta vasco así lo confesaba ayerOro a las Bellas Artes (1981) el Premio Naa ABC, al tiempo que justificaba ese tipo de trabajo por la entrañable amistad que durante toda la vida cional me ha unido a Eduardo Esa amistad quedó plasmada en aquel libro y en el poema que reproducimos francés de escultura (1984) el Premio Wolf a continuación, también dedicado al desde ayer premio Príncipe de Asturias de las Artes, Asimismo de Israel (1985) y ahora este Premio publicamos los versos que en 1975 escribió Jorge Guillen para un homenaje a Eduardo Chillida Príncipe de Asturias de Bellas Artes. De la tierra al espacio infinito El taller de Chillida El taller es oscuro y prometeico. No fuegos fatuos. Fuegos combativos. Fuegos vascos. Fuegos y juegos que levantan lo sano por lo alto. Las herramientas fieras, los hornos de Galtzagorri que se divierte en la llama, Basojaun, el terrón, que levanta una oreja, se ríe un rato, luego trabaja. Luego golpea. Luego... Hay que domar el caos. Hay que colonizar el vacío y poblarlo de figuras dominantes y sagradas. Chillida lo hace a su modo como antes hície ron otros, golpeando y sudando, sudando y pensando, hace... Se nota en su taller de ferrón, y en un olor, y en un calor... Es el desorden cordial de la vida material, el amor de los metales destellantes, y el golpe que lleva a más, o- ¿por qué no decirlo? -la casualidad. Pues, ¿no hay siempre un secreto germinal, matriz original, temblor y soledad en este prometeico ¡zas, sí, yo, más! En este taller- fuego, escorias, suciedad, materiales arrumbados, fuegos gastados, iras, cansancios, arte actos que quizás para algo sirvensu presencia erigida y un poder dominante crean un orden secreto. Y así surgen del caos los dioses prometeicos. Encima del Taller está el Estudio, la mesa del dibujante y el ingeniero de sue Ante todo Alguien está inventando con fortuna. El cuerpo no interpone Discordancia, dolor Entre espíritu libre y mano libre: Irradiante salud. -Pero no inspiradora. Ocurre el caso muy privilegiado De una Salud erguida entre las Musas Más puras y esenciales, Que promueven y mueven, Ágiles, juveniles, Con gracia Jorge GUILLEN Cambridge, Massachusetts, noviembre de 1975. ños, los cálculos razonados, los proyectos, pero... Gabriel CELAYA