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ABC, pág. aO- TRIBUNA ABIERTA MIÉRCOLES 22- 4- 87 E pasado los los guardias civiles de días de Semala Comandancia de na Santa en el Jaén y sus familias el Santuario de la Virgen bullidor hervidero de la Por Juan Pedro CORTES CAMACHO de la Cabeza. Es coscapital para acogerse Ayer se cumplió medio siglo de la muerte del capitán de la Guardia Civil Santumbre que sigo desde al ensueño especiante tiago Cortés González, al mando de la defensa del Santuario de Nuestra Sehace ya muchos años. de una cumbre serrañora la Virgen de la Cabeza. Su hijo y superviviente del asedio, Juan Pedro También suelen concuna. Todo había sido Cortés Camacho, recuerda a continuación la figura de su padre y el asedio del rrir allí, en estos días, magistralmente prepasantuario, una de las páginas más emotivas de la guerra civil española. algunos de los pocos rado por la Providensupervivientes del asedio que aún quedamos elusiva y más concluyente. Porque es una cia. No crea nadie que la sucesión de hevivos. Y ellos- ¡Dios los bendiga! -me han gesta imborrable escrita sobre una roca; pero chos, que hasta allí nos llevaron, se debe a ordenado que sea mi pobre pluma quien, con cuando la foca se remata en un Santuario y un puro azar. No. Allí, en lo alto del cerro, ocasión del cincuenta aniversario, haga un al Santuario lo corona una Virgen; y a la tro- con su Santuario y su Virgen, se juntaron tooreve resumen de lo que, en la inmensa pa- humilde y admirable tropa de la abnega- dos los elementos que en medio de una tencomplejidad de los gestos heroicos que comción y el silencio- la manda un capitán que sión expectante y atenta deberían desemboporta la historia de la Guardia Civil, represenhasta en el apellido pertenece al romance, el car con potencia arrolladura en las páginas ta su gesta más gloriosa. conjunto absoluto del Santuario y la Virgen y de la Historia; Historia con mayúscula, esa Mi respuesta no podía ser más que una: dei capitán y su menguado Ejército, se con- que ningún esfuerzo puede borrar. vierten en un asombroso monumento de de ¡Sí, con toda mi alma! Negarme habría sido Ya la silenciosa expectación de los primesignios eternos, erguido durante nueve mecomo renegar de mí mismo. ros días se ha convertido en fragor de exploses en defensa de lo que es la esencia misDiez años tenía quien ahora escribe cuansiones y hervidero de campamento. La voz ma del Cuerpo: Patria, Honor, Ley, Orden. do estalló la guerra civil y con su padre y un del capitán, -voz de cañón y campana, de hermano fue a encerrarse en el Cabezo, donYa veis... una Virgen, una roca, unos sol- trompeta y de lira- enaltece los espíritus y de la sierra besa el cielo a través de las sondados y un capitán... Total, escasos factores, modela el pobre barro de la carne, que se risas de una adorable virgen diminuta. Desde mínimos elementos, pocas piezas, ningún in- acrisola en aquel volcán de humo y violencia. aquel 18 de agosto de 1936 hasta hoy, el ceterés militar... Pero sólo con cosas como ésLa sierra seguía su inmutable ciclo estacional rro y su gesta, el Santuario y su Virgen han tas y un sueño teológico en la frente, supo y las leves ropas del mes de agosto no sersido y serán hasta que mueran como una inEspaña a lo largo de los siglos escribir apavían para proteger el frío invernal. Los pobres termitencia de agua, que continuamente gol- sionadamente la historia de dos mundos. harapos, sucios de tierra, heridos de desgapea al ritmo de la gota incesante, en todas rros, apenas cubren unos cuerpos famélicos La Guardia Civil- esa máquina perfectamis potencias y sentidos. mente sincronizada, eficaz, positiva y austera que en vano intentan alimentarse con las tristes hierbas de las cañadas y el rojo fruto del Esta premisa tan honrada como honrosa la cuyos principios directores hay que preservar constituye la Guardia Civil. Porque para que a toda costa de los solapados ataques que madroño. fuera posible la gesta del Santuario, como las algunos les están dirigiendo- ha afirmado A veces, cuando las nubes desgarran su muchas veces en aquel cerro que a los que gestas del Alcázar y de Oviedo, como las realgodonoso sudario, otro capitán de leyenda, sistencias de Sama, de Ciaño, de Tocina... y mueren por la patria los recoge la inmortalicon estrellas sobre el brillante azul de la tantas otras, tenía que existir la Guardia Civil: dad, pero es preciso mantener vivo el recuer- Aviación, aprovecha el momento propicio ese instituto que jamás se desvió de los rígi- do del heroísmo Los pueblos y los institutos para dejar caer, desde su avión entrañable, dos deberes de la ordenanza, cuyos hombres que no recuerdan ni honran a sus héroes son harina o vendas, ropas o medicamentos. En siempre sobrepujaron a toda esperanza lle- entes sin memoria, sin más camino que la aquel total desamparo, el simple revoloteo de vando sus servicios al más alto grado del decadencia y la pérdida de sus virtudes. La una paloma mensajera o el parpadeo de los celo. Quiero recordar solemnemente con esta historia se nutre de símbolos y a la vez los heliógrafos eran ilusión bastante para sugerir ocasión, que el mando de la Guardia Civil es crea. La patria necesita tener siempre pre- a los asediados la existencia inalcanzable de diferente de todo otro mando de fuerza arma- sente la memoria de quienes heroicamente una España distinta. da. Exige algo de ternura y taumaturgia, de se inmolaron por ella. Cincuenta años han Pasan los meses con sus trágicos días de flexibilidad y dinámica quimera, de prodigio y transcurrido desde que tuvo trágico y honroso pólvora y dolor y el cerro, pulverizado por la sentimiento. Y no se crea que esos vocablos fin la gesta del Santuario. La Guardia Civil dio metralla, empieza a estar maduro para el últien aquel cerro lecciones que todavía ense- ternura, taumaturgia, prodigio y quimeramo asalto. Un otoño y un invierno interminañan: hizo sonar clarines cuyo ecos aún llanacen por inesperada coincidencia dentro de bles lo han debilitado hasta el punto que ya convencionalismo de una frase. No. Que si man obstinadamente a los guardias civiles no puede latir con la fuerza vivificadora de la consideramos qué la organización de las ca- para que acudan a la palestra del honor... primavera. En el cerro ya no quedaban homsas cuartel hace que las familias estén en Todos sabemos cuan doloroso resulta re- bres para mantener una sombra de defensa. lodo momento junto a los guardias, compartiendo con ellos el dolor, la angustia, la gloria mover aquellas cosas que se grabaron triste Los miles de asaltantes pupulaban por las faly no pocas veces la muerte, vemos que tanto y profundamente en el alma de un niño. das del Cabezo en el que ya no quedaba pie ¡os guardias como sus jefes tienen que pen- Como el niño de entonces podría hablar hoy dra sobre piedra. El primer día de mayo de 1937 la metralla había mordido varias veces sar siempre con hondura, meditar con pru- con recuerdo dramático- como quien recita versos de epopeya- de los infinitos disparos, la carne del capitán Cortés, quien, por fin, se dencia y mandar con crítica cordura. Porque quizá en ninguna otra profesión las mujeres y de las noches de insomnio, de los días de derrumba a las catoce horas, al mismo tiemios hijos son tan solidarios del destino de los hambre, de los vuelos de Haya, de los ratos po que su cerro, cuando el 87 por 100 de sus de pavor, del frío, del hacinamiento, de la mihombres estaban muertos o habían sido herinombres. seria, de las heridas, del olor a pintura nueva dos de gravedad. Su recio corazón deja de latir cuando en la sierra se desbocan los latiFlota sobre la historia de la Guardia Civil del cementerio, del vuelo de las palomas una especie de providencial destino, que a mensajeras, de los niños que nacieron, del dos del torrente de vida que desata la primaveces sorprende, y sobrecoge a veces. Pare- parpadeo de los heliógrafos, de cómo el capi- vera meridional. Por primera vez en nueve meses deja de repercutir el eco de los dispace como si un gesto rígido y ordenador le hu- tán sufre por todos, de los muertos, de las biera dado una disposición especial para la fervorosas oraciones a la Virgen Morena... ros en las gargantas de la sierra. disciplina, el sacrificio y la inmolación. A la Pero la solemnidad de este cincuenta aniverAcaba de subir al cielo, tras irrumpir fuerte 3 uardia Civil no le faltan lugares de exalta- sario hace que no deba limitarme a deshojar mente en la historia, un varón recio, ponderación y recogimiento. En las defensas de Ovie- con mayor o menor acierto gráfico la rosa do, animoso, heroico y prudente, espejo y do y el Alcázar proporciona el mayor contin- que hace cincuenta años floreció en la pelada prez de hombres honrados, que en vida se gente de defensores. Y el mayor contingente cumbre del cerro de la Virgen. llamó Santiago Cortés González y que quiso de bajas. Pero si la Guardia Civil es el orgullo La Providencia había previsto y encadena- ser- para su gloria- guardia civil. de los españoles honrados, el Santuario de la do todas las cosas para que las siluetas se En el cementerio, sobre rosas rojas y ama irgen de la Cabeza había sido hasta ahora fuesen dibujando. Y a la postre... ¡Mirad que rillas, había hecho grabar a fuego sobre maal orgullo de la Guardia Civil. Porque entre fácil! en medio del caliente bochorno de dera un tosco letrero que decía: La Guardia antas gestas gallardas, es su gesta más ex- aquel dramático estío andaluz, abandonaron Civil muere, pero no se rinde. H MUEREN, PERO NO SE RINDEN