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SÁBADO 2- 5- 87- OPINIÓN pág. LA VERDADERA MANIFESTACIÓN A verdadera manifestación, masiva y desbordada, generada por la celebración del 1. de Mayo, ha sido la movilización automovilística que, desde la media tarde de la víspera, ha producido indescriptibles embotellamientos en el tráfico a la salida de las carreteras nacionales que parten de Madrid. Poco antes de la media noche de anteayer, la aglomeración de vehículos en la carretera de La Coruña, hasta Torrelodones, es decir más de treinta kilómetros, mantenía paralizada la circulación. Y el colapso volvía a reproducirse en la mañana del viernes. No era mejor ni mucho menos, en las mismas horas, la situación en las carreteras de salida hacia Valencia, Andalucía y Extremadura. Comparadas con estas magnas concentraciones de automóviles lanzados a las carreteras, las manifestaciones y fiestas- mítines sindicales del 1. de Mayo sólo han conseguido parca asistencia. Andan, a lo que se ve, los ciudadanos más decididos a gozar del ocio que a engrosar sindicalismos. Una vez más se- ha puesto de manifiesto la pésima situación, la notoria deficiencia, de las vías de salida y acceso a Madrid. Pese a su cada vez más densa demografía, Madrid, centro de una proyección radial de carreteras nacionales, sigue padeciendo la insuficiencia de sus accesos o salidas que se demuestra ante cualquier aumento previsible del tráfico. Madrid en este aspecto está como hace quince o veinte años. Durante el transcurso de ocho años de administración municipal socialista nada se ha hecho para resolver el problema. Y no parece admisible desplazar desde el Ayuntamiento la responsabilidad del mismo hacia el Ministerio de Obras Públicas porque, en cualquier caso, sería obligación del alcalde de la capital urgir a este Ministerio, a través del Gobierno, para que aborde el grave asunto. En más de una legislatura socialista no habrá faltado tiempo para hacerlo. Por más de un lado, porque no debe quedar al margen la Comunidad de Madrid, se detectan muestras de incompetencia o de asombrosa despreocupación. Y pues que Madrid debe asumir las cargas y servi- ESPAÑA RUIDOSA N este largo y cálido fin de semana millones de españoles empiezan a vivir con las ventanas abiertas. En un país mediterráneo como el nuestro, el comienzo de mayo es, en las grandes ciudades, el principio de medio año de ruido vecinal. Somos el país más ruidoso de Europa y el segundo del mundo, según informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Europeo (OCDE) España rebasa el índice de decibelios admitido como soportable. Tres son las causas principales del fenómeno: la insuficiente o nula ordenación urbanística, el tráfico y nuestros hábitos culturales. En lo que respecta al primer punto, es evidente que el desarrollo español del sesenta se llevó a cabo sin pautas organizativas, en medio de un frene- L dumbres de su categoría de capital de la nación, forzoso es insistir en la realización de un amplio programa de mejora de sus accesos, con carácter de urgencia. Tanto como de absoluta necesidad que quede enlazado con las autopistas que nos comunican con Europa. Obras ambas que deberían estar terminadas para la doble conmemoración, histórica y olímpica, de 1992. La eficacia en toda gestión, sea. municipal o de gobierno, no es cuestión de propaganda, de imagen o de promesas aplazadas. Se demuestra con obras, con realizaciones, con soluciones dadas a los problemas. El de los accesos de Madrid tiene rango preferente. No hay modo de disculpar en cada vacación, puente o fin de semana, los embotellamientos. E TODOS LO MERECÍAN S encomiable el copioso tratamiento informativo que los medios oficiales están prestando a la muerte de María Teresa Torrano, víctima del atentado del terrorismo. Encomiables son también los testimonios de condena de las instituciones autonómicas y el decidido interés del Gobierno en estar presente en los actos fúnebres a través de la presencia de varios ministros. Encomiable es esta actitud que debería haber sido adoptada en otros casos semejantes al que ahora la motiva. Centenares de miembros de las Fuerzas del Orden Público, oficiales y soldados del Ejército y la Marina, autoridades civiles y ciudadanos sin especial vinculación política han caído en los últimos años bajo el fuego asesino de ETA sin que sus cadáveres hayan recibido el homenaje que ahora se rinde generosamente. En muchas ocasiones anteriores incluso se dio un carácter de clandestinidad a las ceremonias religiosas y a los traslados y entierros de los cuerpos asesinados. Encomiable es la postura gubernamental ante el repugnante crimen que ha alcanzado a una afiliada al partido que hoy ejercer el Poder. Lástima grande es que esta postura no se adoptara también cuando las víctimas no tenían más afiliación que la que los convertía en sacrificados y silenciosos servidores de la autoridad del Estado. E Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos Subdirectores D. Valcárcel, J. Vila, J. Javaloyes, M. Adrio, R. de Góngora, J. Amado ABC Jefes de Redacción: J A. Gundin (Continuidad) J. C. Azcue (Internacional) B. Berasátegui (ABC Iteraré) A Fernández (Economía) J. I. G. a Garzón (Cultura) A A. González (Continuidad) R. Gutiérrez (ContinukJad) L. Lz. Nicolás (Reportajes) C. Maribona (Continuidad) J, L. Martín Descalzo (Sociedad) J. Orno (Edición) L I. 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A. sí de construcciones y crecimientos a toda costa que ahora nos pasa la factura. Basta ver el trazado urbano de Madrid para darse cuenta de las monstruosidades que se hicieron. Las playas son otro ejemplo elocuente. La teoría de que la peor contaminación es la pobreza se llevó por delante zonas de apacibilidad y sosiego e infligió graves heridas en nuestros paisajes marítimos. La vida española padece desde hace años, como consecuencia de la asimilación deficiente del desarrollo industrial y de sus costumbres, de una notoria degradación de las formas. De ser un pueblo tradicionalmente bien educado hemos pasado a convertirnos en gente entre la que los modales toscos o zafios cuentan con demasiados adeptos. Vivimos en un mundo ruidoso; pero en pocos sitios como aquí se hace tanto por incrementar el nivel de los ruidos: el usuario de un taxi puede verse obligado a escuchar a todo volumen las peripecias del partido liguero; el parroquiano habrá de alternar a menudo la degustación de la copa con la audición forzada del programa de televisión: el fondo musical de algunos establecimientos se convierte con frecuencia en una auténtica agresión. Los hábitos domésticos no se libran de esta pasión por el ruido, que abarca el alto volumen del transistor, o del tocadiscos, o de la televisión. El ruido es un agente contaminante de primer orden, como los gases y los humos, con efectos graves sobre el equilibrio psicofísico y la conducta. La incentivación de los comportamientos agresivos parece plenamente demostrada. No es fácil encontrar remedio. Las ordenanzas municipales están desfasadas. Por mucho que adaptemos nuestra legislación a la de la CE, de poco servirá si no se aplican medidas efectivas. A largo plazo únicamente una política de ordenación urbana y territorial podrá resolver los desequilibrios hoy existentes. A plazo más corto, no hay otra solución que la mentalización de los ciudadanos. Sólo con el convencimiento generalizado de que el ruido es absolutamente nocivo podrán alcanzarse resultados positivos en la lucha por reducirlo.