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y JUEVES 30- 4- 87- DEPORTES I A B C póg. 83 3- 1: Triste espectáculo de España, vencida por una Rumania que encontró facilidades La zaga española, rota por las lesiones de Goicoechea y Camacho Bucarest. Héctor del Mar España no dio la talla en Bucarest. Jugó uno de los peores partidos de los últimos tiempos ante un rival de buena técnica, pero poco más. Los rumanos parecieron mejores por las facilidades dadas por los hombres de Muñoz después de que la defensa española quedase rota por las lesiones de Goicoechea y Camacho. La segunda parte del primer período acabó con las esperanzas españolas. Todo había empezado mal y en esos minutos se fraguó el desastre hispano. Carrasco no saltó al terreno de juego, pero España aguantó sin excesivos problemas mientras que la defensa española se mantuvo íntegra. Lacatus, el extremo rumano, fue el detonante por el que empezó el declive español. Ya hubo un error inicial en el planteamiento de Muñoz en la colocación de Sanchís, que dejó un enorme boquete en el lado derecho de la defensa española en su afán por seguir a Hagi. Por ese lado entró Ungureanu todas las veces que quiso sin que nadie acertase a detenerle. A pesar de esto, España se mantenía con una presión aceptable en medio campo y la defensa todavía segura. En el minuto 19, el marrullero Lacatus decidió poner en juego la tradición rumana de donde no se puede entrar de una forma se entra de otra... Un balón que pilló a contrapié a Goicoechea fue aprovechado por el extremo rumano para pisarle, en el suelo, con la peor intención del mundo. Una caza descarada que ni siquiera mereció la tarjeta amarilla de Ponnet. Goicoechea tuvo que satir en brazos de las asistencias y por ahí empezó el desastre español, pues Gallego bajó hasta quedar de libre y Andrinúa pasó a marcador, mientras Joaquín salía al medio campo. El madridista fue un coladero y apenas cortó un balón en todo el partido. Tras una única oportunidad de Joaquín a pase de Butragueño, Camacho se lesionó al enviar un balón a córner y Soler salió a suplirle con la peor de las fortunas, pues en la primera jugada tuvo una falta de entendimiento con Andrinúa y Lacatus aprovechó para tocar de cabeza hacia Piturca que, solo (nadie sabe dónde andaba Gallego) batió a Zubizarreta. De ahí al final del primer tiempo se fraguó la tumba española. Soler, descentrado, no cortaba un balón, lo mismo que Gallego. El equipo español, roto por atrás, recibió dos goles en un minuto, en pleno desconcierto. El medio campo no cortaba ni mantenía el balón en su poder lo suficiente como para salir con fluidez hacia adelante. En el minuto 46 marcó Mateut tras fallo colectivo de la defensa hispana, y en la jugada siguiente Ungureanu, que había fabricado la jugada anterior, marcó en un fallo que empezó en Michel, continuó en Gallego, mal colocado, y acabó en Joaquín. Luego, Soler no metió el pie y dejó que Ungureanu fusilara a Zubizarreta. Se supone que España debería haber reaccionado en la segunda parte, pero no fue así. Lo intentó, pero ni Joaquín ni Calderé tenían su día. Había una total desconexión en las líneas y los centrocampistas tropezaban entre sí (Joaquín casi lesiona a Michel en un patético choque entre ambos) El espectáculo era lamentable por parte española. Rumania bajó el ritmo e intentó asegurar el balón para no encontrarse con Calderé sorpresas. Era injustificado, porque España no estaba para nada. Se bombeaban balones para la enorme estatura de Eloy y Butragueño y atrás no había firmeza, siempre pillados a contrapié. Para colmo, el arbitro se sumó al desastre sacando absurdas tarjetas (siempre para los españoles) por nimias entradas cuando antes había dejado pasar el alevoso pisotón de Lacatus a Goicoechea. Los últimos minutos, con los rudimentarios rumanos en plan conservador, fueron los mejores de España. Apretó y marcó su gol en el minuto 36, en un buen pase de Joaquín que Butragueño aprovechó cediendo a Calderé, que marcó a media altura. Luego ya no hubo tiempo para más. Calderé: El arbitro dejó que se rieran de nosotros Bucarest. H. del M. Los jugadores españoles reconocían, al final del partido, la superioridad rumana, pero se lamentaban de la excesiva dureza, traducida en las lesiones de Goicoechea y Camacho que tiene dañado el ligamento lateral interno con posible rotura del menisco. Goicoechea fue dañado por una violenta entrada de Lacatus. Los tacos de este jugador produjeron una considerable herida- seis puntos de sutura- en una pierna del bilbaíno, que explicaba así la acción: Fue una entrada escalofriante, podía haberme roto la tibia. Tengo una herida que me duele mucho. Ha sido una pena, porque me estaba encontrando muy bien El defensa del Athletic abandonó el campo con lágrimas: Fue por la impotencia, de pura rabia por tener que dejar el partido El arbitró no le dijo nada a Lacatus, pero Calderé, el goleador español, sí dedicó unas palabras a los rumanos: Se rieron de nosotros y el arbitro les dejó. Nos pusimos nerviosos. Llegué a pensar que a Lacatus no le dejaríamos terminar el partido... Sobre el juego, Calderé opinaba que nos desconcertamos en cinco minutos y no supimos superar su fuerte presión en el centro del campo. Con tres a cero era muy difícil emplear un acoso parecido contra ellos La lesión de Camacho es la más preocupante y se produjo al caerme encima dos jugadores según sus propias palabras. Es una lástima, porque hasta entonces estábamos sujetando bien a los rumanos. El doctor Teodoro Delgado no descarta que ser intervenido quirúrgicamente en la rodilla derecha pues padece una lesión de ligamento lateral interno, con pequeño derrame sinovial por lo que el menisco pudiera encontrarse distendido o roto Soler, que se estrenaba en la selección, terminó decepcionado: No puedo estar contento. Con este resultado, el mío ha sido un mal debut. Javier Gómez- Navarro, presidente del CSD, que asistió al partido, puso énfasis en el infortunio de las lesiones españolas y confía en que los partidos que quedan se desarrollen de tal modo que no nos veamos obligados a clasificarnos sufriendo como aquella vez ante Malta Por último, Miguel Muñoz, que se encontraba muy indignado, subrayó que no se puede jugar así al fútbol: Han salido sólo a dar patadas y a cazar jugadores. El arbitro tenía que haber expulsado a algún jugador rumano que se ha pasado de rosca -Ficha técnica- Rumania: Luna, lovan (Negrila, minuto 79) Borribescu, Belodedici, Ungureanu, Mateut, Boloni, Hagi, Klein (Balint, minuto 88) Lacatus y Piturca. España: Zubizarreta, Sanchis, Goicoechea (Joaquín, minuto 19) Andrinúa, Camacho (Soler, minuto 36) Míchel, Víctor, Gallego, Calderé, Butragueño y Eloy. Arbitro: Alexis Ponnet, belga. Mal en la distribución de tarjetas, sin medir por el mismo rasero a rumanos y españoles. En este aspecto estuvo casero pues Lacatus mereció, no sólo la amarilla que no vio, sino algo más. Técnicamente, estuvo bien. Goles: 1- 0. Minuto 37. Piturca, a pase de Lacatus. 2- 0. Minuto 46. Mateut, tras fallo colectivo de la defensa española. 3- 0. Minuto 47. Ungureanu, en pleno desconcierto español, aprovecha un nuevo error de mareaje. 3- 1. Minuto 81. Calderé, a pase de Butragueño. -Así va el grupo- J G E P F C Ptos. Rumania 4 3 0 1 12 3 6 España. 4 3 0 1 7 6 6 Austria... 4 2 0 2 6 7 4 Albania. 4 0 0 4 211 0 Por j u g a r s e 14- 10- 87: España- Austria; 28- 10- 87. Albania- Rumania; 18- 11- 87: España- Albania, y 18- 11- 87: Austria- Rumania.