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El publico ruso es xlraordlnaríamcnte receptivo con los arlislas Merche Esmeralda, bailarina Invitada, a quien se ve er las dos fologralía de la izquierda, en nMede y en Flamenco lo pudo cijmprobar tanto en el hotel dOAde se alojaban como en el lealro. A la derecha, una escena de U c a- que entusiasmó al público que estar íunto del hotel al teatro, del tcaíro a hotel, con alguna visita organizada pero n Ubcnad de molimientos- e quej a n los bailarines. Y les duele tambií n qur apendS se sepa ile elLo en su tierra. Ouc miichos españoles- n u e pcimiien con iu dinero que el Ballet, depcndicnie del INAEM. siga a d e l a n t e- no Moan los esfuerzos que llevan a cabo para que c non bre de España suene- y b i e n- por ti at r a n j e r o -Eis una lá üma que nuestro t r a b a j o no tenga eeo. Que un Ballet Njoonal llene leaIros aquí y tenga el éiito oue estamos eniendo es algo reaimenie importante. Pero en Españ; i- s e les eseucha decir con resienada amargurii hay que ser Butragucño para que se te icn a en cuenta. 1 con tas tablas se abre un mundo distinto. Hay que adapi: ir la danza a las enormes dimensiones del escenario. -Más al centro, Chus- i Currillo y Diego, seguid la marc a- M a n t e n e d la d i a g o n a l- -íBien! Las corcogralias van tomando forma mientras, de reojo. los bailarines contemplan la seis mil butacas vacias que al dia u guienie se convertirán en sets mil pares de ojo con la mirada pendiente de sii movimientos. Empieza la aventura de un nuevo escenario, de un nuevo pi blico: eJ de Moscú- Cuarta Medca- desde un anaranjado c o n i r a l u í cierra la t r a g e d i a mieniras Jasnn, derrotado, inclina la cabeia y el telón cae. Estallan los apiaus 4 s y una riada de gente se acerca hasta el foso para ver de cerca a los artistas. El entusiasmo es el mismo que les ha acompañado en Kij a v Leningrador ¡iiin uc Ih lo tcatroh no Tercera lJc a el momenio dcí enrayo; t i primero eti Moscú tllevyn ya mis de quince días en la UKSS, y Riga y Leningrado ya saben de su badc) Y lo problemas ái, queas. U melancolía desaparecen, os b iiLarincs tienen la vida en los pies y cuando lísIos pueden desalar su libertad sobre un eseen a n o cuando empieza su idiho ernn tan grandes como el Palacio de Congresos deí Kremlin. Allí la gente subía al escenario cuando aún no habJan terminado k s saludos y llenaban de flores y de regalos a los bailarines. O les pedían autúgrafos. o simplemente Its daban la m a n o La gente aquf es eMraoidinaiiamenle a a dccida- comenta una de las bailarinas- Esta vez menos, pero en la anterior r a leí Ballet Naciortal visitó la Üni 6 n SovtÉlica en 19 R 5) muchas personas nos esperaban al terminal las funciones en la puerta del teatro y nos hadan repalos, algunas veces eran cosas que les pertenecían, y al dárnoslas nos querían demostrar su enorme agraiJeciniicnto. Y no sólo a la puerta del teatro. El día que la compai ía partió de Lcningrado, una mujer que habla asistido a la última representación acudió hasta el aeropuerto para hacerle un regalo a Ana Gon úle Medea en ef a ocasión. -E s míts bonito que una ovación, por t Las cartas, las llamadas de teléfono, el cansancio y la soledad son ingredientes inevitables de u n a g i r a de este tipo que es un agradecimiento cariñc so, desinteresado, limpio. Y Cs que al pueblo ruso le apasiona itHÍo lo español (y prueba de ello es la visita que la tompañía recibió en Leninnrado la de una mujer que estaba haciendo una tesis sobre Bécquer y se acercó hasta el hoie! dontle se alojaban para piegunlai si alguno sabia lo que si nificaban los gorriones en la simbologi del poeta) Y en e s t a pasión por l o d o lo nuestro, la danza ocupa puesto de honor en las preferencias de los ntsos. que agotaron las entradas en todas las plazas donde ac tuaron nuestros bailarines- La reventa funcionaba (incluso a Carlos Valverde, sobreintendente ieí Ballet, le ofrecieron entradas) a marchas forzadas, aun a pesar del riesco que ello supone, y CTÍ) imposi le no tropezarse en las ínmcdiiliciones de los teatros a muchas personáis a g u a r d a n d o z oportunidad de conseguir una entradíi q u e alEuien no p u d i e r a aprovecnar y estuviera o i e s l o a ventier La reacción del público ruso ante nuestro cspecticulo no es demasiado wrprendenle- afirma una biiilarina- H porque ellos conocen muy bien el ballet -clúsí 19