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El llamenco sigue siendo el imán que alrae al publico níso hacia e baile español, Tiene esa chispa que íes atrapa y les gusta. i- Con Flamenco (arriba, a la izquierda) y con Me lea- (do la que se mueslr n dos escenas a la cterecha) se el vú defitro del teatro la temperatura que en la calle sonaba con llegar a cero grados Primera La c ped ¡ciún la componían, en números, cerca de setenta peryjnas. Junto a ellas, y equipaje personal aparte, unas ciento cuarenta cajas metálicas (t o d o lo contrario a los idílicos y vetustos baúles de cartón de los cómioís de aniaño, pero igual labor! que sincn pata transportar airejt dor de diez mil kilos de matciial. Y todo perfectamente pensado para que el tr bújo lesultc lo menos Cajjis negras para luces, azules Esado posible. elpara la maqmnatia, rojas para vestuario, verdes para el alrezzo- y plateadas para el n i d o Cajas que igual ürven para albergar las mesas de sonido o luces que controla los efeetos luminosos medíanle un ordenador) los nóvenla tablero de contrachapado que se instalan en el escenario para que suene mejor el taconeo, como setenta g a r r a f a s de vino para que los montajes y los ensayos resulten un pnrnVnfts TajíN que al abrirse dejan escapar un m u n d o m á g i c o v e c i n o de la irrealidad, el del leairo. Un mundo donde, como bien dicen quienes viven en el. ou hay nada imposible. Un universo de colores que E nace, en e le caso, a las ocho de una mañana de intenso írlo en Moscú, ü n escenario, el del Palacio de Congresos, espera, a d o y casi inabarcable, a que un milara haga de é un hogar pjra ei ailc español. Quedan por delan te. para las once personas que componen el equipo técnico, dos largas jomadas. Largas y laboriosas. La búsqueda del mariillo se ve agravada por el idioma y el intérprete se convierte en el objetivo de unos y de otros. Un iniírprete que transforme el niel con el que tropiezan una y otr: vez (e n t r e ello a se habla de la- Uniet Soviética en un- veremos q u é se p u e d e hacc (en ruso, por supuesm) Y poco a poco el milagro se produee: las patas negras se van asentando, ascienden las bambalin: ts. se levantan decorados; con el ruido de fondo de IOÍ martillos golpeando el suelo, los m s de doscientos eint uenta focos van inundando la escena de luz; casi cien trajes y balas de cola, junto a cientos dé camisas, emereen de los baúles, y aquello, por rin, va pareciendo un pedacilo de España. Queda tan sólo llenarlo de danza, Pero antes habrá que pintar el suelo una vez más. que dirigir nuevamente los Tocos, que planchar y lavar la mitad de los trajes (con hi máquina lavadora que viaja con ellos y que supone una inestimable ayuda) que medir ios espacios y fijar las marcas que orientaran a loü bailarines, que instalar micrófonos y lograr que la música llegue hasta el ultimo piso sin que los espectadores de la pnmeta fila ensordezcan, o conseguir oue no se ahoguen ni las occs oe los c ntjores ni las cuerdas de la guitarra con ese vibrante estallido del laconeo sobre la madera. van a pasar una buena parre de los días. Hay- -sobre todo en la Unión Soviética, donde el idioma, el clima y el sistema tes obliga a salir más bien poco, y siempre juntos muchas horas muertas, muchos momentos que llenar. Alguna visita a los museos, teatro o ballets los dias de de anwj. un pi co dc turismo (no e ián los Jiíis como para raudios paseos por ia calle) V mucha conversación. La pira es larga (cuarenta días fuera de (España) y hay que hacerla llevadera. Mucho iva iman castigando los oídos; dos agujas y un poco de lana para hacer algo dc punto entre función y función, un bingo que las dos sastras montan una noche si y otra tambíénn y donde corren los rublos con facilidad iasmosa, Cartas, canas, caitas, lamadas de teléfono, Iveces, soledad de vez cansancio a en cuando y un poquito de melancolía síem pre son inevitable? ingredientes del viaje de esta compañía por la Unión Sovüííiea. Viajar, lo que se dice viajar; es decir, visitar lo lugares con delenimionto. conocer a las gentes, no es realmente lo que hacen. -Y menos en una gir i como ésta, en la que apenas se licnc tiempo para c o n o c e r n a d a donde siempre tenemos Segunda En el hotel aguíirdan los bailarines la hora del ensayo, el momento de b representación. En él Cerca de cien mil personas se entusiasmaron durante u n mes con el calor y el brillo de la danza española neporlale Paco RUIZ 16