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DOMINGO 26- 4- 87- ESPECTACULOS póg. 113 La semana Steven Spielberg se encuentra en la localidad gaditana de Trebujena rodando El imperio del sol Junto a las marismas, el director norteamerocano ha hecho construir complicados decorados (un estadio olímpico, un aeropuerto, un campo de concentración y fachadas de edificios que reproducen una ciudad china) ¡Viva la ópera! basado en textos de Donizetti, adaptados por Alonso de Santos, ha sido el espectáculo elegido para la reapertura del teatro Albéniz, que se convierte así en cabecera de la red de teatros que la Comunidad de Madrid está recuperando en toda la región. José Luis Garci, nuestro oscarizado director, estrenó su última película, Asignatura aprobada una película de diálogos brillantes y mucha trascendencia embotellada y cuarto y mitad de traumas en cada bobina como el propio Garci afirma. El Grupo Socialista defiende la gestión de Calviño en RTVE. Pedro Bofill, portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Control parlamentario de RTVE, defendió la gestión económica efectuada por el anterior director general, José María Calviño. Por su parte, Pilar Miró indicó que asumía la gestión aunque no se responsabilizaba del contenido de las auditorías. Minoría Catalana ha presentado una enmienda a la totalidad del proyecto de televisión privada presentado por el Gobierno por no ajustarse a las previsiones constitucionales que inciden en la regulación de esta materia Triunfal presentación del Ballet de María Rosa en el Monumental madrileño con un bello espectáculo con nuevas coreografías y dirección de Antonio. En el mismo hay que destacar el estreno mundial de la coreografía El Rocío Ahora, Brasil Con las actuaciones de Carlos Lyra y Toquinho, en el Alcalá Palace se inauguró Ahora, Brasil ciclo organizado por el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música. Zorí y Santos, que actualmente presentan en el teatro Alcázar la revista Los maridos... siguen en paro! de Juan José Alonso Milllán y música de García Morcillo, recibieron el homenaje de la Peña Teatral Chicote, cuando han cumplido los cuarenta y cinco años de su unión artística. Una versión muy libre de Alonso de Santos de ¡Viva la ópera! de Donizetti Reapertura del Albéniz, remozado teatro de la Comunidad El remozado teatro Albéniz fue el escenario del estreno de ¡Viva la ópera! de Gaetano Donizetti, en versión libre de Alonso de Santos, que interpreta la Opera Cómica de Madrid, dirigida por Horacio Rodríguez Aragón, y música a cargo de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Valladolid, dirigida por su titular, Luis Remartínez El prólogo fue malo, con angustioso apelotonamiento a la única puerta, entre las muchas posibles de entrada. La sesión estaba prevista para las diez y media. Fue necesario que palmas y pitos de impaciencia iniciados por el público a las once menos ocho forzasen la explicación desde escena de un caballero: Nos van a perdonar unos minutitos- d i e z- por un pequeño problema técnico de última hora A las once fue Remartínez quien hubo de esperar porque muchos espectadores- l a cólera del español sentado- optaron por salir al vestíbulo. Mientras pudimos gustar las reformas del teatro, su apertura sin la servidumbre de la instalación cinematográfica, los pasillos generosos, la inclinación de un patio de butacas por la que se garantiza una mejor visibilidad, la existencia de un foso ahora con unos cuarenta instrumentistas y en el que caben algunos más, suficiente para buen número de misiones, como la escena misma. Recuperación, reforma, lavado de cara positivos que, esperamos, sirvan para un empleo eficiente por la Comunidad de Madrid, sin competividad con frentes que ya existen; antes bien, con deseo de cubrir lagunas. Para abrir el camino, ¡Viva la ópera! versión libre de Gaetano Donizetti, entre cuyos títulos busqué infructuosamente el adaptado por José Luis Alonso de Santos, hasta saber que trataba de Le convenienze e le inconvenienze teatrali ópera en un acto, de 1827, olvidada largo tiempo, revisada ya en 1936, para seguir otra etapa de silencio hasta 1969, con éxitos en Munich y la Fenice y triunfo especial de nuestro López Cobos, como recuerda en las notas del programa Enrique Franco. ¿Y qué es ¡Viva la ópera! Lejos de cualquier propósito investigador, ceñidos a la versión actual de Alonso de Santos, un amable, simpático producto, nuevo ejemplo del teatro en el teatro, con trama que divierte y fatiga, por reiterada, con situaciones que hacen reír y otras que no jusAlonso de Santos tifican la prolongación del enredo. Quizá por algo Donizetti sé limitó al curso de un acto. Al extenderlo ahora, no todos los momentos alcanzan la misma fuerza comunicativa necesaria. Alguno merece destacarse: la entrada de Corilla con atuendo moderno y aires de prima donna de siempre; la, como un terremoto, de Ágata el mejor personaje, por lo que tiene de ocurrencia que un cantante de voz grave, actúe como diva que trae a todos de cabeza, sin otro bagaje que haber sido taquillera de la Scala de Milán; la sorpresa del retomo, en la última escena, cuando todo se cree conc l u i d o del tenor y la característica, inconformes desertores del grupo... Salvo que en la dosis de parodia y comicidad, contenida en el primer acto, se le fue después un poco la mano, la dirección de Horacio Rodríguez Aragón es muy eficaz, dinámica, llena de efectos y atenta al cuidado, en movimiento y actitudes, del entorno de los que son protagonistas de cada escena, con la ambientación plausible de Gregorio Esteban. Creo que nadie, entre cuantos forman la compañía de Opera Cómica de Madrid, pretende cotas de primerísima figura. Por ello mismo es justo aplaudirlos a todos, incluidos los cuatro coristas y la chica- para todo- del piano Pero es necesario decir, además, que Luis Alvarez es, como cantante actor bufo en la madre de la tiple, un estupendo elemento que supo mantener los límites de una comicidad directa, sin desmesuramientos. Que Ana María Leoz, Corilla lució calidad, suficiencia y desenvoltura al cantar. Que lo hicieron, dentro de sus medios, con suficiencia y excelente prestación de actores, Francisco Matilla, marido y Manuel Bermúdez, profesor de música Que María José Sánchez fue una tiple notable. Y que Ricardo Muñiz, José Antonio Carril, Miguel López Galindo y Angeles de las Heras, respectivos tenor extranjero poeta empresario y característica redondearon el cuadro, animoso y meritorio. Alegra observar el constante progreso de nuestras orquestas, aparte las madrileñas. La Ciudad de Valladolid prestó un concurso muy loable, por calidad y pulcritud, dirigida por su titular, Luis Remartínez, dueño siempre de la conexión escena- foso y especialmente aplaudido con sus jóvenes profesores. A estas alturas de la crítica, advierto que apenas he hablado de la obra. El texto que nos sirve en correcto castellano Alonso de Santos no es de ninguna forma peor que tantos y tantos libretos cuyos idiomas ajenos hacen de tapadera. ¿Y la música de Donizetti? Sin jugar a detective, ni pretender adivinanzas sobre lo que pertenece a la ópera original y lo que se toma de otras del autor, hay números- concertante que cierra el primer acto, melodía en la frustrada romanza, por derrumbamiento del decorado, de Ágata aria de Corilla en el segundo acto... -de indudable calidad. El resto es fruto del oficio, el buen oficio de un músico fecundo, que supo dar, a veces, en la diana de la total inspiración y siempre mostró la seguridad del compositor teatral experto y práctico, repetidor de fórmulas y para quien crear no suponía problema alguno. En otras palabras, que nadie busque al Donizetti del Don Pasquele porque se vería defraudado. Un público, en general ajeno al mundo de la ópera y tibio en aplausos que apenas rindió a los números, premió con ellos de manera insistente a todos- cantantes, actores, músicos, directores- al concluir la representación. Tutti contenti. Antonio FERNANDEZ- CID