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GENTE Feliz cumpleaños N O es un guiño irreverente a la memoria del Titanio sino el título de un corto catalán en el que Jesús Font ha conseguido unir sentimentalmente a Ramón Martínez, el melifluo Ramoncín de Por ti me he vuelto loco con Maribel Verdú, la más dulce fruta que ha producido el cine español desde que Benito Perojo dejó de cultivar el huerto. Durante tres noches de rodaje en el agro barcelonés fundieron los cuatro millones destinados a sufragar este extraño romance entre un increíble intelectual- hombre que trabaja con la inteligencia- encarnado por Ramoncín, y su novia, Maribel, a quien el nuevo Juan Pardo de la música española que tanto gusta a la abuelita Paz le ha parecido un encanto de persona, a pesar de su La rana rusa, el juego progre de moda en el país Nuestros fluidos corporales Unos tipos, los progres Intento pensar en todos los progres que conozco, buscando un tipo común. Inútil. Hay tantas clases de progres como razas de ovejas. Pero sí se me ocurre una tipología del progre, una taxonomía del progresismo español. El progre de toda la vida. Tiene ahora entre treinta y cinco y cincuenta años. Lleva jersey, con frecuencia barba y casi siempre algo de pana. De jovencito ya estaba contra Franco y pisó alguna Comisaría (menos de las que se jacta de conocer) si era de buena familia, seguro que en el 68 estaba en París. Lee EL PARCHÍS cotidianamente, y apoyó la aventura del fenecido LIBERACIÓN. Duda entre seguir con Habermas o abandonarlo por Baudríltard. Le gusta eijazz y el bricolage. Votó al PSOÉ, pero ahora ya le da vergüenza. Simpatizante de la utopía ecolo- pacifista, mide sus depresiones con métodos psicoanalíticos cada quince días. Cuestión generacional, sin duda. El recentrado. Tiene entre veinte y treinta años. Se considera un comprometido y participa en asociaciones de barrio, de colegio, de parroquia y de todo lo que le echen siempre que no vaya más allá de su entorno ambiental. Heredero de la desilusión sesentayochista, piensa que la revolución ha de llevarse a lo cotidiano; su cultura filosófica suele ser nula, pero si leyera a André Gorz se lo devoraría. Eso sí: abomina de las revoluciones violentas. Abandera un reformismo domesticado que cuelga todas las tardes en la puerta de su casa, cuando se abandona a las delicias de un Dallas grabado en su moderno vídeo o a los ruidos deformes de algún cantante in sobre su preciada cadena hi- fi. Es como un Pato Oonald con preocupación social. El sociata. Edad indefinida, corresponde, en bruto, a lo que Adorno y Rokeasch denominaron mentalidad autoritaria. Sólo él es consciente de su propia importancia histórica, y todo el que le lleva la contraria es un miserable fascista. Trabaja en la Administración, sueldo aceptable más comisiones; desde 1982 oye a Mahter y recientemente ha aprendido a jugar al billar. Repite como un papagayo las teóricas de sus líderes. De temperamento hondamente resentido, los intelectuales le parecen unos cantamañanas y los trabajadores unos traidores. Lee poco: siempre en verano y sólo aquéllo que sus jerarcas declaran en la Prensa ante la ridicula pregunta: ¿Qué libros leerá usted este verano? Es un pobre hombre. El joven- cuadro- dinámico. Suele tener entre veinticinco y cuarenta años. De familia burguesa y generalmente dedicado a los negocios, necesita decirse progre para lavar el estigma de su exorbitada cuenta de gastos. Su prototipo es el yuppi de izquierdas que habitualmente aparece en las páginas tontas de EL PARCHÍS, diario que, por cierto, lee como si fuera una Biblia; dado que no lee otra cosa, su perfil cultural íes más bien penoso. Adora Nulva York y ve mucha tele (últimamente, con antena parabólica) En su mesa de trabajo exhibe, junto al talonario del Lloyd s y una raya de cocaína, un retrato de Olof Palme. Sólo le preocupan dos cosas: los derechos humanos y sus negocios. El reaccionario avanzado. Anda cerca del medio siglo si no lo ha cruzado ya, y en su larga experiencia ha visto muchas cosas y ha sabido adaptarse. Por ejemp o, ha tenido que fabricarse una historia de juventud para no desilusionar a sus hijos, a los que ha educado en el culto al Che Guevara. Así, dice que en el 56 se levantó contra Franco y que en el 68 le pegaron los CSR en París- e n realidad, hasta 1959 militó en el Frente de Juventudes y en mayo del 68 estaba en un retiro mariano del Opus Dei, pero esto, que quede entre nosotros- Viste jersey (considerablemente más caro que el mío) lee siempre EL PARCHÍS (exhibiéndolo por la calle) escucha jazz (aunque rechinan sus neuronas: lo suyo es Marujita Díaz) y luce barba (aunque le pica mucho) Es partidario del aborto y del divorcio, pero no dejaría a su hija de veinticinco años largarse de vacaciones a solas con su novio. Votó al PSOE y le volverá a votar, porque teme que sus amigos de la oficina se enteren de que no lo hace. Ente consternante. José Javier ESPARZA Lo de EL PARCHÍS se lo debo a mi amigo Gradolí. Gracias. retraimiento para dejarse retratar al lado de quien por genio o por figura pueda hacerle sombra. Ovidio Morrtllor, renombrado mamut de la progresía periférica, colabora en la misión como camarero, y con su entusiasmo ha fascinado a una incansable Maribel que se dispone a estrenar dos películas El- sueño de Tánger y El señor de los llanos mientras prepara una entrevista que ha de hacerle a Jennifer Rush en Televisión y sus primeros apuntes como locutora radiofónica. Al cierre de estas líneas nos llama Iñaqui Glutamato para darle la enhorabuena a Ramón Martínez por su Feliz cumpleaños y dejar así zanjado el incidente de la nariz. (Recuerden que a Iñaqui le pasó con Ramoncín lo mismo que a Woody Alien con Schopenhauer, y es que le rompieron la nariz) SÁBADO 25- 4- 87 ABC 117