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Sacristán es Gardel Buenos Aires. J. A. Vara E N menos de tres meses, José Sacristán se ha convertido en una especie de gran héroe de los argentinos. Sacristán, qué grande sos le gritaba recientemente el titular de una revista porteña. Días atrás, Sacristán fue convocado a un popular programa de televisión en el que figuras notables responden en directo a las preguntas del público. Sacristán, repentinamente ascendido a prior, sermoneó por espacio de dos horas sobre la paz, la libertad, el amor, la vida en pareja, la democracia, la relación paterno- filial... y hasta sobre el Papa Wojtyla, a quien se refirió familiarmente como el polaco tal si fuera un cantante de tangos. El público allí presente, embobao, ponía cara de pasmo o, sencillamente, se derretía en aplausos. madrugada aquel de no podemos pasarnos otros xuarenta años hablando de los cuarenta años Al concluir la escena, la cámara se posó nuevamente en el presentador para que prosiguiera su cometido. Le fue imposible. El pobre hombre lloraba como una criatura, y no podía articular palabra. Pepe, conmovido, le dio una palmadita en la rodilla y, de paso, le echó un oportuno capote verbal. Era muy joven Pepe Sacristán- e l gran héroe argentino para los bonaerenses, el Gramsci de Chinchón para todos los demás- y ya luchaba en las trincheras cinematográficas por sus ideas de la pareja y de la paz como bien social La razón última de toda esta conmoción puede encontrarse en esa cinta, Solos en la madrugada que se ha convertido en la grandola vila morena de la democracia argentina. La película ha pasado a ser el símbolo de la nueva etapa política por la que atraviesa ahora este país pampeano. Algunos periodistas te comentan que cuando se sienten bajoneados- deprimidos- se la enchufan en el vídeo y vuelEn un momento dado, el ven a la superficie como nuepresentador del espacio, vos. A Sacristán sólo le falhombre experto y de acredita cantar- decía recientetada solvencia, pidió a su mente un locutor realizador que pasara el mo- radiofónico- si cantara, senólogo final de Solos en la ría Gardel. No se lo van a creer en Keeper La lira de los progres D E sí mismo suele contar que se ajustó de político el día que en un ventanillo ministerial le negaron la licencia para representar Luces de bohemia porque, para diligenciarla, el funcionario exigía la presencia del autor, lo cual que, renunciando a ser torero, resolvió consagrar su vida a la revolución cultural de los progres, y se presentó en Madrid, donde los años y los desengaños en el rincón francés de la Moncloa lo han convertido en el campeón de la revolución del quepis, los anteojos, el perrillo y la cartera con revistas ilustradas, que es la revolución de don Latino de Hispalis, adepto de la Gnosis y la Magia para ir pasando el rato. Un rato en la bodeguiya de Pica- Lagartos, otro en los espejos míronianos del Callejón del Gato. Merecía ser el barbero de Maura, pero, como Tiberio, tiene al lobo popular cogido por las dos orejas. O sea, un clásico. ¿Y qué hace un clásico en el tropel de ruiseñores modernos, hoy? -e s la duda que corroe el espíritu progresista de don Latino. -Pues, mira, mientras el Titanio de la progresía nacional se hunde en la bacina del barbero, pulsar la lira. Primero, para deleitarse, como Aquiles, el de Jos pies ligeros, en las tiendas de los mirmidones con la lira de argénteo puente. Luego, para desahogar sus quebrantos entonándolos al eco de las cuerdas, cual Jelimero, rey de los vándalos, al que Belisario endulzó su cautiverio proporcionándole la lira, una esponja y un mendrugo de pan. Y ahora, para entretener el muermo, y que los progres paquidermos, atraídos como los venerables clientes de Choose Mee por el dulce sonido del caramillo de Pi de la Serra, acudan a balancearse en la tela de la araña. No se lo van a creer en Keeper, pero el mal de los progres, como el de la piedra, no es incurable. Podían probar a darse una mano de creosota de haya, que preserva de la corrupción corporal, aunque, bien mirado, con un punto de progredumbre, como sucede con las perdices, siempre sabrán más y mejor. Ignacio RUIZ QUINTANO Progre dando cuerda 116 ABC SÁBADO 25- 4- 87