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Esto se hunde (Fábula moral del N la madrugada del 15 de abril de 1912, y tras colisionar con un iceberg, se hundió el Titanic Las noticias del siniestro llegadas a España apenas le daban importancia, y en los periódicos no merecieron más de media columna. Decían que el pasaje y la tripulación se habían salvado, y que el Titanic continuaba navegando lentamente hacia Halifax, el puerto más cercano al lugar de la colisión. Era su viaje inaugural y se dirigía a Nueva York. Había salido de Southampton cuatro días antes en olor de multitudes. Miles de personas se habían concentrado en los muelles para despedir al más grande, lujoso, rápido y seguro buque que jamás había existido, orgullo de la ingeniería naval británica. Se había construido en los astilleros Harland Wolff, de Belfast. La colisión fue tremenda, y abrió una brecha en el costado de estribor que afectó a un tercio de la eslora del barco. Aquel boquete inmenso de casi noventa metros de largo no estaba previsto en los cálculos que habían aplicado en la construcción. El agua entraba en cantidades imposibles de contener, y el barco comenzó a hundirse sin que nada pudiera evitarlo. Cuatro horas tardó, durante las cuales se vivieron escenas espeluznantes. Confiado en la teórica insumergibilidad del Titanic destinado, en opinión de los venerables progres, a sobrevivirle, el capitán Smith posaba así de risueño la víspera de zarpar rumbo a Nueva York progre ambicioso) que no se tomasen las más elementales medidas de seguridad. El Titanic fue construido siguiendo las más avanzadas tecnologías. Estaba dotado de dieciséis compartimentos estanco que le proporcionaban una reserva de flotabilidad suficiente para que no se hundiese ni aun en las peores condiciones. Pero el impacto afectó a seis de ellos, que se inundaron, y debilitó de tal manera la estructura del buque que desencadenó una sucesión de efectos que terminaron echándolo a pique. En el naufragio coincidieron, además, una serie de circunstancias fatales, originadas por la falta de una reglamentación adecuada. La entonces vigente, llena de lagunas y faltas de precisión, permitía las más generosas concesiones a la libre decisión, lo que hizo posible que el Titanic pudiera hacerse a la mar con medios de salvamento suficientes sólo para un tercio de los que iban a bordo. No obstante, el naufragio trajo consecuencias positivas. Hizo que se tomase conciencia de la necesidad urgente de elaborar normas que evitasen accidentes como el que acababa de ocurrir. El Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar se debe precisamente al Titanic y a cuantos murieron con él, que fueron el Todo ello fue la consecuencia de tributo excesivo a un desafío inconuna sucesión de errores basados cebible. en la insumergibilidad del barco. J. A. GARCÍA IGLESIAS En esto justificaron el hecho de También las prefieren rubias P ARA una mujer joven y bella, pero sin demasiada suerte, un joven empresario liberado, gran futuro y excelente presente puede ser una buena solución, sí. Pero las mujeres buscan algo más que un buen traje, un buen coche, un buen piso, unas buenas vacaciones, un bello refugio en las arenas del Caribe, joyas, lujos, fiestas, pieles, perfumes... Las mujeres lo que buscan es un HOMBRE que tenga aplomo y personalidad, don de mando. Pienso en la afortunada esposa de Manuel Luque (D. G. C. en su envidiable situación. Todos conocemos la heroica hazaña de Manuel Luque. Sabemos de su liderazgo, reconocemos su valía. Sería hermoso que las nuevas generaciones de yuppies siguieran el magnífico ejemplo de Manuel Luque (D. G. C. El mundo de este nuevo tipo de hombre de empresa es bastante diferente al clásico de todos conocido, que frecuenta clubes femeninos y restaurantes vascos. Los yuppies prefieren las discotecas, ¡biza, algunas rayas de coca, la noche suavizada y hasta un corte de pelo con un flequillo algo atrevido, sin que más de uno se haya cortado la coleta. Viejos y nuevos ejecutivos son un mismo bando. Las corbatas de cuero o de seda no dejan de ser corbatas. Recordando que hubo hombres como Elvis Presley, Jim Morrison, y que los hay como Jack Nicholson o Marión Brando, resulta difícil aceptar que en el mismo mundo existan los yuppies. Sólo que algunos valen y no todos son iguales. ¿Cómo las prefieren los yuppies? ¿Rubias? Sí, seguro que sí, porque los yuppies también son hombres, aunque mucha gente no se lo crea. MAY La pistonuda May sueña con ser espía y traficar con fórmulas de detergentes SÁBADO 25- 4- 87 114 A B C