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ABC ESPECTÁCULOS SÁBADO 25- 4- 87 -Ballet Triunfal presentación del ballet de María Rosa, bajo la nueva dirección de Antonio Teatro Monumental. 23- 4- 1987. María Rosa y su ballet español. Dirección artística y escénica de Antonio. Programa: Allegro de concierto música de Granados; Almería de Albéniz; Paso a cuatro de Sorozábal; A palo seco zapateado sin música; Benamor de Luna; Aragón de Ruiz de Luna, y El Rocío de Turina y popular (coreografías de Antonio, excepto las de Benamor que es de Victoria Eugenia, y Aragón de Pedro Azorín) Dentro de la que titula Temporada de Ballet Español- 87, la dirección del Monumental acaba de presentar para cuatro semanas, y con gran éxito, la compañía de ese género, que con tanto tesón como mérito encabeza y sostiene, desde hace ya unos cuatro años, María Rosa. Sólo que el siempre grato reencuentro con esta compañía se le había añadido en esta ocasión un atractivo y un interés suplementario: los que aportaba el hecho de que las funciones de dirección artística le habían sido confiaMaría Rosa das al mítico Antonio- e n lo que suponía su reincorporación, siquiera indirecta, a los escenarios- del que, además, se utilizaban hasta cinco trabajos coreográficos, uno de ellos estreno absoluto. No sé qué tanto por ciento del clamor que acogió la clausura de El Rocío y del espectáculo, se debe a los deseos de celebrar aquella reincorporación y de premiar el valiente empecinamiento de María Rosa en defender nuestra danza desde una organización no oficial. Probablemente, mucho. Pero, aun así, el triunfo final fue tan ruidoso y tan sostenido que todavía queda una buena porción que poder atribuir a los trabajos de ejecución danzante y de invención coreográfica que se acababan de contemplar. Aquéllos reunieron las dosis, siempre importantes, de preparación cuidada, elegancia de maneras y comedida vehemencia expresiva que ofrecen las intervenciones de la propia María Rosa y que ella sabe transmitir a sus huestes. Maleni Mexía, Rocío Acosta, Mari Mar López y Patricia Torrero, en sus evoluciones singularizadas de Paso a cuatro y Juan Fernández, José de los Ríos, Antonio García, Chema Fernández y Florencio Campos, en el zapateado pueden servir de ejemplos individuales de ello, mientras que el más vibrante Aragón de Ruiz de Luna, que cerraba la primera parte, puede suministrarlo en lo que se refiere a prestación del conjunto completo. Este buen hacer danzante global se vio realzado, además, por el buen gusto cromático y diseñador que preside la generalidad del vestuario. En cuanto a las propuestas coreográficas de Antonio, no supone descubrimiento alguno la afirmación de que no alcanzan las cotas de genialidad que sí ofrecían sus trabajos de bailaor y de bailarín. Con todo, las ahora repuestas son muy digno exponente de lo que sirvió en los primeros cincuenta para ensanchar nuestro desnutrido repertorio de danza. Encomiable empeño de entonces, como lo es ahora el de reponerlas. Lo ha sido asimismo, el esfuerzo grande que se adivina tras el estreno mundial de ese ambicioso ballet inspirado en la leyenda de la famosa romería andaluza a través de distintas épocas como reza el programa de mano- que es El Rocío Esfuerzo, ya lo he dicho, clamorosamente recompensado la noche del jueves, a pesar de leves inseguridades derivadas de la ausencia de rodaje, que, sin duda, desaparecerán en las funciones sucesivas. Y trabajo de notable ambición, añadía. En mi opinión- no concordante, ciertamente, con el veredicto general- de ambición no enteramente satisfecha. En primer lugar, me parece que no se acierta en el ensamblaje secuencia! de los pentagramas sinfónicos de Turina con los pasajes populares, con lo que no se logra un soporte musical coherente. Por otro lado, creo que tampoco resulta muy natural y sí forzada y carente de lógica discursiva, la ilación de los diversos acontecimientos que se narran. Cierto es que están bien conseguidos, en su plástica y en du dinamismo, varios de los números en los que se articula la amplia estampa, pero no lo es menos que tampoco faltan, en otros, algunos detalles que inciden en la infantilidad, el tópico o la sensiblería. La petenera o la salve que entona la voz de El Chaquetón, me vale para ejemplificar lo positivo; unas ruedas de carreta que aparecen desde lo alto intermitentemente, la simulación ¡ngenuista de caballos, el número de los rosarios, o el homenaje final, con desesperada despedida, a la Blanca Paloma, pueden ser los detalles no felices. No es posible, en organización privada, soñar con que se hiciera en vivo la parte musical. Sí debe pedirse, en cambio, que se vigile la nitidez y la cantidad con las que suenan algunas de las versiones grabadas, por lo demás de calidad interpretativa suficientemente lograda. Leopoldo HONTAÑON Brillante clausura del II Certamen Nacional de Danza Montepríncipe Rebosante de un público adicto, entusiasta, juvenil, con muy amplias presencias infantiles y un clima de familiaridad, colaboración y simpatía, el acto de clausura y entrega de premios del II Certamen Nacional de Danza Montepríncipe, en la doble especialidad clásica y española, el Palacio de Congresos de Madrid acogió la celebración. Para un afán como el que dicta la organización de estas pruebas de las que es máxima impulsora Maruchi Madruga, cualquier apunte de comentario crítico al uso, cualquier matización o distingo, sería por completo inadecuado. Es más justo, mejor, sumarse al general ambiente de adhesión y aplaudir la idea: Montepríncipe quiere estimular a los danzarines en flor, ofrecerles ocasión de probar su calidez y avance y hacerlo ante un jurado que, por sí solo, da especialísima jerarquía al concurso. Tres nombres, los de Aurora Pons, presidenta general; María de Avila, del de danza clásica, y Pilar López, del español, garantizan el conocimiento de quienes dirimen premios y galardones. Son, claro es, humildes, tienen ese valor doble de la competitividad y la clase de aquéllos ante los que han de probar sus dotes. Hay en las parcelas indicadas tres premios para cada categoría, júnior y sénior aparte de Prensa, por la superación artística, e IDACI, a la perseverancia. Cito, solamente, a los tres ganadores de primeros premios: Ana Isabel Aguirre de la Mata, en clásico júnior María del Carmen Tobarra, en español júnior y Silvia de la Rosa, en español sénior De quince años las dos primeras; de dieciséis la tercera. Que ellas representen a sus compañeras. Para todas y para el único varón, Juan Boix, segundo premio en clásico sénior donde no se concedió el primero, sonaron largos, cariñosos aplausos. Los hubo antes con unanimidad para el Ballet Montepríncipe, doce muy juveniles intérpretes que estrenaron A la sombra del Bujaco bajo la dirección artística de Antonio Salas y con amable, grata, muy melódica y directa música, a modo de variaciones sobre el feliz tema, que firma el gran pintor y filarmónico impenitente Jaime de Jaraiz, que dedica a su tierra extremeña, a un símbolo del Cáceres pretérito, sus pentagramas, danzados con precisa realización. Espléndidos, en fin, aclamados, Carmen Molina y Antonio Castilla, primeros bailarines del Ballet del Teatro Lírico Nacional, que cerraron con brillantez la primera parte. Quede constancia de otro gesto de fraternidad, de buena vecindad artística. En la segunda participaban buen número de escuelas y bailarines: Centro Superior Karel, Alfonso Palencia, International Ballet School, Escuela. Mayte León, Centro Internacional Carmen Roche, Centro de Danza Judith Palmer, Estudio Luis Fuente y Escuela Marta Vega. ¿Y las músicas? Baste decir que el varillaje múltiple las brindaba, de Gigantes y cabezudos a Webern, sin olvidar Tschaikovsky, el flamenco... Antonio FERNANDEZ- CID Próximos conciertos de K. Penderecki, en Madrid Madrid. S. E. El próximo martes, por la noche, y el miércoles, por la tarde, se celebrarán en el Teatro Real sendos conciertos dirigidos por el maestro Krzystof Penderecki, que viajará a Madrid con motivo de su investidura, como doctor honoris causa a propuesta de la cátedra de Música de la Universidad Autónoma de Madrid, que se celebrará el próximo martes. En este acto el Coro Nacional de la Filarmónica de Varsovia estrenará la obra para coro mixto a capella que el compositor polaco ha escrito especialmente para esta ocasión y dedicada a la Universidad. En los conciertos, a uno de los cuales S. M. la Reina tiene intención de acudir, se interpretará La Pasión según San Lucas bajo la dirección del propio autor,