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25 abril- 1987 ABC Hícrario Pensamiento y Ciencias Sociales ABC XIII Filosofía política Bhikhu Parekh, Pensadores políticos contemporáneos, Ed. Alianza Universidad (Madrid, 1986) 247 págs. 1.465 pesetas Sobre el universo Jayant Narlikar, La estructura del Universo, Alianza Editorial (Madrid, 1987) 282 págs. 1.700 pesetas L A proximidad de unas elecciones aumenta el interés por la política, a la vez que tiende a canalizarla. Con las de junio ya a la vista podemos ver día a día cómo los políticos de todas las filas aumentan su presencia pública, a la vez que, impelidos por su necesidad de popularidad, abaratan su reflexión política y la convierten en muchos casos en anécdota o chascarrillo. Como esta tendencia estacional coincide con los periodos electorales, no ha hecho sino comenzar, y dado que nos esperan semanas de mucha frivolidad política, parece más adecuada que nunca la lectura de Bhikhu Parekh. Este libro ofrece una reflexión sobre la vida política a través del análisis de las contribuciones de siete pensadores contemporáneos a la filosofía política. Hannah Arendt, Isaiah Berlín, C. B. Macpherson, Herbert Marcuse, Michael Oakeshott, Karl Popper y John Rawls son los autores escogidos. ¿Por qué? No es fácil responder a esta pregunta. B. Parekh no aclara al lector los motivos que le han llevado a escoger unos y dejar otros. I. Berlin, C. B. Macpherson, M. Oakeshott, K. Popper y J. Rawls podrían ser considerados como pensadores liberales, pero sus orígenes, edades y proceso de formación de su pensamiento difieren mucho. Lo mismo sucede con los otros dos. Sus lecturas en torno al marxismo les han dejado posos diferentes. Como sucede tantas veces, los incluidos o están- es mi sospecha- más por razones de familiaridad y proximidad cultural que a causa de un plan establecido que considere la diversidad o concordancia de los autores escogidos. Pero esta arbitrariedad no resta valor a los pensadores escogidos, que salvo Popper y Marcuse no son muy conocidos por los lectores en castellano. El tono del libro es divulgativo y su esquema muy simple. Para cada uno de los autores hay una presentación de carácter introductorio, seguida de un anáiisis de su obra, centrado sobre todo en dos aspectos: la concepción que cada uno de ellos tiene del hombre y de la sociedad y, por último, una evaluación crítica y global del pensador. Aunque este esquema resulte demasiado sencillo para los especialistas, su carácter escolar resulta ilustrativo para entender mejor el significado de conceptos tales como razón, libertad o estado. Rawls, con su teoría de la justicia, Popper con su visión de la sociedad abierta o racional, o Berlin, por referirme sólo a tres contribuciones, con su concepto de libertad negativa, ayudan al lector a entender mejor la propia política española. El último de los ocho capítulos trata de resumir los anteriores y llegar a unas conclusiones que caen con demasiada frecuencia en la grandilocuencia y en la. imprecisión. Por otro lado, un lector cuidadoso encuentra demasiadas erratas y unas notas situadas al final del volumen que resultan incómodas de consultar. Bernabé 6 ARABIA E L estudio del Universo, de los objetos que contiene, de su estructura, así como del lugar que la Tierra ocupa en él, es casi tan antiguo como la propia civilización. Naturalmente, esto no es sorprendente; es difícil substraerse a la impresión producida por una noche estrellada, o a la regularidad con que se mueven el Sol y la Luna (el poder prever estos movimientos es, además, útil) clear, relatividad general, física de las partículas elementales, espectroscopia electrodinámica o mecánica cuántica, no son sino algunos ejemplos de apartados de la Física imprescindibles para intentar comprender lo que ocurre en el cosmos. Es difícil, por ello, no ya contribuir a su desarrollo, sino explicarla, especialmente a una audiencia de profanos. El tibro de Jayant Narlikar, un conocido físico indio que se doctoró bajo la dirección de Fred Hoyle, con quien ha escrito numerosos trabajos. La estructura del Universo, es un magnífico intento de presentar de una manera amena y accesible a todo aquel con conocimientos básicos de física general, la variedad de objetos y fenómenos que tienen lugar en el Universo. Se trata de un texto en el que de manera cuidadosa y equilibrada se alternan descripciones generales con pequeños cuadros en los que se presenta algo de la física que permite clarificar cuál es ia estructura del Universo. En este sentido, supera a la mayoría de las obras dedicadas a estos temas. Es preciso, no obstante, mencionar dos hecho. El primero se refiere a los diez años que han transcurrido desde que apareciera, en inglés, este libro. Durante este tiempo han tenido lugar una serie de avances, algunos todavía por confirmar, que afectan a la astrofísica. Los modelos inflacionarios, o las consecuencias de las teorías que unifican interacciones como la fuerte, débil y electromagnética son- algunos de estos desarrollos recientes que el lector no encontrará en La estructura del Universo. El otro factor a considerar se refiere al autor. Marlikares, junto a su maestro, Hoyle, defensor de una cosmología, la teoría del estado estable, desde hace bastante tiempo prácticamente abandonada por la mayoría de la comunidad científica, así como la de la, muy relacionada con la anterior, cosmología á la Wheeler y Feynman. Ambos planteamientos, dotados de ciertas características extremadamente atractivas desde un punto de vista filosófico, entran, no obstante, en conflicto con observaciones e interpretaciones cada vez más sólidamente establecidas, como son la radiación de fondo de tres grados Kelvin, y el gran estallido inicial (big- bang) hace cien mil millones de años. En la actualidad, el marco satisfactorio para explicar las observaciones más básicas del Universo son las soluciones de Robertson- Walker de la relatividad general, y no los planteamientos de Hoyle y Narlikar. Aunque el autor de La estructura del Universo no pretende esconder estos- hechos, su presentación, especialmente a lo largo de los cuatro últimos capítulos, debe considerarse como deformada. Por mucho que los defensores de la cosmología del estado estable á la Wheeler y Feynman se empeñen, las evidencias tanto observacionales como teóricas parecen indicar que hubo al menos un instante crítico (big- bang) en la historia del Universo. Una vez tenidas en cuenta estas limitaciones, la lectura del libro de Jayant Narlikar debe ser ampliamente recomendada. José Manuel SÁNCHEZ RON Pero a pesar de esta tradición, varias veces milenaria, nuestra visión del Universo es muy reciente. Aunque ya se había jugado con semejante idea en el pasado, a comienzos del presente siglo no existía ninguna evidencia concluyente que demostrase que la Vía Láctea, nuestra galaxia, no agotaba todo el Universo. Fue, finalmente, en 1924, tras el descubrimiento de un tipo particular de estrellas de intensidad variable, las Cefeidas, cuando se pudo establecer que las nebulosas espirales son sistemas (galaxias) análogos al nuestro. De manera prácticamente simultánea tuvo lugar otro gran hallazgo, que Edwin Hubble anunciaba en 1929: las galaxias se alejan entre sí más deprisa cuanto más alejadas se encuentran. En otras palabras, se comprobaba que el Universo no es estático, sino que se está expandiendo continuamente. Comenzaba de esta manera una serie de descubrimientos astrofísicos que han hecho que en poco más de medio siglo haya cambiado sustancialmente nuestra visión de los objetos que pueblan el Universo. Gigantes rojas, enanas blancas, estrellas de neutrones, supernovas, radiogalaxias, cuasars, o pulsars, son algunos le estos nuevos objetos físicos, descubiertos explotando todo el espectro de radiaciones y no sólo el estrecho límite de la banda óptica. Uno de los aspectos que hacen más fascinante, y al mismo tiempo más complicada, a la astrofísica es el de su dependencia de todas las disciplinas que constituyen la física. Efecto Doppler, radiación sincrotón, física nu-