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X ABG voluminoso proyecto de la plataforma que se iba a someter a los votos de los congresistas. ABC ÍRfcratfo- 25 abril- 1987 Datos de una vida Madrid. Servicio de Documentación Lech Walesa, nacido el 29 de septiembre de 1943, pasó su infancia en la región de Bydgoszoz, en el corazón de Polonia, donde sus padres poseían una humildísima granja. A la edad de tres años pierde a su padre, recién regresado de un campo de concentración en Alemania. Su madre se vuelve a casar con el hermano del marido muerto, y los ocho hijos de ambos matrimonios continuaron viviendo en la pequeña propiedad familiar. A los veinticuatro años dejó su reglón provisto de un título de electricista. Gdansk fue la ciudad elegida y allí consiguió trabajo en los astilleros Lenín. Durante los movimientos obreros de diciembre de 1970 fue detenido y liberado algunos días más tarde. Su único delito consistía en ser miembro del Comité de huelga. En 1976, cuando las empresas Ursus y Radom son escenario de una nueva protesta obrera, el hombre de los grandes bigotes organizó una huelga de solidaridad con estos trabajadores. Fue despedido y conoció el paro durante varios meses. Hizo amistad entonces con algunos descontentos que acariciaban el sueño de un sindicalismo libre, que poco después se concretaba en Solidaridad. Su popularidad entre los obreros de Gdansk era tal que su contratación fue exigida al comienzo de la gran huelga de agosto de 1980. La ley marcial, implantada por el general Jaruzelski eí 13 de diciembre de 1981, dio al traste con las aspiraciones del sindicalismo libre en Polonia, encarnado por el sindicato Solidaridad y por su cabeza visible, Lech Walesa. El sindicato es declarado ilegal y Walesa detenido. El iíder obrero volvió a su hogar en 1982, pero Polonia ya no era la misma. Las naciones libres premiaron la lucha de este padre de familia numerosa. En 1983, su esposa, Danuta, y su hijo, Bogdan, recogieron en Oslo el premio Nobel de la Paz, pero él prefirió permanecer en Gdansk ante el temor de que las autoridades polacas le negaran el permiso de regreso a su país. La medalla y el diploma del premio fueron posteriormente ofrecidos por Walesa a la Virgen Negra de Czesíochowa. Ese mismo año recibió el premio Libertad de ¡os periódicos Dagens Nyeter (sueco) y Politiken (danés) Los acuerdos de Gdansk No falta la dureza en el tono de Walesa cuando se refiere a la lucha con el Gobierno polaco para llegar a un acuerdo. Hubo, según su narración, dificultades, tensión, frialdad por las dos partes. El sábado 30 de agosto de 1980 es la fecha de la última sesión con la comisión gubernamental. El clima de la discusión ya no es el mismo. Jagielski tiene prisa por concluir y presiona para que se encuentren soluciones rápidas, por lo que no hace demasiadas sutilezas sobre las fórmulas detalladas. Desde el comienzo del nuevo encuentro, con Jagielski, pongo sobre el tapete el asunto de los prisioneros. No le planteo, sin embargo, un ultimátum, sino que me limito a preguntarle: Señor primer ministro, ¿qué pasa con los prisioneros? No tengo noticias- m e responde- pero, tal y como me he comprometido, mañana serán liberados todos los prisioneros. He hablado ya personalmente con Gierek. En este momento, hemos formulado ya cada uno de los 21 puntos, pero la firma de! conjunto, que constituye la conclusión de los acuerdos, debe tener lugar oficialmente con solemnidad en la gran sala de reuniones de los delegados, cuya asamblea plenaria recibirá seguridades de que las personas detenidas- por haberse puesto de parte de los trabajadores- serán liberadas. El 13 de diciembre, Lech Walesa es recluido en Varsovía. Algún tiempo después se le traslada a Otwock. Son momentos de dificultad, tensos y dramáticos, que el líder de Solidaridad recuerda con tristeza en su acento. Pero no es éste el sentimiento que informa las últimas páginas de la obra. Como dice en el título, su vida es un camino de- esperanza. Mientras tanto, a pesar del giro dramático que tomaron los acontecimientos de Silesia, donde los mine- Si el poder prolonga la acción que ha emprendido con la liberación de los prisioneros políticos y se decide a entablar un proceso de democratización y a reconocer los legítimos derechos de los trabajadores, a favorecer la intervención de la Iglesia, esto acabará finalmente por responder a nuestras aspiraciones y dará vida a los acuerdos de Gdansk ros ocupaban el pozo, fue aplicado con todo rigor el dispositivo militar encaminado a quebrantar por la fuerza cualquier forma de resistencia. Fue rechazada deliberadamente la sugerencia que yo había hecho en diciembre y que renové después durante mi estancia en Chylice (el edificio donde se le había obligado a residir en Varsovia) de permitir que los mineros de Wujek subiesen Primera hipótesis- concluye Lech Walesa- Si prosigue este marasmo, si ias medidas adoptadas son demasiado lentas y no lo bastante profundas, entonces estallará una protesta legítima, análoga a la de agosto de 1980. Esta vez, sin embargo, tendremos ya una larga experiencia, sacada de las provechosas lecciones aprendidas del pasado, y entonces sabremos actuar mejor. Y segunda hipótesis: si el poder prolonga la acción que ha emprendido con la liberación de los prisioneros políticos y se decide a entabler un proceso de democratización y a reconocer los legítimos derechos de los trabajadores, a favorecer la intervención de la Iglesia, esto acabará finalmente por responder a nuestras aspiraciones y dará vida a los acuerdos de Gdansk. Julio BRAVO Roma. Miguel Castellví Ahora que Lech Walesa está de nuevo en el vértice de la fama con su libro autobiográfico, las autoridades polacas le han impedido viajar a Italia invitado por los sindicatos italianos. A pesar de que éstos habían planteado la cuestión del viaje de Walesa al mismo Jaruzelski durante su visita a Roma a principios de año, no se le ha concedido permiso para participar en un seminario internacional. Este tenía come tema el pape! de las organizaciones de trabajadores, y el sindicalista polaco tenía que hablar a muchos otros sindicalistas europeos. La coincidencia entre la publicación en Francia del libro Un viaje a la esperanza, del premio Nobel de la Paz, y la noticia de que su autor no vendrá a Italia no ha sorprendido. Varsovia tiene todavía miedo del popular electricista de Gdansk y no está dispuesta a un viaje triunfal por Occidente que sería una auténtica respuesta a la difícil y contestada visita de Jaruzelski. En Italia, el anuncio del libro de Walesa ha sido acogido con gran expectación y se espera con inusitado interés la edición italiana que publicará ia prestigiosa editorial De Agostini. l Giornale de Indro Montanelli, ha conseguido la exclusiva periodística y dará en capítulos un resumen de! mismo. Los sindicatos italianos han expresado su protesta por la negativa dada a Walesa. Esta ha llegado al extremo de que la dirección de los astilleros donde trabaja Lech Walesa ha rechazado incluso su petición de permiso laboral para sacar el pasaporte. El movimiento sindical italiano ha decidido aplazar el seminario 1 como signo de solidaridad con Lech Walesa y el sindicato ubre polaco.