Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SÁBADO 25- 4- 87 OPINIÓN ZIGZAG A B C 17 El recuadro La orquesta económica Un catedrático nada conservador llama a nuestro periódico para subrayar los términos certeros de un editorial publicado ayer en la primera página de ABC, Diario de Economía. Sobre las líneas finales de ese comentario valdría la pena insistir: Quiere el Gobierno ejecutar con sólo el violín de la política monetaria la entera y complejísima sinfonía del reajuste económico nacional. Las sombras sobre el déficit público, ocultado al análisis político, eclipsan el crecimiento económico y oscurecen la propia democracia, cuya esencia histórica ha sido el. control del gasto del Estado. Tráfico en vacaciones Un solo muerto al volante es ya motivo suficiente para las campañas de opinión pública. Con más razón, por tanto, las altas cifras escandalosas que se producen en nuestras carreteras. Pero un lector vasco, José Ignacio Uruñuela, nos señala que, en realidad, cuando menos muertos se producen es en épocas vacacionales. Durante 1985 murieron en las carreteras españolas 4.897 personas, lo que significa una media diaria de 13,3 víctimas mortales. Sin embargo, los datos definitivos facilitados por la Dirección General de Tráfico sobre el número de muertos este año durante la Semana Santa, 143 en once días, dan una media diaria de 13 muertos, y ha sido una cifra excepcional, según han reconocido los organismos oficiales. El año anterior, la media en esas mismas fechas fue de doce muertos diarios. Esto significa que el promedio de accidentes mortales de todo un año es superior al de vacaciones, máxime considerando que el número de vehículos en estos períodos se multiplica. Las razones de estos datos, que no dejan de sorprender por las numerosas campañas oficiales que defienden la idea contraria, se deben, tanto a esas campañas, como al exceso de tráfico, que lo hace más lento y por tanto rebaja la mortalidad de los accidentes. No criticamos, a pesar de ello, la publicidad oficial que amedrenta a los conductores en estas fechas, aunque provoquen una atmósfera de tragedia inútil. Pero, como nuestro lector nos señala, las campañas de seguridad vial deberían contemplar no sólo los accidentes durante los días de mayor afluencia de vehículos en las carreteras, sino las casi cinco mil muertes ocurridas a lo largo del año. OVIDIO JUAH APARICIO H E estado esperando unos días, desde que en la confusa radio del Jueves Santo, entre tambores y saetas, oí la breve noticia que informaba de su muerte. Me dije: con la de gente que son periodistas gracias a él, le dedicarán más de un recuerdo... Sí, sí... Hasta hoy, nada. Cruel España. Desagradecido gremio. Qué tropa, Romanones... Porque me estoy refiriendo al gran buda del periodismo falangista, al fundador de la Escuela Oficial de Periodismo, al gran censor del régimen, al que intentó, cuando Manolete, acabar con el sobre taurino, al creador de La Estafeta Literaria y de El español A Juan Aparicio López, barroco estilista de Guadix, penibético prosista de los españoles con clave, maestro de periodistas. Sí, a mucha honra: maestro de periodistas. Pero, ¿cuántos lo han reconocido en esta hora? ¿Cuántos que escribimos en los papeles pasamos por su Escuela Oficial de Periodismo? Debemos de ser allá los tres mil, los cuatro mil. Nadie que yo sepa, le ha dedicado un recuerdo, en esta España cruel, en este gremio de caínes, qué tropa. Romanones. Si leen en ABC este artículo, en parte se lo deben a don Juan Aparicio. Porque Aparicio tenía la antigua nobleza que los españoles empleaban contra sus adversarios. Aparicio, gran censor, gran perseguidor de las ideas de libertad y Monarquía que figuraban en el expediente policial con que algunos llegamos a la Escuela de Periodismo, tenía, empero, la gallardía de reconocer la grandeza de sus adversarios. Era Aparicio de los españoles que sabían elegir a sus enemigos y que, por la calidad de ellos, se valoraba a sí propio. Esto le ocurría con ABC. Estaba explicando un día en clase la historia de los periódicos y, al entrar, me dijo: -Burgos, esté usted atento, que hoy voy á hablar de su Sevilla... Y fue un poema oral en prosa la descripción de la fundación de Prensa Española. Con sus ojitos chinescos, su oronda barriga cubierta por el alto talle del pantalón, su corbata de colores imposibles, olía a Bética cuando Juan Aparicio, penibético de Guadix, empezó aquel poema: -Había en Sevilla una familia que con las flores que por la primavera dan el olor de azahar hacía un agua para los nervios de las solteronas, y que con el fruto romano de los olivos hacía aceite. Y había en esa familia un muchacho con vena de artista, que se llamaba Torcuato Luca de Tena y Alvarez- Ossorio... Nunca oí más bella descripción de los orígenes poéticos de un periódico, con el mérito, además, de que quien elogiaba a ABC era el mayor falangistón de la historia del periodismo. Nobleza entre andaluces, se l l a m a la f i g u r a Granada y Sevilla. Y al terminar la clase, don Juan fue y me dijo: ¿Usted por qué no va a hacer las prácticas al ABC de su Sevilla? Comprenderán que, por gratitud, uno escriba ahora, azahar y aceite de la Bética, este artículo de homenaje a la fidelidad de Juan Aparicio con sus ¡deas. Olvidado ha muerto el caballero con clave del que nadie ha dicho en estos días lo principal. Aparicio fue quien llevó a Falange, desde Andalucía, el yugo y las flechas. Aparicio había sido alumno en la Universidad de Granada de don Fernando de los Ríos. El prohombre socialista gustaba de enseñar a sus alumnos la Capilla Real y, en ella, el yugo y las flechas de los Reyes Católicos. Allí las vio Aparicio, mostradas por un socialista. Y cuando se fundó Falange, Aparicio se acordó de ellas, de su Granada. Unamuno, de haber escrito ahora sobre Aparicio, habría dicho que del mismo modo que la Compañía de Jesús nació del camino que escogió la muía que llevaba a San Ignacio, el escudo de Falange nació de la memoria lírica de un socialista, guardada por un poeta de Guadix. Ese poeta de Guadix que ahora, cruel España, ha muerto olvidado por todos, menos por los que estuvimos frente a sus ideas y junto a su admiración como prosista. Antonio BURGOS Natalidad china Pese a la política de control de la natalidad del Gobierno de Pekín, las tasas de nacimientos en China han vueito a experimentar un alza, según acaban de reconocer fuentes oficiales. Los analistas consrderan que, en gran medida, la causa del fenómeno se encuentra en la nueva reestructuración económica que pretende el régimen, con énfasis en la iniciativa personal. Ello ha permitido que tan pronto como un campesino obtiene mayores ingresos económicos, se apreste a pagar las multas que la ley impone por tener más hijos de los permitidos por el Gobierno. Frente a la persistente campaña gubernamental de control, que sigue tratando de apuntalar la mentalidad antinatalista, la sabiduría del pueblo chino sigue considerando que cada hijo es una fuente de riqueza económica para la familia. Pero no conviene olvidar la cuestión central: con 1.050 millones de chinos, la moderada tasa de crecimiento actual, del 1 por 100, representa más de diez millones al año. Por eso el control de la natalidad es indispensable. con Tarifas de suscripción Madrid 2.325,6.480,12.460, ABC. 23.870, Mes Ptas. Trimestre Ptas. Semestre Ptas. Anual Ptas. Hágase susaiptor ele