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REPORTAJE gráfico Los príncipes de Gales querían volver a España L OS ingleses, cuya principal virtud consiste en haber sabido conservar a través de los tiempos su carácter, han encontrado en los príncipes de Gales que hoy llegan a España la expresión de la felicidad de El Viejo País, como orgullosamente lo llaman sus flemáticos subditos. A las veintiuna catorce horas del 14 de noviembre de 1948 venía al mundo Charles Philip Arthur George de Windsor, cuyo destino era ser rey de Inglaterra. Doce años después nacía Diana Spencer, la primera inglesa en trescientos años que terminaría casándose con un príncipe de Gales. Hasta 1980, sin embargo, su única relación con el heredero de la Corona británica era su descendencia común de Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia. Pero en el mes de agosto de 1980 comenzamos a darnos cuenta de que había algo más declararía el príncipe Carlos al anunciar su compromiso matrimonial con la gentil lady Di, a la que su amor a los niños le había llevado a trabajar en un jardín de infancia. Una princesa ideal. (Rosa sin espinas, llegaron a denominarla, porque tiene historia, pero no tiene pasado Antes, el único encuentro del que guardaban memoria los dos enamorados se había producido durante una cacería en 1977. Cuatro años después, al príncipe de Gales no se le caían los anillos al confesar encontrarse encantado y francamente sorprendido de que lady Diana esté dispuesta a aceptarme como esposo El romance de Carlos y Diana consumió las páginas de la Prensa mundial, y el 29 de julio de 1981 se celebraba, al fin, la boda del siglo El Yes, I will de los reales contrayentes fue televisado en directo al mundo entero, en cuya memoria sentimental quedaba grabada para siempre la figura de lady Di, que hoy sobrepasa en popularidad a cualquier estrella del planeta. Los nuevos príncipes de Gales pasaron sus primeros días de luna de miel en la mansión del último lord Mounbatten, en Broadlands, un escenario de época que la reina de Inglaterra y el príncipe Felipe de Edimburgo ya habían escogido en 1947 como residencia de recién casados. Hoy, lady Diana, madre de dos principitos, Guillermo y Enrique, más delgada y con el pelo más largo y más claro, es el espejo de todas las mujeres británicas. Ella es quien ha manifestado, según revelan ciertos medios de comunicación británicos, su deseo de volver a España después del grato recuerdo que dejó a los príncipes de Gales su estancia en Mallorca el año pasado. Completamos la información que se ofrece en este número con un reportaje gráfico sobre Carlos y Diana de Inglaterra. S. G. MARTES 21- 4- 87 A B C 103