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21 de abril de 1987 A polémica en torno a la reforma de la inspección educativa, abierta a raíz de la aprobación de la ley de Medidas urgentes para la Reforma de la Función Pública, sin duda volverá a animarse con la aparición del decreto sobre orga- nización y funcionamiento de la Inspección, después de tres años de confusión, dudas, incertidumbres, vacío legal y desorientación. El borrador del decreto que conocemos llega más allá de la propia ley, en un diseño de organización que prescinde de las especialidades y consagra el protagonismo del equipo, aun a costa de la despersonalización del inspector. Dicha ley integra todos los cuerpos de inspectores existentes en un Cuerpo al servicio de la Administración educactiva, pero el hecho de que exista un cuerpo único no es incompatible con la diferenciación funcional por niveles educativos El citado decreto, al llevar la unificación al extremo de que no se distingan los niveles de procedencia, además de que supera la propia ley que desarrolla, hace incomprensible la exigencia de especialización establecida en la ley de Educación y no lleva a ninguna ventaja desde la óptica de la eficacia y del rendimiento profesional, porque la eficacia de la función inspectora, entendida en su doble vertiente administrativa y técnica, no es posible sin una diversificación en niveles, dadas las características del sistema educativo español. Nútn. 137 L PASO ATRÁS EN LA REFORMA DE LA INSPECCIÓN Por Carlos PRIETO GARCÍA La inminente aparición del decreto sobre organización y funcionamiento de la inspección educativa merece una valoración negativa al presidente de la Asociación Nacional de Inspecciones de Bachillerato, Carlos Prieto García, que en este artículo critica la despersonalización del inspector, al adquirir más protagonismo el equipo, y el olvido de las especializaciones en los distintos niveles educativos En un sistema educativo no unificado, con niveles de enseñanza claramente diferenciados en cuanto a programación, planificación y formación del profesorado, una especialización administrativa por niveles supone una mayor eficacia. En un sistema educativo con niveles diversificados y con un creciente grado de especialización en las disciplinas a medida que avanzan los cursos, la evaluación- del profesorado y el asesoramiento docente- tareas atribuidas a la Inspección- sólo pueden ser realizados eficazmente por el que domina científicamente aquello que ha de asesorar y o evaluar. La diversificación por niveles no impide, sin embargo, una colaboración entre inspectores de los distintos niveles e incluso la realización de algunas tareas indistintamente o en equipo. Sin embargo, la mayor parte del tiempo de un inspector debe dedicarse a aquello que en el de- sempeño de sus funciones reclama su formación específica, la cual ha significado un coste social no despreciable. Obligar a un inspector de Bachillerato a actuar en aquellos niveles que desconoce, mientras expertos en Educación Básica se ven obligados a actuar con el profesorado especializado de Bachillerato, parece que responde sólo a un criterio: reducir la inspección a un puro y simple instrumento de fiscalización burocrática para fo que no hace falta especialización alguna. Si fuera así, sería éste un triste momento para la educación en España. Otro de los motivos de preocupación es la sustantividad que se da en el decreto como unidad básica- de actuación del servicio provincial, en detrimento de la unidad individual, el inspector. Tal como se concibe el equipo en. los diferentes planes provinciales de actuación, existe un grave peligro de difuminación de la figura del inspector en cuanto tal. No se ve por ninguna parte ni su necesaria capacidad de iniciativa ni su inevitable responsabilidad personal. Si no existen inspectores asignados a centros concretos, porque es el equipo el que actúa, ¿quién realizará el seguimiento tan necesario para la toma de decisiones en una función de evaluación y control? Quien ve y actúa sobre lo que ve es el inspector, no el equipo y si las actuaciones sobre un mismo centro y en torno al mismo proceso se hacen por inspectores diferentes, se está atomizando una misma realidad que será juzgada en cada parte por una persona distinta. Parece kafkiano y ciertamente irreal, pero a esto puede llevar el cumplimiento fiel de la norma. La primera parte del decreto, que desarrolla la organización y funcionamiento de la inspección es confusa e imprecisa. En ningún lugar se dice cómo se concreta el ejercicio de las funciones del inspector ni cuáles son su facultades, La figura del coordinador del equipo rio aparece en la cadena jerárquica. No queda claro de quién dependen- directamente los inspectores. La dependencia directa ha de quedar plasmada en la norma. Un funcionario debe saber de quién recibe las órdenes y ante quién responde. Toda ambigüedad en las disposiones legales tiene el peligro de dejar al arbitrio del jefe de turno la actuación inspectora que queda, por tanto, expuesta a los vaivenes en los cambios dentro de la Administración, favorece la arbitrariedad La segunda parte del decreto, saliéndose del título, establece los criterios para el acceso y provisión de puestos en la Inspección con tal detalle, que hace más patente la indefinición de la primera parte y pone en evidencia ciertos preocupantes olvidos como la composición delas comisiones de valoración, que debe quedar establecida con carácter general y para las que el decreto sólo garantiza la presencia de las organizaciones sindicales más representativas, cuya participación no añade ningún tipo de garantías. Lo importante es garantizar la competencia de los miembros de la comisión para realizar la valoración que se les pide. El Ministerio de Educación, a través de su órgano oficial, Comunidad Esocolar manifiesta que dicho decreto está ultimado y próximo a su aparición. Con tal motivo se publican unas declaraciones del jefe del Servicio de Inspección, Vicente Alvarez Areees, que estimamos desconocedoras de la situación real de los inspectores. Es una superficialidad afirmar que la integración a la inspección de gentes (sic) de distintas procedencias pudo producir algunos pequeños problemas, más bien de carácter anecdótico cuando hay iniciada una vía jurídica (la única que nos es factible) con varios recursos interpuestos. No nos parece cierto que ya nadie se acuerda de su procedencia cuando los inspectores seguimos insistiendo en la necesidad de aprovechar nuestra preparación científica, técnica par el mejor desempeño de nuestra fuanción. Casi nadie opina que las medidas adoptadas signifiquen un fortalecimiento y relanzamiento del servicio más bien pensamos, fundamentalmente, que con ellas se ha llegado a una alarmante falta de racionalización. Si la calidad de la enseñanza preocupa al Ministerio se debe modificar sustancialmente este proyecto. SUMARIO Hoy termina el plazo de presentación de candidaturas a rector de la Complutense. Tres proyectos alternativos para el nuevo plan de estudios de Arquitectura. UNIV- 87: Universitarios de todo el mundo analizan en Roma la sociedad actual. Las Universidades privadas españolas no tienen ninguna financiación estatal. Un informe universitario desmiente que los colegios privados inflen las notas de sus alumnos.