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MARTES 21- 4- 87 lo largo de los discientos ochenta y dos años de dominio británico de Gibraltar, han tenido lugar toda clase de intentos de recuperación: militares, unos; diplomáticos, otros. Entre uno y otro intento, largos períodos de pasividad, desgana o desánimo. Después de concluida la segunda guerra mundial se fue generalizando entre los españoles la creencia de que la recuperación era posible e incluso cercana. En expresión del general Franco, Gibraltar era ya una fruta madura Para llegar a esa previsión, el español se apoyaba en los siguientes argumentos, aceptados sin un análisis detenido: Primero. La Gran Bretaña se había debilitado política y militarmente y, como consecuencia, había tenido que abandonar lo esencial de su imperio colonial. Segundo. La renovación y modernización de la panoplia de las grandes potencias han disminuido la importancia de bases como Gibraltar. Tercero. La corriente irresistible, de la descolonización. Como el Peñón era una base militar y una colonia resultaba doblemente extemporáneo. Este carácter colonial significaba para España tanto un riesgo como una oportunidad. El riesgo provenía de que la Gran Bretaña cayese en la tentación de descolonizar, concediendo a la población gibraltareña el derecho de autodeterminación. La colonia alcanzaría así su independencia- pseudoindependenciá, más b i e n- y podría concluir con la Gran Bretaña un acuerdo de mutua defensa que asegurase la continuidad de la base. Pero, a su vez, trasladar el contencioso del ámbito bilateral en el que todos los intentos españoles habrían fracasado, al multilateral, subiéndose a la cresta de la ola descolonizadora, podría ser una oportunidad única y hasta entonces no ensayada. Este planteamiento dio lugar al esfuerzo diplomático más intenso de los realizados por España y transcurrió de 1963 a 1969. Lo podemos bautizar la política de Castiella La ofensiva diplomática española se fijó dos objetivos: llevar el tema a las Naciones Unidas y estrangular económicamente al Peñón. En 1986, a los veinte años, sabemos que la descolonización no se ha producido. ¿Cuál ha sido la razón del fracaso? La primera explicación que se viene a la mente es la siguiente: la estrategia de Castiella era la correcta, pero fue interrumpida antes de producir sus efectos. El plan no fracasó, sino que abortó. Tal fue ya en 1969 el reproche de Castiella a López Bravo. Este retornó, en efecto, al marco bilateral y rebajó la intensidad de la reclamación. En ese marco y en esa intensidad continúa desde entonces. Ahora bien, el giro que le dio López Bravo a la cuestión, ¿fue la causa del fracaso de la política de Castiella o fue el efecto de la imposibilidad de llevarla a sus últimas consecuencias para que produjese resultados? Porque no hay duda que la política de Castiella hubiese necesitado: a) Seguir insistiendo ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en la reclamación de nuestro derecho, pero a sabiendas de que esa batalla, b) Acompañar, por tanto, la acción ante la ONU, con una revisión global de nuestra política, para despojarla de las contradicciones que la paralizaban. Los éxitos alcanzados en Naciones Unidas habían tenido apoyo y habían exigido un precio. El apoyo venía de los países del Tercer Mundo; y el precio exigido fue la descolonización de Ifni y Guinea Ecuatorial, la promesa de la del Sahara y el alejamiento de la alianza con Portugal. TRIBUNA ABIERTA -ABC, póg. 35 cotización muy superior a la española. (Es cierto que los valores tienden ahora a igualarse. Otro es de orden económico. La población gibraltareña A GIBRALTAR, ENTRE EL PASADO Y EL FUTURO Por José Luis LOPEZ- SCHÜMMER (Este precio, la descolonización ha sido el saldo presencia inglesa garantiza las dos fuentes de favorable de la política de Castiella. Pero para alingreso. Es una consecuencia previsible que sí gunos sectores de la opinión pública española, se estrangula la vida económica de la ciudad los Gibraltar no constituía la causa, sino el pretexto únicos habitantes que permanecen en ella hasta para la descolonización. Y ésta, a su vez, era el final son los unidos irremisiblemente a la base concebida como el detonador de un proceso militar y, por tanto, a la presencia británica. que pusiera de manifiesto que la Nos queda el último factor: la sola política exterior coherente tepresión horizontal, ejercida por tonía que desembocar en el neutrados los países anticoloniales. Estalismo. ha actuado en tres planos: como contribución directa- financiera, loLa política de Castiella había llegística o militar- a la lucha armagado a un punto en que era imda de liberación; como propaganda prescindible despejar las contradicen todos los foros y medios de cociones. Toda política exterior tiene municación, incluidos los de la proque ser definida en función de un pia potencia administradora, acuobjetivo prioritario. Si la prioridad sando a ésta de cometer toda claabsoluta correspondía a Gibraltar, se de tropelías, explotaciones y la conclusión lógica es que teníacrímenes, reales o supuestos; y mos que terminar nuestra propia como respaldo diplomático en las descolonización poner punto final Naciones Unidas. a la alianza portuguesa, denunciar los Acuerdos militares con Estados De estos tres planos España no Unidos y olvidarse del acercamienpudo, lógicamente, contar con las J. L. López Schümmer dos primeras ayudas. En cuanto al to a Europa. Sj, por el contrario, Embajador de España debían prevalecer estos objetivos, apoyo diplomático en las Naciones se imponía el rebajar la tensión en Unidas se puede decir que fue la cuestión gibraltareña. Aquélla era la política otorgado por los países del Tercer Mundo más de Castiella; ésta, la de López Bravo. Franco, con escepticismo y expectación que con sentien 1969, retiró su apoyo a la primera y optó por miento de sincera solidaridad. Dudaban de la la segunda. actitud última de un país occidental- aliado militar de los Estados Unidos- y observaban con Pero suponiendo que el general Franco hubiedelectación el duelo, nunca imaginado, de dos ra querido, o podido, optar por la política de países de Europa occidental. No parecía, pues, descolonización a ultranza, ¿hubiera obtenido la esta presión diplomática suficiente para obligar a recuperación del Peñón? la Gran Bretaña a descolonizar el Peñón. El proceso descolonizador mundial debe su éxito a la suma de tres factores: En estas condiciones España consiguió en la Primero. La convergencia del anticoionialisONU cuanto cabía obtener: el fortalecimiento de mo de las dos superpotencias, la Unión Soviétinuestros títulos jurídicos, para hacerlos valer en ca y los Estados Unidos. una negociación, y el enervamiento de la evenSegundo. La rebelión vertical. En la mayoría tual acción británica conducente a conceder la de los casos en sangrientas luchas armadas. La independencia a la colonia. Ahora bien, destinaimpopularidad de las guerras coloniales hizo que das a ser alegadas en una negociación bilateral lasluchas de liberación se ganaran en la retapierden la mayor parte de su virtualidad al abanguardia del enemigo. donar el foro multilateral. Podríamos decir que Tercero. La presión horizontal. Según las anconseguimos en la Asamblea General de las tiguas colonias iban accediendo a la indepenNaciones Unidas una sentencia favorable con el dencia aumentaba el número y solidaridad del apoyo de los países del Tercer Mundo- y la frente anticolonialista produciendo un tremendo abstención o el voto adverso de todos los paídesgaste político de las potencias administradoses europeos y occidentales- y que al incorporas que intentaban oponerse a la corriente. rarnos ahora a Europa los considerandos de la Pues bien, ninguno de esos tres factores ni se sentencia pierden gran parte de su fuerza. daba ni se podía dar en el caso de Gibraltar. Planteando el problema de Gibraltar en el plaLos Estados Unidos no hubieran dudado nunca no jurídico, como un caso de descolonización, en respaldar a la Gran Bretaña y tomar posición nuestra posición es irreparable. Sólo que la foren función de sus intereses estratégicos y no de taleza de esa posición ni ha conducido en veinte su tradición anticolonial. (Las Malvinas constiaños a la recuperación, ni con ese planteamientuye una prueba concluyente. La Unión Soviétito conducirá nunca a ella, por la sencilla razón ca no nos dio su voto hasta que no obtuvo venque si jurídicamente Gibraltar es una colonia, tajas pesqueras sustantivas en las Canarias y ni histórica ni políticamente r i lo ha sido ni hasta que no oyó en la IV Comisión que España lo es. ¿Qué es entonces? Y si la descolonizapropugnaba un desmantelamiento de las bases ción es la solución imposible del pasado, ¿cabe militares. Aun así, y aceptando la hipótesis de imaginar otra solución? Las líneas que seguirán una España alineada con el neutralismo, no es a éstas son, lector, una búsqueda personal de imaginable que hubiera llegado en su apoyo esa solución de futuro. hasta crear una tensión de consecuencias imprevisibles en uno de los puntos neurálgicos del Si en derecho Gibraltar es una colonia, de mundo. hecho no lo es ni histórica ni políticamente No vale casi la pena referirse a la imposibili ¿Qué es entonces? dad de haber contado con una rebelión vertical La relación colonial viene caracterizada por de la población gibraltareña. Hay varios motivos dos elementos: 1. Es una relación de supra y para que sea así. Uno de ellos es que, aunque subordenación, no de igualdad. 2. Su finalidad nos sea duro reconocerlo a los españoles, deses la explotación; esto es, el beneficio económide comienzos del siglo XIX la nacionalidad inco de la metrópoli. glesa ha tenido en el mercado internacional una