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18 ABC OPINIÓN MARTES 21- 4- 87 Panorama ¿OS LA ULTIMA VEZ RA anteayer... o ayer. Un día gris, un día más. Se levantó cuando aún no llegaban las estrellas a su último sueno, cuando cantaban los últimos borrachos su himno de paz. Fue deslizando una a una las palabras de su boca, en silencio; fue despertando sus palabras. La mañana, todavía la noche despierta, estaba lejos. La mañana, todavía el último borracho despierto, olía, lejana, a suciedad. Retiró la almohada y las sábanas, dejando al descubierto el cuerpo semidesnudo de unas horas de amor. Ya sólo necesitaba agua para despejar de su cabeza las últimas imágenes... Hoy, no ayer ni anteayer, era un día gris. Una nube, otra... demasiadas nubes cubrían el cielo escondiendo en su vientre un alma perdida; otra... demasiadas almas perdidas se escondían del nuevo día. Cerró con llave la puerta de la casa, dejando atrás las últimas horas de su eterna soledad. Los escalones de madera crujieron (siempre crujían) Las primeras horas se unían con él, y se unían los primeros madrugadores de la ciudad. Fueron despertando las calles; pero aún quedaba el último borracho, y la mañana seguía oliendo a suciedad. Se acercó hasta la boca de Metro. Las puertas acababan de ser abiertas y él penetró con una zancada regular. Sus pasos resonaban por los vacíos túneles. Sus pasos, secos y solitarios, le llevaron pronto hasta el andén número tres de la estación. En ese instante, todos los días el mismo instante, sonaron las bocinas del tren y él, indefenso, se aprestó a recostarse sobre la pared de aquel anuncio siempre recordaba los sonidos antinaturales como peligrosos avisos) ...Las puertas se abrieron bruscamente y él, asimismo, salió bruscamente de aquel infierno diario. Siempre se oía algún grito, siempre, muchos empujones y carreras por llegar lo más pronto posible a la salida. Entre decenas de pasos, los suyos seguían siendo secos y solitarios. Salió del Metro y no tardó ni un segundo en renegar nuevamente del día gris que había amanecido tras él. Buscó entre la muchedumbre, que, afanosamente, corría por llegar puntual a su trabajo, alguna mirada de mujer. Alguna mirada de mujer que le hiciera vivir unas pocas horas más. Nadie prestaba atención a sus treinta y nueve años bien llevados; nadie, en esos momentos del día, prestaba atención a nada. Se escudó unos segundos en un soportal para encender el segundo cigarrillo del día- e l primero, en la cama al despertar- Comenzó a andar, ya más tranquilamente, calle abajo, entregándose al placer de las primeras bocanadas de su humo que contagiaban al aire, enfermo, un poco más. Llegó al quiosco de la penúltima esquina y compró el periódico. Con pausa sacó las monedas del bolsillo y, con la misma pausa, se las entregó al vendedor. Buscó con rapidez la página de sucesos y comenzó a leer los titulares; necesitaba Ver su propio caso envuelto en las hojas de un diario: Un hombre de treinta y nueve años apareció ayer... No, él tampoco llegaría a los cuarenta. Juan FERNANDEZ- CUESTA E BÍEN EL iféfTÍMO? Ot R. LA WEUSÁ. oR So BN Planetario ESPAÑOLES ENTRE PUENTES C URIOSO intercambio. Un par de millones de habitantes de la meseta ha regresado del litoral después de llevarle algunos millones de pesetas, trayéndose a cambio algunos milímetros per cápita de bronceado provisional. Apenas llegar a Madrid uno de esos viajeros de puente y capirote, acudió a la Comisaría de su barrio: Vengo a denunciar que al volver de vacaciones he encontrado en el buzón de mi piso nuevas cartas de amenazas. ¿Anónimos? No, no: firmadas. ¿Y quién las firma? El recaudador ejecutivo de la operación ORA. Ni el sacratísimo descanso excursionista de la Semana Santa, de la que no sé quién ha dicho que ni semana ni santa, inhibe en Madrid la celosísima actividad recaudatoria de ese monstruo de enormes fauces ávidas que es el Ayuntamiento. Entretanto, los vascos han celebrado eso que llaman el Aberri Eguna, que suena, con perdón, a berrido alguno. Hermosa gesta que nos ilumina a los de la meseta sobre las altísimas aspiraciones de los vascos. No es que ellos quieran, como algunos inocentes suponen, separarse de los mésetenos, gallegos, cisebrinos, según se mira desde San Feliú, penibéticos. Es que quieren separase lo más posible del mayor grupo de sus propios veci- FRANCÉS Eli dOS íiOrSS aprenderá aquí mucho más que en todo el bachillerato, y en tres meses lo hablará y escribirá mucho más correctamente que su propia lengua No es un reclamo; es absolutamente cierto Grupos de tres alumnos como máximo Avenida de Menéndez Pelayo, 33,3. derecha Esquina Ibiza, frente al Retiro. Metro a la puerta Teléfono 273 62 78 nos. Los del PNV, de los de Eusko Alkartasuna; éstos, de Euskadiko Eskerra; éstos, de los batasuneros, y así por los siglos. La gran pasión hoy de los vascos parece ser la escisión personalizada, todos separados de todos, todos contra todos, salvo el famoso Karla Garaicoetxea, antes Carlos Garaicoechea, que, no contento con tan general i z a d a s m u e s t r a s de d e s a f e c c i ó n y separatismo, aspira a unir bajo su máquina de picadillos para pátés a vizcaínos, vascongados, alaveses, navarros y vascofranceses para organizar con ellos el gran país del minipimer con la ETA como batidora, aunque ahora le haya fallado el mondongo que esperaba confeccionar en un campo de fútbol navarrico. El lendakari Ardanza ha aprovechado el aberri para berrearle al primer ex lendakari de esta segunda o tercera vuelta a la ¡kurriña de Arana que tanto presumir de separatismo activo y apenas asomó por las cercanías el primer tricornio en aquellas horas melodramáticas del 23- F abandonó el barco, quiere decirse de Injuria Ajena para tomar una lancha camino de Bayona. Esas pequeñas debilidades no son para recordárselas al esforzado estudiante de euskera Si el eterno disidente peneuvista García Falces no quisiera decir por hombre las cosas que Ardanza le dijo, ya vería el lenda cuántas púas tiene el peine nacionalista del PNV que ahora presume de tener domesticado al Gobierno central con la coalición. Por lo menos hasta que la campaña electoral comience, aquí nadie va a sentirse con fuelle para respirar después del festival de kilometraje con las emociones de la operación retorno, especie de ruleta rusa en la que nadie de los que salen está seguro de volver. La semana pasó. Menos mal que para la otra ya se vislumbra un puente Lorenzo LÓPEZ SANCHO