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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 21 DE ABRIL DE 1987 ABC EL ANTAGONISMO dad surge la luz y a la juventud sucede la adultez. Pero Heráclito, el fHósofo oscuro, se adelantó a lo que su tiempo permitía al mantener la actuación armónica de las ideas contrarias. En el dualismo de Platón y casi todos sus seguidores, se identifica uno de sus principios con la causa del Bien y el otro con la del Mal. En el Phedon la independencia del alma con relación al cuerpo se prueba por la independencia de las ideas en relación con las cosas; alma y cuerpo son irreductiblemente diferentes, porque pertenecen a dos mundos distintos; la oposición del alma y el cuerpo del mundo se corresponde con la oposición entre la finalidad y la necesidad. Los diálogos más bellos de Platón constituyen la demostración de una paradoja, al igual que ocurrirá más tarde con la teología paulina y la agustiniana, con la teología de Pascal y con la del mismo Lutero. La última afirma que nuestra vida se esconde bajo la muerte: nuestro amor propio, bajo el odio propio; nuestra gloria, bajo la ignominia; nuestra salud, bajo la perdición; nuestra sabiduría, bajo la insensatez; nuestra justicia, bajo el pecado, y toda afirmación de un bien, bajo su misma negación. Un reflejo de este antagonismo lo vio ya Platón en la distorsión y la violencia de la sociedad política y de la vida moral del hombre. Como en otros muchos campos, Aristóteles intentó conservar todo lo que estimaba valioso en los puntos de vista de sus predecesores. Interpretó, sin embargo, que todo acontecimiento tiene lugar entre los contrarios; si algo se torna caliente, lo es a partir de otro estado previo en el que se encontraba frío. En su tratado De generatione et corruptione. Aristóteles explicó los procesos químicos, las combinaciones y los cambios en el cosmos por medio de la energía solar que provoca el dominio de alguna de las cualidades- temperatura, humedad, por ejemplo- creando la aptitud para una nueva forma; de esta manera, sería posible introducir una forma en la materia bajo la influencia de una causa eficiente- e l Sol, el alma, etcétera. En las primeras centurias del cristianismo, gnosticismo y maniqueísmo afectan a la religión, la filosofía y la filología. En la gnosis, a la vez cristiana y oriental, filosófica y mística, el dualismo necesidad- libertad comporta el antagonismo fundamental; en su mitología, la verdad nos libera y nos salva, en tanto que la ignorancia y el error son el origen de la esclavitud. En las imágenes del dualismo gnóstico, esta oposición se representa como el antagonismo entre luz y oscuridad; el mundo sería una mezcla de la luz divina y las tinieblas ignorantes. El maniqueísmo, dualista, a su vez, en la perfección y en la decadencia del gnosticismo, intenta mejorar la doctrina de la dualidad en el sentido de una perfecta simetría, con su mediatriz entre idea y materia, entre alma y cuerpo. Con estos antecedentes y brincando sobre veinte siglos, el moderno dualismo de la ciencia nos ofrece multitud de si- REDACCI ON ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA UCEDE con frecuencia que las discrepancias o contradicciones en la elaboración del pensamiento pueden expresarse con vocablos distintos que solapan, en mayor o menor medida, sus significados, se contienen unos en otros e, incluso, alguna vez, involucran contenidos antagónicos. La historia de la ciencia, no digamos la de la filosofía, abunda en este tipo de controversias, dualismos, alternativas, contradicciones, dicotomías, discordancias, rivalidades y dilemas. La literatura hace uso también, con mejor o peor fortuna, de estos términos que alcanzan al arte y llegan a salpicar a la sociología contemporánea. La historia cultural del pensamiento humano está llena de opciones duales o múltiples desde que la razón escindió el mundo allí donde se hacen mella el espíritu y la materia, y de esta escisión surgieron otras hasta constituir la red de antítesis que constituye hoy la estructura de nuestro proceder racional. Y ello sucede desde las versiones primitivas acerca del origen del U n i v e r s o y las f ó r m u l a s f i l o s ó fico- religiosas del pensamiento antiguo, con toda su cohorte de paradojas y mitos hasta las múltiples ofertas de las propiedades básicas de las figuras geométricas en lo que se conoce como la conjetura de Poincaré, pasando por los bellos conceptos y útiles s tuaciones opuestas de cierta sencillez, ta- les como ácido- básico y positivo- negativo; otras, en cambio, poseen mayor complejidad, entre ellas las alternativas diferenciaidentidad, equilibrio- desequilibrio, estabilidad- inestabilidad, partículaantipartícula, materia- antimateria, funcióndisfunción y organización- desorden. Sin embargo, en estas situaciones complejas, en la transición del antagonismo filosófico al antagonismo científico, los ingredientes del conjunto no son excluyentes, ni siquiera puede asignárselos categorías como en los dualismos griegos; son sencillamente complementarios, necesarios el uno para el otro. En esta necesidad y en esta complejidad, el antagonismo integra sus constituyentes bajo una aparente unidad. Cabe adivinar que con este barrunto, la condesa de Pardo Bazán, en su Memorias de un solterón, cuenta: ...apenas articulé estas palabras decisivas cuando se me figuró que las había pronunciado otro, una persona desconocida que estaba allí, dentro de mí, agazapada en lo profundo de mi ser, pero que no era yo mismo, sino más bien mi antagonista, un espíritu hostil. ¿Se puede dar mayor coincidencia y antagonismo en lo uno? aplicaciones del antagonismo biológico -bajo la forma, por ejemplo, de antibiosis y anti- mRNAs. Así, el llamado dilema de la razón- e s la Humanidad que piensa, dirá después Augusto Comte- -ha opuesto antitéticamente sujeto y objeto, idea y realidad, espíritu y materia; ha hecho incompatible determinismo e indeterminismo; ha promovido la disputa entre racionalismo y empirismo; ha rellenado los dualismos de contenidos antagonistas. La literatura antigua se lo plantea y lo canta cuando el coro griego de Las bacanales pregunta al cervatillo que corre azorado: ¿Qué lleváis en vuestras patas, ligeras como la tormenta, la alegría o el temor? La idea del antagonismo es, pues, una pieza clave del desarrollo cultural y social del hombre y, a decir de los historiadores, ocupa un lugar central en el pensamiento filosófico griego. A ello se refería Antonio Tovar en sus Ensayos cuando hablaba de los tebanos: No es del todo por cobardía, ni por espíritu acomodaticio por lo que el coro vacila continuamente entre los antagonistas. Semejantes a esos viejos tebanos, nosotros vacilaremos en el conflicto trágico, y comprenderemos, a la vez, las razones del tirano y las de la heroína, las de la reacción y las de la revolución. Pues llevamos dentro, en mezclas distintas, unas y otras... En efecto, Anaxágoras fue uno de los primeros filósofos que habló de las cualidades contrarias, tales como calor- frío, secohúmedo, en los acontecimientos cosmológicos. La idea de que la contrariedad es el origen de todas las cosas fue sostenida por ios pitagóricos, quienes elaboraron un conjunto de ideas contrarias: limitado e infinito, singular y múltiple, par e impar, derecho y curvo, izquierda y derecha, luz y oscuridad, etcétera. Más aún, Heráclito sostuvo que cada cualidad o acontecimiento ocurre a partir de sus contrarios; así, de la oscuri- Al cabo de más de veinte siglos, no resultaría aventurado afirmar que, en muy buena medida, la interpretación actual del Universo, incluida la de la sociedad humana, se basa en la unidad del dualismo orden- desorden; algo que hubiera hecho feliz a Platón cuando aseguraba: Si encuentro a algún otro capaz de ver las cosas en su unidad y su multiplicidad, ése es el hombre al que yo busco como a un dios. La organización se engendra en la desorganización, de forma que ésta es condición de existencia y de construcción del orden; el orden, la organización, la vida, se nutren de la inestabilidad y el desorden; indicio, al menos, de la necesidad de una vinculación más fuerte de las ciencias sociales con las ciencias de la Naturaleza. La psicología y la química nos ofrecen un sencillo ejemplo; sujetos antagónicos toman en la vida real idénticas apariencias, afirma la primera; compuestos químicos de la misma fórmula y propiedades pueden exhibir actividad óptica antagónica. En esta interpretación del universo, la idea de antipartículas y antimateria son de gran interés actual. La producción y almacenamiento de antimateria es ya una realidad; los antiprotones pueden hoy utilizarse tanto en los estudios sobre la unificación de las fuerzas físicas fundamentales como para accionar armas basadas en plasmas termonucleares y láseres de rayos X. Tampoco parece imposible que los antiprotones formen en un metal pares de electrones responsables de la supraconductividad. ¡Nuevo dualismo de. la ciencia moderna, utilidad frente a destrucción! En Escribo tu nombre narra Elena Quiroga: Me pareció que en aquellos días había antagonismo entre Tomasa y yo; pero si le hablaba, desaparecía. Ojalá que hablando también la Humanidad destruya este antagonismo de la ciencia, de la bella ciencia, para quedarnos tan sólo con lo útil y provechoso. Ángel MARTIN- MUNICIO de la Real Academia Española