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56 A. BC REPORTAJE LUNES 20- 4- 87 Madrid, aislado de la red de ai Mientras toda la Europa comunitaria tiene previstos planes para la extensión de sus respectivas redes de autopistas, como condición esencial para el refuerzo de la coherencia económica y social de la Comunidad, en España se sigue rechazando la realización de enlaces rápidos y eficaces que facilitarían el desarrollo equilibrado de los intercambios y el progreso de las regiones periféricas. La creación de nuevas autopistas, concebidas La situación española es tremendamente deficiente con respecto a las demás naciones miembros tanto desde el punto de vista geográfico, como por el número de kilómetros de autopista: Con una superficie total de 504.782 kilómetros cuadrados, sólo dispone de 1.941 de autopista, de los que 1.757 kilómetros son de peaje. Tiene uno de los índices más bajos por cada cien kilómetros cuadrados: 3,8, frente al 40,3 de Holanda; el 35,5 de Bélgica o el de Alemania occidental. Este país espera contar con 1.300 kilómetros más en 1990. Nuestro vecino, Francia, impulsa nuevas construcciones y, a corto plazo, contará con 220 kilómetros más, según confirmó Jacques Chirac el pasado 25 de marzo. En España existe, desde su ingreso, el proyecto europeo de establecer un eje que asegure la comunicación con Francia y Portugal. La Comisión de las Comunidades Europeas ha manifestado como prioridades el eje Irún- Madrid- Algeciras y el eje Barcelona- Madrid- Lisboa, entre otros, que pretenden una mejor integración en la red comunitaria de las regiones descentradas. a escala europea, fomenterían la integración de las regiones menos favorecidas, los intercambios de personas, bienes y servicios, la reducción de los costes y el desarrollo tecnológico. Un simple vistazo al mapa de autopistas de la Europa de los Doce demuestra la necesidad acuciante de realizar nuevas obras si no queremos perder el tren emprendido por nuestros vecinos y participar plenamente en ia actividad económica y social comunitaria importante si se tiene en cuenta que este desarrollo se ha realizado durante la. grave crisis internacional iniciada a partir de 1973 con la escalada de los precios del petróleo. índice de autopistas País Supi (en 24 Í 85 3 C 45 547 2.000 kilómetros más de peaje, y, en conjunto, la realización de una red viaria fundamental de gran capacidad con funcionalidad típica de autopistas, es una exigencia plenamente admitida en Europa. Para José Luis Cerón Ayuso, presidente de la Asociación de Sociedades Españoles Concesionarias de Autopistas, Túneles, Puentes y Vías de Peaje (ASETA) estamos a contrapelo con los objetivos marcados en los demás países. Si bien es cierto que la autopista, al principio, inspira rechazo por los temas de expropiaciones y pago del peaje, la gente está concienciada de su ne- Más seguridad En España las autopistas actuales, que son en más de un 90 por 100 de peaje, no han dispuesto de nuevas iniciativas de construcción y la Administración ha optado por realizar un programa de autovía. La respuesta del usuario- afirma Fern a n d o F a l c ó p r e s i d e n t e del RACE- no es satisfactoria, si bien Alemania federal Austria Bélgica Dinamarca España Francia G Bretaña Holanda Italia Luxemburgo Portugal Suiza Yugoslavia 32 301 9 Í 41 25 Í Sólo disponemos de unos dos mil kilómetros, frente a los ocho mil de Alemania federal y los seis mil de Francia e Italia. Holanda, con la quinceava parte de territorio, tiene losmismos kilómetros de autopistas. Crecimiento europeo Para José Luis Alvarez, ex ministro de Transportes, la necesidad de que se acometa la unión de Madrid con la red de autopistas europeas es absolutamente evidente. Basta con mirar un mapa de carreteras, que al verlo deberíamos sentirnos un poco avergonzados, para darse cuenta de que es absurda la situación en que se encuentra Madrid y, como consecuencia, toda la zona centro y sur de España. Porque sin esa autopista es absolutamente imposible la continuidad hacia Portugal y demás regiones Realmente, las autopistas están mereciendo en toda Europa por parte de los Gobiernos mucha atención y mucho esfuerzo en programación, inversiones financieras y capacidad realizadora. En la última reunión de a Agrupación Europea de Autopistas de Peaje (SECAP) se puso de manifiesto que Italia pretende ampliar su red en 1.500 kilómetros para el año 2000; Francia, en otros La necesidad de acometer la unión de Madrid con Europa es absolutamente evidente (J. L. Alvarez, ex ministro de Transportes) cesidad y capacidad de servicio. Prueba de esto es que el tráfico de vehículos por autopista ha crecido del orden de! diez por ciento durante el año pasado. En algunos casos, la autopista de peaje está totalmente justificada por la necesidad de tráfico, la rapidez de su realización- e n mucho menos tiempo que atendiendo a posibilidades presupuestarias- y por la capacidad de financiación En 1986 las autopistas europeas alcanzaron una extensión total de 36.311 kilómetros, de los que 29.298 kilómetros corresponden a los países de la Comunidad Europea. Toda la red, distribuida en veintiséis países de Europa, con la novedad de Irlanda y de la Unión Soviética, ha tenido un desarrollo importante en el periodo 1972 1984. En estos años la red ha crecido en 16.000 kilómetros más, cifra muy está de acuerdo con la supresión del peaje en autovías. Pero éstas no son comparables a las autopistas en el aspecto de seguridad; por el contrario, aumenta el riesgo y hace que el usuario se confíe. Estamos en contra de que se tome la decisión de no aumentar el kilometraje de autopistas. La situación de España con respecto a Europa es vergonzosa y máxime teniendo en cuenta que somos la nación que más turistas recibe y en constante aumento, con una cifra estimativa de seis millones de automóviles anuales. Según informes de la Comisión de las Comunidades Europeas, las autopistas son más seguras que las demás carreteras; en ellas se regis tran entre cuatro y seis veces menos accidentes. Su propia concepción permite tiempos de reacción más largos y disminuye las diferen- cías de velocidad entre vehículos gracias a la separación de los dos sentidos de circulación y la supresión de los cruces. Su mejor construcción permite unir la seguridad a velocidades más elevadas, lo que atrae a los automovilistas y, por consiguiente, reducen el tráfico en las demás carreteras, menos seguras. Por su parte, el director general de Tráfico, David León Blanco, considera que las prestaciones de nuestras futuras autovías van a ser muy cercanas a las que tienen las autopistas salvo en los accesos. Los accesos normales de la autovía son libres. Es indudable que las prestaciones de las autovías no son las de las autopistas, pero, desde el punto de vista de la seguridad vial, se acercan bastante a ellas Entre las diferencias más acusadas destacan el tratamiento de los accesos y el propio trazado, ya que las autopistas se hacen con una nueva concepción y criterio de se- guridad diferentes a la idea de desdoblar paralelamente la carretera. Aunque las cifras de accidentalidad en autopistas hay que observarlas con un criterio relativo, es fácil reconocer que con ellas se aumenta el nivel de seguridad. En nuestro país este nivel sigue sin mejorar, mientras que nuestros vecinos comunitarios tienden a reducir considerablemente las cifras de accidentes y víctimas en sus redes viales. Por su parte, David León Blanco destaca que hay que considerar, una vez más, que el problema de la velocidad es muy importante desde el punto de vista de la accidentalidad. Italia, con casi ia mita