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LUNES 20- 4- 87 INTERNACIONAL A B C 29 mente, en tomar medidas represivas contra la oposición política condenada al exilio, víctima de la persecución y la ausencia de libertades de expresión mínimas. El asesinato de Ali Mecili parece subrayar los límites y los riesgos de tal estrategia policial decorte neoclásico dejando en suspenso todos los problemas capitales. Desde hace años, la oposición berebere sufre la persecución policial más tradicional y brutal, con estallidos con frecuencia ensangrentados en la Kabilia. Desde el mes de agosto de 1985 se sabe que existe una resistencia armada que tiene por líder a Mustafá Boujali (integrista islámico) y cuenta con una implantación social significativa. La iniciativa común de Ben Bella y Ait Ahmed tiene repercusiones internacionales evidentes. La crisis económica y el crecimiento demográfico confieren a estos procesos históricos una dimensión que pudiera amenazar la estabilidad argelina y la estabilidad norteafricana de modo inflamable para todo el Mediterráneo occidental. El asesinato de Mecili cuestiona la alianza hispanofrancesa con Argelia Hostigamiento político- policial contra la oposición argelina París. Juan Pedro Quiñonero El asesinato en la capital de Francia de un abogado defensor de la oposición argelina en el exilio se ha convertido, por su propio peso, en un auténtico revelador de la bomba de relojería política que puede dinamitar la estabilidad de Argelia y con ella la de todo el norte africano, amenazado en sus propias bases por la profunda crisis económica, la demografía galopante, el integrismo fanático musulmán, los regímenes de partido único. Se trata de un proceso diplomático inflamable, con graves repercusiones para España y Francia, que han trabado con Argel unos acuerdos político- policiales, por los cuales Madrid y París se comprometen a tomar medidas policiales muy duras contra la oposición argelina que reclama, en vano, hasta hoy, la democratización del régimen. El asesinato, en París, el pasado día 7, de Ali Mecili, abogado defensor de la oposición argelina en el exilio, ha puesto de manifiesto todas las dimensiones amenazantes de un proceso histórico en el que España y Francia han decidido, hasta hoy, jugar la carta del inmovilismo y la represión policial contra las fuerzas sociales y políticas que reclaman y exigen cambios fundamentales en Argelia. Ali Mecili fue el hombre que sirvió de puente de intermediario entre dos líderes históricos del FLN argelino condenados hoy al exilio: Ait Ahrned y Ben Bella, firmantes de una iniciativa política común en Londres, llamada a convertirse en palanca de acción contra el régimen argelino. Argel desmiente, con vehemencia, que sus servicios de contraespionaje militar liquidaran a tiros en París a Ali Mecili. Ben Bella y Ait Ahmed afirman lo contrario. Le Monde Liberation Radio Tele Luxemburgo oscilan entre la afirmación tajante y las matizaciones: nadie pone en duda el carácter político del asesinato del abogado defensor de la Liga Argelina de los Derechos del Hombre, víctima de la persecución policial. Sea quien sea responsable de ese crimen político, el asesinato de Ali Mecili funciona hoy como revelador de una crisis tentacular. Puede discutirse el carácter estatal o la iniciativa privada del crimen: es evidente y palpable que la muerte de Ali Mecili pone de manifiesto la gravedad y los tentáculos ensangrentados de una crisis que tiene ramificaciones religiosas, diplomáticas, culturales, económicas y demográficas amenazantes para todo el Mediterráneo occidental. El asesinato de Mecili es la primera acción espectacular, en una capital europea. No deja de ser un incidente ensangrentado que se inscribe en una ya larga historia de agitación permanente: disidencia y contestación berebere (contra la que Argel ha debido recurrir reiteradamente al usó de tanques y blindados ligeros) irrupción de ia disidencia integrista islámica (creando un núcleo de resistencia armada asociación de ios antiguos barones históricos de ¡FLN ahora coaligados contra el presidente Chadli. Esos frentes de contestación política radical comenzaron a cobrar una gravedad a final de los años setenta. A partir de 1985 y 1986, la caída de los precios del gas y ei petróleo se ha convertido en una bomba de relojería: los ingresos del Estado caen de modo brutal, ei tejido demográfico nacional continúa creciendo a ritmos superiores al 3 y el 3,2 por 100 anual, la pobreza de masas es un terreno de cultivo ideal para el integrismo islámico. Ante tales evidencias, Madrid y París parecen practicar una política de cooperación policial con Argel que consiste, fundamental INDO más iógica para ver bien 8 1 Calidad en oDtica