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18 ABC OPINIÓN Panorama LUNES 20- 4- 87 ESPÍAS A a ser difícil que soviéticos y occidentales terminen por entenderse ni sobre el desarme ni sobre los euromisiles ni sobre nada. Antes de contagiarse mutuamente el deseo de paz, al parecer veraz en sus coordenadas sustanciales por ambas partes, ya se han inoculado, a través de sus sectores duros respectivos, el antídoto que ha de hacer imposible cualquier tipo de entendimiento real y duradero: la guerra de los espías El truculento, novelero, imaginativo y a todas luces excesivo mundo secreto operativo en la sombra, va a torpedear, como ayer, como mañana y como siempre, toda posibilidad de disminución de la gran amenaza Los Gorbachov y los Reagan de este mundo, como sus predecesores y colegas (en mayor o menor sofisticada medida, según la cuantía de los fondos que a tales actividades se dedica en cada Estado) han terminado por ser prisioneros y marionetas de los superinformados dirigentes de ese mundo secreto de la inteligencia y el espionaje. La buena fe de los gobernantes abiertos naufraga y naufragará siempre a causa de esos poderes ocultos empeñados en una guerra a muerte por saber más que el contrario. Tal es la inercia de desconfianza desencadenada por esas complejísimas organizaciones de inteligencia y espionaje; es de tal magnitud la deformación endémica en esa confianza de los muchos miles de personas que sirven en ellos o para ellos, que el mundo sencillo- entre cuyas filas muchas veces se encontrarán los propios gobernantes- termina por preguntarse si los pretendidos saberes (por muy adobados que vayan con datos e informaciones seguros sobre las auténticas y malévolas intenciones del adversario son reales o producto imaginario de mentes calenturientas que convierten su secreto trabajo en determinante de una irrealidad ininteligible La conjugación del verbo yo espío, tú espías y yo espío, desarrollado en un ambiente sucio por antonomasia, en el que vale todo esteriliza los esfuerzos de acuerdo entre ambos bloques, que yo, como tantos otros, empiezo a creer. Así pues, quizá los Reagan y los Gorbachov deberían iniciar unas conversaciones, previas a cualquier otro empeño, para limitar, restringir y reducir las actividades secretas de esas dos gigantescas máquinas, llamadas CÍA y KGB, o para siempre se presentarán unos frente a otros enredados en la inextrincable maraña de desconfianzas mutuas, creadas y alimentadas por aquellos mastodónticos instrumentos, claramente fuera de control. Por mucho que se hable de que tales organizaciones han de estar sujetas a la Ley, la verdad es que todos saben que no lo están. De nada servirán sonrisas, apretones de manos y encuentros en las cumbres mientras continúe el fisgoneo masivo de todas clases en las intimidades documentales e intencionales de la contraparte. Por esa vía se procesan antes y con antes las intenciones y jamás se llega al proceso de los hechos. Manuel MONZÓN V Contraventana REPASO DE LAS ESTADÍSTICAS EGRESAN las caravanas de automóviles y la maquinaria estadística se pone a trabajar, frenéticamente, en busca de los errores o los aciertos que nos inviten a reflexionar. La velocidad media de las carreteras ha vuelto a pasar el fistón de lo que está permitido. En una sociedad donde existe tanta afición a pasarse de la raya, sin que se alteren los resortes de la disciplina, poco puede extrañar que los coches de vacaciones hayan acelerado algo más de la cuenta. También los encargados de azuzar paros y acciones de conflictos se han pasado de rosca. Toda esta alarma y desconcierto ha sido posible, sin que los visitantes de Doñana, Sevilla, Tenerife, Almería, Santa Pola, Huelva y demás rincones de descanso hayan alterado sus planes. Las vacaciones son las vacaciones. Eso que quede bien claro. Se echa de menos la estadística de los gastos que podían haberse evitado en las tres semanas que llevamos de abril. Estamos en disposición de asegurar que nos movemos en la primavera más cara de los últimos tiempos. Las pérdidas de salarios y el abandono de tantas producciones han debido dejar los números rojos en una lamentable situación. Renfe e Iberia ya no levantan cabeza ert todo el año... Y como toda esta realidad ha sucedido sin que los señores ministros- algunos de ellos tan directamente responsables del caos que nos asiste- hayan sentido la más mínima tentación de renunciar a su programa R de descanso, estamos en disposición de afirmar que ni el transporte, ni la hostelería, ni las demás manifestaciones de descontento han hecho demasiada mella en los planes del Gobierno. Controlamos la estadística- aunque nos quedemos sin saber bien cuánto nos ha costado la juerga de abril- y nos enfrentamos al gasto de mayo, con el derroche de las campañas electorales. En política es posible olvidar casi todo. El berrán y cuenta nueva resulta en este terreno de una eficacia tremenda. Se organiza una exposición con todos los excesos y exageraciones. Se invierte del dinero público, ¡no faltaba más! que para eso existen fondos obtenidos lícitamente y también hay recaudaciones ilícitas que están por devolverse a sus dueños. Que esperen. Nadie llama la atención y obliga a poner las cosas en su sitio. Si faltan algunos recursos económicos, se deja a deber. Que la deuda engorde. El caso es gastar y gastar. Se hace preciso decirle a los madrileños todos los sacrificios y todos los éxitos que su gestión ha deparado. Y se le dice con su propio dinero. Es posible que lleguen a creerse ellos mismos que no lo han hecho tan mal. A fuerza de letra impresa y de autobombo acelerado, las cercanías de las elecciones se convierten en la mejor estadística de los intereses propios. Una encuesta bien preparada demuestra la eficacia del sistema... Para eso trabajan en la sombra tantas oposiciones y tantos afines que sólo se sacuden entre ellos. Semejante disparate produce una extraña sensación. Estamos pagando el recibo de una política de mala vecindad y todo el esfuerzo que se atisba en las cabezas responsables consiste en reforzar esa misma insensatez y servirle en bandeja al establecimiento socialcomunista otros cuatro años de nepotismo y derroche. La estadística termina por funcionar. Luis PRADOS DE LA PLAZA ANDREE HIPÓLA Gran liquidación Mesas desde 60.000 pesetas Sillas, aparadores Serrano, 16. Madrid. Tel. 431 25 56 COMEDORES