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ABC, póg. 40 TRIBUNA ABIERTA VIERNES 17- 4- 87 L A Sagrada Escritura es un poema de amor y misericordia, o es, quizá mejor, una sinfonía dramática y a la vez alegre, una sinfonía de perdón, cuyas últimas batutas, las más delicadas y enérgicas, se dirigieron desde la cruz, desde la Cruz del Viernes Santo, escenario universal, donde fueron cayendo, gota a gota, los últimos compases del perdón divino. Yo les perdono, perdónales, Padre Es la primera palabra que pronunció la boca seca del Condenado, y se refería a nosotros, que todo cuanto tenemos pertenece al Señor, y sin embargo El pagó las deudas que no debía a nadie y perdonó deudas sin perder nada con ello (San Agustín) Dios perdona siempre, porque es rico en misericordia y tardo a la ira Dios perdona siempre, aunque hagamos trizas su corazón crucificando a su Hijo, aunque pisoteemos todos los días la vida, su imagen, Yo soy la Vida aunque nos escondamos detrás de la rodela de nuestra ignorancia, no saben lo que hacen (sabíamos y no sabíamos lo que hacíamos) aunque apaguemos a manotazo limpio la luz de la verdad para no ver nuestro enconado corazón, Yo soy la Verdad Dios es incansable en el perdón, porque el perdón es el pan que todos los hombres necesitamos. Yo les perdono, perdónales, Padre A todos, porque todos forman parte del reino de los pecadores. Perdona a los creyentes y a los agnósticos, a los cristianos y no cristianos, a los que Te maldicen y a los que Te PREMIO MOCHUELO PUBLICITARIO SM 2 CONCEDE SUS MOCHUELOS PUBLICITARIOS 1986 Con ocasión del VI Aniversario, SM 2, Asesores Creativos de Publicidad, celebró su ya tradicional fiesta, entregándose en su transcurso, y ante más de 400 invitados, los Mochuelos Publicitarios 1986. Don José Constantino Nalda, presidente de la Junta de Castilla y León; don Antonio Utrilla, ex presidente del Consejo de Administración de la Caja de Ahorros Popular, y la familia Llórente, un apellido que ya es leyenda en el deporte español, fueron los distinguidos en esta oportunidad. Asimismo, y como homenaje a la Publicidad, así como a todos los profesionales que con su esfuerzo y capacidad la dignifican y ennoblecen, se entregó un Mochuelo a don José Viana, vicepresidente de la Federación Nacional de Empresas de Publicidad, quien lo recibió en nombre de todos. P. R. rros y los remiendos, la historia de los besos y las despedidas... Los hombres no hemos hecho otra cosa que arroPor Florián RODERO RODERO jar piedras contra los bendicen, a los satisfechos de esta vida a es- compañeros de nuestra vida. Hemos sembrapaldas del prójimo y a los que padecen ham- do nuestro huerto de crucificados. Si tuviérabre a espaldas de los satisfechos, a los sol- mos que arrancar del libro de la vida todas dados qué me escupen a la cara y a las ve- aquellas páginas escritas con la sangre de rónicas que me enjugan el rostro, a los los hombres, reduciríamos el voluminoso ladrones que se burlan de mi perdón y a los tomo de los tiempos y las edades a un puñahumildes que me lo mendigan, a los enemi- do de hojas donde aún se respira un poco de gos presentes y a los amigos ausentes... To- oxígeno de paz y de esperanza. dos, en aquella tarde universal y personal, Pero no es todo desánimo y descontento. eterna y pasajera, estábamos acurrucados al Ha habido y hay muchos hombres que, con socaire de la cruz, mientras el Padre se asomaba a través de la sangre de su Hijo y en un corazón manirroto de indultos, amnistías y lugar de descargar con la mano izquierda olvidos, han pasado como ángeles del perdón temblorosa la espada de la justicia, nos prodi- suavizando los pliegues duros y apretados de ga con la otra un cántico desbordante de mi- la corteza humana. Con uno de estos ángeles he tropezado hace unos días en mis lecsericordias. turas: El salterio de mis días (M. Maciel) Yo les perdono, perdónales, Padre Dios De él escojo estos elevados pensamientos: perdona todo: los escarnios a su Hijo y los Desde lo alto de mi pequeña cruz yo les azotes a la vida: los abortos, los fraudes, las perdono, porque Tú no quisiste que se pague injusticias, los puños amenazadores y las ma- el odio con el odio, sino con el amor; porque nos elevadas para la oración, los adulterios y en tu reino sólo penetran los mansos, los que la fornicación, la ignorancia y la soberbia de no atizaron el fuego del deseo, del odio y la la autonomía humana que se juzga eje y nor- venganza. El perdón se desprende a veces ma del círculo universal de la vida y de los como un fruto maduro. A las puertas de la tiempos, perdiendo de vista que lo que prime- muerte me llevaron porque no sabía odiar y ro y más fundamental que define al hombre de las puertas de la muerte vuelvo y aún no no es su libertad, sino su dependencia de he aprendido a odiar. Gracias a estas migaDios; perdona todas las bofetadas dadas a jas de perdón que se caen de nuestra bien Dios en el prójimo. Cuanto más grande se servida mesa de agravios, venganzas y renhace el mal, más se agiganta el perdón de cores, este balón de la tierra, hecho de anDios. drajos y retales, y que gira alrededor del sol, Yo les perdono, perdónales, Padre Es no tropieza (Á. Pronzato) incansable en el perdón. Perdona sin manciEsta tarde, al descender del monte de las llar. Perdona con un abrazo, con un beso deshecho en lágrimas. Dios no frunce el ceño misericordias, golpeémonos sinceramente para perdonar. No. No es la imagen del Cris- con una mano el pecho y estrechemos con la to amenazador del juicio final de Miguel Án- otra la mano de nuestros amigos de la vida; gel y ante cuyo gesto la misma Virgen se aflojemos las cuerdas del arco de nuestro coacurruca temerosa a su vera. Dios tiene un razón y cambiemos las flechas por un trozo corazón ancho y limpio como el cielo. Dios de pan y un vaso de vino. perdona a lo divino, incansablemente, porque Que en nuestro corazón, limpio como una Yo soy Dios y no un hombre Muchas vepatena, no encuentren su madriguera el reces la humanidad, como un gigante hijo pródigo, se ha ido a gastar el oro de su libertad sentimiento, la rencilla y el odio. en los tugurios de la ignorancia, de la nega Yo sé, Señor, que es preciso tener culto a ción, de la indiferencia, del escarnio o el mis semejantes, que el amor a mi prójimo abandono y ha tenido que mendigar después debe informar mi vieja naturaleza y florecer una estéril calderilla entre las bellotas del va- en todos mis huesos. Tengo hermanos por cío y la tristeza. Todos iremos a cobijarnos, doquier (Salterio de mis días) tarde o temprano, bajo el árbol cósmico de la Si queremos derribar el Goiiat del egoísmo cruz por donde sube a borbotones la savia humano, recemos hoy con un corazón condel perdón, porque la misericordia del Señor trito y humillado Perdona nuestras deudas dura por los siglos como también nosotros perdonamos a nuesYo les perdono, perdónales, Padre para tros deudores. Yo les perdono, perdónales, que aprendan a perdonarse mutuamente. La Padre siempre y todo. historia de Caín y Abel se ha ido repitiendo como un eco triste y sangriento a lo largo de la historia de los pueblos y de los corazones. La humanidad aún no purifica sus venas de la sangre de Caín. El desquite, la venganza y la ley del talión han sido la guadaña de la muerte. ¡Qué amargas saben las páginas de la historia! Esa historia grande de los grandes hombres, de ías leyes y las sentencias, de los Búsquelos en la ¡grandes proyectos y de fantásticas quimeras, secciónele Anuncios de las ideas luminosas, de las creaciones casi divinas y la historia de las piedras, la de por Palabras los bastones, de las espadas, de la pólvora y de del átomo, y esa otra historia doméstica de la familia: la historia de los pucheros, los chu- YO LES PERDONO HAY COCHES QUE SON r UNA GANGA m