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24 A B C INTERNACIONAL VIERNES 17- 4- 87 Fanfani acepta formar nuevo Gobierno en Italia Roma. Afp, Ap, Dpa, Efe, Reuter El presidente de la República, Francesco Cossiga, recibió ayer al presidente del Senado, el democristiano Amintore Fanfani, quien le comunicó que aceptaba el encargo de formar el Gobierno que termine con la crisis abierta en Italia el pasado 3 de marzo. Hasta el momento, la única posibilidad del presidente encargado es la de formar un Gobierno monocolor con ministros elegidos entre las huestes de la Democracia Cristiana. Fanfani, democristiano, debe dar vida ahora a un Gobierno institucional que, según se prevé, no tiene más objeto que el de presentarse ante el Parlamento para no obtener la confianza y provocar as (las elecciones ar ticipadas. Esta es, al menos, la denuncia que repiten, incansables, el Partido Radical, la Democracia Proletaria y los socialistas. El presidente del Senado contaba para este proyecto con algunas personalidades de los partidos de la coalición dimisionaria, así como con los presidentes de diversas comisiones de la Cámara y del Senado. No contaba, en cambio, con la negativa de los Partidos Republicano y Liberal para formar un Gobierno tricolor y, sin embargo, los secretarios generales de ambos partidos, Giovanni Spadolini y Renato Aitissimo, respectivamente, le dijeron que no. Al no de liberales y republicanos se sumó el de socialdemócratas, izquierda independiente, socialistas y comunistas, aunque estos dos últimos dejaron la puerta abierta para cualquier clase de acuerdo futuro. Se espera que Fanfani presente hoy mismo al presidente de la República, Francesco Cossiga, la lista de ministros, de forma que pueda presentarse a la Cámara para el debate de investidura y obtener- -o no- la confianza antes del próximo- día 25. Horizonte ¿ADIÓS AL LABORISMO? Eso que ha dicho la señora Thatcher de que con un tercer mandato suyo- muy probable, según los sondeos de la opinión pública, si se adelantan las elecciones- el socialismo desaparecería de la política británica, puede ser una exageración, pero no un disparate. Con frecuencia, se simplifica demasiado la historia de los partidos políticos británicos, incluidos aquellos a los que suele llamarse históricos y, en cualquier caso, ya no tiene vigencia aquel famoso poema de Gilbert (1862) según el cual cada niño o niña en el momento de nacer en Inglaterra ya era un pequeño liberal, o un pequeño conservador. En la historia de ese país, los partidos han estado siempre en movimiento, naciendo, muriendo o transformándose. El partido laborista no podía escapar a esa ley. El laborismo echó a andar en la vida política británica a principios de este siglo. Formado inicialmente por tres organizaciones socialistas- l a Federación Social Democrática, la Sociedad Fabiana y Partido Independiente del Trabajo- los sindicatos. (Trade Unions) y otros partidos locales, constituidos en federación, hizo su entrada en los Comunes, por primera vez, bajo la denominación Labour Party en 1906, con 29 diputados, que en seguida fueron 40 y 42 en las dos sucesivas elecciones de 1910, y para 1924 ya pudo formar el primer Gobierno, bajo Ramsay McDonald, un hombre frivolo, vanidoso y muy poco obrerista. La gran oportunidad- y el gran éxitodel socialismo británico, gradualista, no marxista, expresamente en contra de la lucha de clases, vino nada más terminarse la segunda guerra mundial en 1945. Gran Bretaña necesitaba entonces desesperadamente una política social largamente postergada, habiendo sido por siglos el país europeo donde las desigualdades sociales clamaban al cielo. De ello resultó el Sistema de Seguridad Social más adelantado del mundo, en su tiempo. Pero también siguió una política de nacionalizaciones en la que el espíritu industrial británico se vino al suelo, hasta hoy. La que se llamó revolución silenciosa del primer laborismo de posguerra fue tan silenciosa y tan incruenta como la que los ingleses llaman La Gloriosa de 1688. Y tan profunda. Ambas cambiaron por completo la sociedad británica. Pero eso era todo lo que podía y tenía que hacer el laborismo en las islas. Consumada la implantación de la Seguridad Social, tan ejemplar aun con tantos defectos, los sucesivos Gobiernos laboristas que se alternaron con los conservadores en el 10 de Downing Street acabaron sucumbiendo a toda clase de radicalismos y de desaciertos en la política industrial y a la prepotencia de los sindicatos, que llegaron a imponer su ley contra los intereses de la nación, justificando el que alguien se levantase un día en los Comunes e hiciese esta sorprendente pregunta: ¿Quién gobierna en Gran Bretaña, señores: el Gobierno de Su Majestad o los sindicatos? Fue haciéndose cada vez más evidente que el Partido Laborista nada podía ofrecerle al país al estallar la crisis económica mundial de 1973, favoreciendo así la llegada al Poder de un conservadurismo no poco atípico, como lo es el de la señora Thatcher y su verdadera democracia tory Al final, el Labour acabó escindiéndose, reducido, por una punta, a la izquierda radical y, por la otra, al partido soeialdemócrata, formando la alianza con los liberales. La política de defensa del Partido Laborista, impregnada por un pacifismo de fin de siglo pasado, que incluye la perla del desarme unilateral, hace posible que la señora Thatcher pueda continuar en el Poder por un tercer mandato, sin apenas desgaste. Manuel BLANCO TOBIO I Serrano, 7 TOSE VEGA 0 SS 0 RI 0 La gloria hay que mereeérsela. o bebérsela. Chivas.